· Ilustración: Diego Tomasini “El Dibrujo” *
Comenzamos 2026 con toda la actitud y compromiso de seguir creando estrategias de divulgación de la ciencia, así como seguir fortaleciendo los medios para llegar a distintos públicos y uno de estos es nuestro querido suplemento Saberes y Ciencias desde este espacio aprovechamos para decirles ¡feliz año nuevo a todos los lectores!
Como ya es costumbre, cada mes realizamos una revisión sobre los temas abordados en este espacio; ante eso, nos percatamos de que a lo largo de los años hemos escrito sobre diversos temas, desde los más complejos hasta los más simples; sin embargo, todo este tiempo nos estábamos olvidando de uno de los motores para la vida: la fotosíntesis.
La vida en el planeta, tal y como la conocemos, es debido al resultado de un proceso químico-biológico que se dio hace aproximadamente unos 3 mil 500 millones de años gracias a unos organismos llamados cianobacterias. Esto permitió que se creará la atmósfera, favoreciendo al desarrollo de las condiciones ambientales necesarias para la vida en el planeta. Hoy en día, más de 400 mil organismos en todo el planeta realizan fotosíntesis, pero, y cómo es que este proceso fascinante se lleva a cabo; ¡mmm!… seguramente a muchos de ustedes les han dicho que la fotosíntesis es cuando las plantas absorben dióxido de carbono (CO2) y liberan oxígeno (O2), y todo esto, gracias al sol. Si bien esta es la explicación más rápida que se nos ha enseñado para tratar de entender un proceso que está presente todo el tiempo, pero que no lo vemos; sin embargo, la fotosíntesis es algo todavía mucho más complejo.
Viajemos hacia el interior de la célula vegetal en donde encontremos unas estructuras llamadas cloroplastos, estos organelos contienen un pigmento clave de color verde: la clorofila. La clorofila es fundamental, ya que es la encargada de capturar la energía de la luz solar. La fotosíntesis se puede dividir en dos fases principales que ocurren dentro del cloroplasto: la fase luminosa o que depende de la luz. En esta etapa, la clorofila absorbe la luz solar. Esta energía se utiliza para dividir las moléculas de agua absorbidas por las raíces, liberando oxígeno a la atmósfera y generando moléculas de energía temporales y la fase oscura o también conocida como Ciclo de Calvin, a pesar del nombre, esta fase no requiere oscuridad, sino que no depende directamente de la luz, ya que utiliza la energía generada en la fase luminosa para fijar el dióxido de carbono (CO2) absorbido del aire a través de pequeños poros en las hojas llamadas estomas, teniendo como resultado la producción de glucosa y otros carbohidratos, que sirven como alimento para la planta.
La fotosíntesis va más allá de la mera producción de alimento para los organismos fotosintéticos y la liberación de oxígeno; si lo vemos desde una perspectiva global, podríamos decir que todos los organismos heterótrofos (incluidos los humanos) dependemos directa o indirectamente de los productos de la fotosíntesis para nuestra supervivencia, ya que consumimos plantas o animales que se alimentan de ellas; por otro lado, las plantas actúan como sumideros de carbono, extrayendo CO2 de la atmósfera, uno de los principales gases de efecto invernadero, por lo que ayuda a regular el clima del planeta.
En general, nos parece maravilloso que un proceso como la fotosíntesis sea tan importante para todos los organismos que vivimos en el planeta y nos enseñe lo indispensable de este evento evolutivo que ha permitido que la Tierra sea un planeta habitable. Comprender este proceso es fundamental para entender la biología y ecología de nuestro hogar, incluso investigaciones actuales exploran la posibilidad de desarrollar “fotosíntesis artificial” para generar energía limpia y combatir el cambio climático, pero ¿podría esta ser una solución real para disminuir el aumento de la temperatura del planeta? Posiblemente, pero a la par debemos seguir trabajando para generar conciencia sobre la importancia de la fotosíntesis y la conservación de los ecosistemas del mundo. Y entender que en ocasiones lo esencial es invisible a los ojos, sí, así como dice El principito.
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