Refrendo popular

Hace seis años, 30.1 millones de ciudadanos sufragaron por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), tuvo 17.5 millones de votos más que el segundo lugar, lo que lo ubicó 31.8 puntos por arriba del candidato a la presidencia de la República de la coalición formada por los partidos Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC). La fuerza política y moral de AMLO le permitió a la coalición integrada por Morena, Partido del Trabajo (PT) y Partido Encuentro Social ganar 218 distritos electorales federales de 300 posibles, además de cinco de nueve gubernaturas que en ese momento se eligieron. Desde 2018, la coalición Juntos Haremos Historia (JHH) es la principal fuerza política electoral del país y actualmente es mayoría absoluta en el Congreso de la Unión, gobierna 22 entidades federativas y 793 municipios y delegaciones.

AMLO es carismático; su discurso es directo y propositivo; sus dichos y hechos son congruentes; el sujeto primordial de su programa son los pobres; los principios axiológicos que sustentan sus acciones son entendibles, compartidos y aplicados en su quehacer político; su programa de gobierno es el que propuso en campaña y lo ha cumplido a cabalidad. Sin incrementar las tasas impositivas, sin agregar impuestos ni aumentar la deuda pública, ha hecho rendir el exiguo presupuesto, reducido la pobreza y la desigualdad social. No ha emprendido ninguna acción para regular al capitalismo financiero, que en este sexenio ha tenido sus mejores tasas de ganancia y sus mejores momentos de concentración. Sin embargo, a la plutocracia que sustenta su rentabilidad en la expoliación, la rapiña, la corrupción y la destrucción del ambiente y la dignidad de los humanos no comparten esa forma de gobierno. Lo confrontan, calumnian y han emprendido una sistemática campaña de infundios y desinformación para menguar su liderazgo y con ello, el posicionamiento de Morena y deslegitimar a sus candidatos a cargos de elección popular. La más intensa de esas campañas negras se orquestó en febrero y marzo de este año; conjuntó a la extrema derecha iberoamericana y norteamericana y con las etiquetas de narcopresidente y miedo por inseguridad se registraron mil millones de visitas y 26 millones de mensajes (la mayoría gestados por robots), esta campaña no dañó la aprobación de la gestión de AMLO, al contrario, la mejoró: en enero de este año su gestión fue aprobada por 66 por ciento de los ciudadanos, en marzo era ya de 70  por ciento (oraculus.aprobación presidencial).

Desde 2021 Morena por sí misma supera en votación a los votos sumados de los partidos del frente opositor (PAN, PRI y PRD) y agregados los votos de los dos partidos que actualmente integran la coalición JHH (PT y PVEM), la diferencia se acrecienta. La campaña por la presidencia de la República inició en julio del año pasado, cuando las dos coaliciones decidieron los procesos para ungir sus candidaturas, agosto fue de campañas y en septiembre ya estaban nominados quienes ahora fueron registrados formalmente ante el órgano electoral. En julio de 2023, JHH tenía una intención del voto 36 puntos más alta que la coalición Corazón por México, en enero del año en curso la diferencia fue de 24.4 puntos y en febrero, después de la guerra sucia, era de 19 puntos. Claudia Sheinbaum (CS), candidata de JHH aventajaba a Xóchitl Gálvez (XG) por 22 puntos en julio de 2023, con 31.4 puntos en enero de este año y con 26 puntos en febrero, después de un mes de guerra sucia (La fuente son promedios mensuales de las encuestas nacionales aplicadas en vivienda por Enkoll, Berumen, Covarrubias y Asociados y Mendoza, Blanco y Asociados). Dada la variación de intenciones de voto generada por la guerra sucia, para alcanzar a CS se requieren al menos nueve meses de guerra sucia; no dan los tiempos, la votación es en dos meses, por lo que no hay que descartar el plan C de la plutocracia, ganar en tribunales electorales lo que no podrían hacer en urnas.

La intención de voto de XG es menor a la de la coalición Corazón por México y la intención del voto de CS es mayor a la de JHH, la primera resta votos, la segunda, agrega. Es plausible que haya votos diferenciado en ambas coaliciones y que CS tenga mayor votación que los legisladores federales y viceversa, que Corazón por México registre una votación para diputados mayor que la presidencial y permita posicionamiento legislativo y usufructo de fuero a los líderes de los partidos de oposición (Plan B). Si la diferencia de votos se cerrara a 10 puntos en urnas, CS tendría seis millones de votos más que XG. Aun con guerra sucia, es difícil que la puntera pueda perder en un contexto donde hay 70 millones de ciudadanos avalando la permanencia de los programas y reformas de la cuarta Transformación.