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“Diásporas digitales”: Migrantes mexicanos y las nuevas tecnologías de comunicación

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Con la “primavera árabe” los medios sociales han recibido mucha atención, en particular por su potencial para movilizar a la sociedad civil. No es la primera vez que se utilizan a las llamadas nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (TICs) para tal objetivo. Por ejemplo, en 2006, durante las manifestaciones en Estados Unidos contra la reforma migratoria H.R. 4437, estudiantes de prepas y universidades utilizaron diferentes métodos para comunicarse y compartir información, con la finalidad de movilizar a la comunidad latina. Medios de comunicación tradicionales (periódicos, radio y televisión) contribuyeron en gran medida a la movilización, pero cabe resaltar la importancia que tuvieron los mensajes de texto, correos electrónicos, portales web, y las redes sociales como MySpace para la organización y movilización de miles de jóvenes.

Las TICs no solamente han cambiado y facilitado la movilización de la sociedad civil, también han transformado las comunicaciones entre los migrantes y sus familias a tal grado que ya se tiende a hablar de “diásporas digitales”. Actualmente hay investigadores que debaten sobre el concepto de diásporas digitales y su aplicabilidad para el caso mexicano. Especialmente porque a la migración mexicana no se le considera como diáspora debido a que está concentrada en un país y no dispersa en varios. Sin embargo, estudios de caso indican que la comunidad migrante mexicana está “digitalizándose” y muestran características similares a diásporas digitales con años de desarrollo como la de China o India. Para el caso mexicano cabe preguntarse ¿cómo afectan las TICs al desarrollo del transnacionalismo de los migrantes mexicanos? Es decir ¿si éstos han facilitado una vida (social, cultural, económica y política) dividida entre Estados Unidos y México? ¿Cómo ha evolucionado el uso de las TICs entre los migrantes mexicanos? ¿Y si los migrantes mexicanos están utilizándolas de diferente manera a como lo hacen otras diásporas digitales?

Obviamente hay muchos factores que impactan en la utilización, como el nivel educativo, socioeconómico, género, edad, o incluso el tipo de las actividades laborales de los migrantes o la disponibilidad de acceso a las TICs por parte de sus familiares o amigos. Aunque no hay una estadística general sobre el acceso a las TICs por parte de migrantes mexicanos en Estados Unidos, en recientes años han comenzado a elaborarse investigaciones sobre casos particulares, como el acceso a las TICs en pequeñas comunidades rurales con altas tasas de migración o sitios específicos donde participan activamente migrantes y oriundos de sus comunidades. Dichos estudios han señalado el creciente alfabetismo digital y el desarrollo de la infraestructura tecnológica desde mediados de los noventa. Por ejemplo, a principios de la década pasada se crearon diferentes espacios en la red que tenían como objetivo llevar a las “comunidades reales” al ámbito on line. Tanto migrantes que deseaban recordar a sus comunidades y contactar a sus seres queridos, como adolescentes que ponían en práctica sus conocimientos aprendidos sobre Internet, comenzaron a crear grupos, foros, portales, salas de chat que servían como concentradores de comunicación e intercambio transnacional en el plano virtual. En algunos casos, la comunicación y la identidad en el ciberespacio lograron organizar y realizar pequeñas obras para la comunidad o actividades públicas: los pobladores publicaban fotografías de la ampliación del agua potable o la entrega de juguetes el Día del Niño, y así los migrantes podían testificar desde sus computadoras la finalidad que tenía el envío de sus remesas.

En la región de tierra caliente (Michoacán, Guerrero y estado de México), por ejemplo, las comunidades virtuales no sólo funcionaban para la comunicación entre migrantes y oriundos, sino que servían como espacios simbólicos identitarios. A través de la publicación de fotografías sobre la vida cotidiana en las comunidades, de los mitos y leyendas, música regional, recetas de comida típica, entre otros, las comunidades virtuales buscaban continuamente representar todo lo que concierne a la identidad regional. Asimismo, los creadores o administradores vinculaban sus sitios con otras comunidades virtuales o páginas creando un regionalismo virtual basado en las dinámicas e identidad de la región tradicional.

