Miedo a qué

 

Es sabido que a lo largo de la historia de la humanidad los animales venenosos han cautivado la atención del hombre, creando a su alrededor una serie de mitos y leyendas, entre las cuales destacan algunas, tales como que ingiriendo y deglutiendo a un animal venenoso uno puede volverse inmune a las sustancias tóxicas que estos organismos producen, poderes mágicos, entre otras creencias.

Pero lo que sí es verdadero es que el veneno de los animales ha tenido que evolucionar como medio de defensa, mecanismo de captura de presas y como herramienta para competir con miembros de la misma especie por un mismo hábitat o territorio.

El estudio de los venenos dentro del mundo científico no es nuevo, ya han pasado varias décadas desde que este tema ha atraído la atención de científicos de todo el mundo. En un principio este tipo de investigaciones se enfocó principalmente a la búsqueda de antídotos en contra de la picadura, mordedura o intoxicación producida por algún animal venenoso, lo cual ha arrojado beneficios a la humanidad. Un ejemplo que es pertinente citar es el desarrollo del “Alacramin”, antídoto contra la picadura de Alacranes mexicanos, desarrollado por el Dr. Lourival Possani Postay, Investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM, lo cual redujo la muerte por picadura de alacrán drásticamente.

Pero la investigación sobre venenos producidos por los animales ya no se reduce a la búsqueda de antídotos. El estudio de estos productos bioquímicos ha ayudado a la comprensión del funcionamiento de muchos mecanismos de comunicación celular, principalmente en el sistema nervioso, tanto en mamíferos como en insectos, ya que son los blancos principales de estos componentes para la parálisis de sus presas, las cuales por lo general son más rápidas que ellos. El veneno de estos organismos es una mezcla de entre 100 y 200 moléculas distintas, cada una con una función particular. Dentro de las múltiples aplicaciones que se han desarrollado para las toxinas es como bioinsecticidas, ya que las toxinas pueden ser tan específicas que sólo afectan a un grupo de organismos, pudiendo ser específicas para insectos, mamíferos, moluscos, etc.

Otro grupo de organismos que ha captado la atención de los investigadores son los “conos marinos”, éstos son caracoles venenosos que habitan los mares de casi todo el mundo y en los cuales se han encontrado moléculas que pueden bloquear el dolor de manera tan efectiva como la morfina, sin sus efectos adictivos. En este momento este tipo de fármacos ya se encuentra al alcance de pacientes que sufren de dolores crónicos.

Otro de los descubrimientos entre estos animales son las moléculas que tienen efectos antiepilépticos y otros que restauran los tejidos nerviosos, pero éstos últimos todavía se encuentran en fases tempranas de investigación en espera de ser aprobadas para el uso en humanos.

Así como éstos podríamos enumerar una cantidad enorme de ejemplos de los beneficios de la investigación sobre el veneno de muchos animales. Siempre debemos tener cuidado en los lugares donde sabemos tenerles miedo y por todos los medios debemos evitar matar a estos hermosos animales de los cuales tenemos tanto que aprender.

 

 

 

Doctorante en Biología por la UNAM · arg291178@hotmail.com

 

 

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