En la actualidad, la gran mayoría de esas comunidades virtuales han desaparecido. Algunos autores reconocen un ecosistema dentro del ciberespacio donde se presentan ciertas dinámicas evolutivas. Es decir, que algunas especies (sitios) nacen, crecen y desaparecen, ya sea por la popularidad o el olvido de los usuarios, el sustento (económico o tiempo), así como por la vigencia o caducidad de sus estructuras programáticas, o su capacidad de transformación tecnológica. Dentro de ese ecosistema, actualmente las redes sociales han cobrado gran relevancia y son las que acaparan gran parte del tiempo de los usuarios de Internet a nivel global. En el caso mexicano, de los 40 millones de usuarios de Internet en México, 77% de sus actividades concierne a acceder a las redes sociales2. Lo anterior se ve reflejado en las actividades transnacionales virtuales que han migrado de las antiguas comunidades virtuales a espacios dentro de las redes sociales. En Facebook se han creado diferentes grupos o páginas que mantienen ciertos contenidos de las comunidades virtuales predecesoras. Un ejemplo de tal transformación ecosistémica está reflejado en la siguiente cita: “Amigos, esta página ya cumplió su cometido, que era unir a los sanluquenses donde quiera que estuvieran. Ahora hay medios de sobra con los cuales pueden mantenerse en contacto. Por lo cual a fines de este año (2011) será dada de baja. ¡Han sido 8 años muy interesantes! Ahora, para continuar la comunicación los invito a mantenernos en contacto mediante el sitio Facebook de SanLucasMichoacan.Com.”3 Sin embargo, las diferencias más notables de las redes sociales a comparación de los antiguos sitios son el mayor número de usuarios, la mayor interconexión entre éstos, su mayor disponibilidad en cuanto acceso, y el aprovechamiento de los recursos debido a la convergencia tecnológica de diferentes plataformas (por ejemplo, Internet y telefonía celular).

En la actualidad, las comunidades transnacionales de migrantes y sus familiares tienen muchas formas de estar en contacto y comunicación. No solamente utilizan las llamadas “paqueterías” para enviar una gran variedad de cosas más allá de las remesas y que son bidireccionales: desde documentos o fotografías, hasta mole en pasta o artículos de la Virgen. Aunque el teléfono sigue siendo el medio de comunicación más utilizado por los migrantes y sus familiares, hoy en día las TICs cobran mayor importancia. Las copias de actas de nacimiento ya no se envían únicamente por fax sino por documento escaneado; las llamadas de voz ahora son acompañadas de video brindando una nueva experiencia de comunicación. Asimismo, el flujo de comunicación es mucho mayor y a bajo costo debido a la relativa accesibilidad. Ya no se requiere forzosamente de la computadora o del cibercafé cuando hay smartphones económicos con megas en telefonía de prepago.

Con la llegada y popularidad de las redes sociales se presenta otro ámbito para la construcción y reforzamiento de los vínculos identitarios que venían construyéndose con los “antiguos” sitios. Sin embargo, como sucede con el tórrido debate sobre las implicaciones de la popularidad de las redes sociales, la utilización de éstas por parte de migrantes y sus familiares aún es un campo nuevo para la investigación. Dentro de las primeras observaciones cabe resaltar el contraste entre redes sociales que ayudan a que los migrantes pueden estar en contacto y compartir información de una forma casi instantánea, pero al mismo tiempo su uso es más individualizado. Es decir, que los antiguos sitios concentraban personas con intereses en torno a ciertos rasgos identitarios vinculados con el fenómeno migratorio, y ahora los nuevos espacios forman parte de un sin número de páginas con la posibilidad de pasar desapercibidas dentro un flujo interminable de contenidos en los muros de Facebook. Por ejemplo, los administradores de la página de facebook de San Lucas Michoacán anunciaron que “ya no podemos aceptar más solicitudes de amistad debido a que tenemos un tope de 5000 amigos! por eso creamos una nueva pagina! entren y den Me gusta y esperen nuevas imagenes de la feria”. Eso nos hace reflexionar hasta qué punto tener 5 mil amigos representa una relación profunda de amistad o identificación hacia cierto grupo de personas o temas de interés.

Aunque es notorio el potencial de las redes sociales para movilizar a la sociedad civil y su presión política ante una emergencia o tema político como una reforma migratoria, empero el mayor número de “amigos” no necesariamente representa la interconectividad o empatía necesaria para entablar sólidas relaciones para forjar el transnacionalismo. Ante este nuevo contexto cabe cuestionarse ¿cómo las redes sociales afectarán a la construcción y fortalecimiento de una identidad comunitaria entre migrantes y oriundos, así como el transnacionalismo de ellos mismos? O tal vez las redes sociales están cambiando los fundamentos generadores de una comunidad transnacional mexicana que ha llamado tanto la atención en el pasado reciente, no solamente por su dinamicidad pero también por su potencial de movilización. Por lo tanto, el fenómeno de las redes sociales es complejo, y su vinculación con la migración es un tema que aún tiene mucho que ofrecer.

Notas

1 Publicación en Facebook de un migrante michoacano en Texas (2013)

2 Asociación Mexicana de Internet, “Hábitos de los usuarios de Internet en México 2012,” 2012, http://www.amipci.org.mx/?P=editomultimediafile&Multimedia=115&Type=1.

3 http://web.archive.org/web/20111004221333/http://sanlucasmichoacan.com/

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