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La radiación solar en los sistemas naturales

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La radiación solar es la principal fuente de energía para los ecosistemas acuáticos y terrestres, así como para las especies que habitan en ellos. La cantidad y la radiación solar disponible influyen drásticamente en los diferentes procesos fisiológicos, morfológicos, genéticos y reproductivos tanto en plantas como en animales, afectando significativamente en el funcionamiento general de los ecosistemas. En general la intensidad de luz es un componente muy importante para la regeneración de las plantas y el desarrollo de actividades de algunos animales, es decir, se sabe que la luz ha desencadenado diversos procesos evolutivos, en donde la adaptación a la radiación solar ha permitido que plantas y animales coevolucionen al paso de los años.

p 18En particular hay cuatro factores de la radiación solar que permiten un equilibrio dentro de los ecosistemas: la intensidad, la calidad, la direccionalidad y la distribución en el tiempo y espacio. La radiación en condiciones naturales es muy variable, tal es el caso de la apertura de claros en el dosel de un bosque. Estos claros tienden a cerrarse de manera rápida por medio del crecimiento lateral de las ramas de los árboles que permanecen en pie; sin embargo, en el sotobosque (vegetación que crece bajo los árboles de un bosque) la competencia por la luz solar hace que plantas de crecimiento rápido aprovechen el mayor tiempo posible para ocupar los espacios disponibles dentro del bosque. La luz que llega al sotobosque puede ser de hasta cinco colores diferentes: verde, rojo, azul, anaranjado y blanco, estos cambios afectan en la coloración de los objetos, haciendo que en animales principalmente, se vean modificados algunos aspectos de su fisiología, tal es el caso de los insectos en donde se ve alterada su visión.

La luz solar directa puede ser direccional, generando sombras nítidas y contrastadas, mientras que la luz reflejada en las nubes o el cielo (multidireccional), genera sombras vagas e imprecisas, haciendo que las plantas en el sotobosque optimicen la captura de la escaza luz, permitiendo una orientación del follaje hacia las zonas más luminosas de su entorno. Esto también lleva a que la luz en el sotobosque sea variable en el tiempo y en el espacio, generando la coexistencia de especies activas en distintos momentos.

Otro aspecto importante en el funcionamiento de las plantas es el proceso de fotosíntesis, en el cual las plantas absorben energía solar o lumínica a través de pigmentos fotosensibles para transformar el dióxido de carbono y el agua en energía química en forma de glucosa y así poder liberar oxígeno al ambiente. Las plantas poseen pigmentos como la clorofila, la cual es capaz de efectuar la fotosíntesis a través de las hojas de la planta en donde se realiza este proceso, debido a la gran cantidad de clorofila presente en ellas.

En el caso de los animales, los anfibios y reptiles, fisiológicamente dependen del calor del sol para mantener una temperatura corporal adecuada y así tener un buen funcionamiento de su metabolismo. Para obtener la mayor cantidad de calor del Sol en el menor tiempo posible han desarrollado numerosas estrategias tanto fisiológicas como de comportamiento. La más común es exponerse directamente a los rayos del sol por largos periodos de tiempo, orientando el cuerpo para captar la mayor radiación solar. Las lagartijas oscurecen el color de su piel para aumentar la captación de los rayos solares. Esta dependencia al calor obliga a la mayoría de los reptiles a estar activos durante ciertas horas del día y así poder desarrollar actividades como: defender su territorio, escapar de un depredador, buscar alimento y otras interacciones sociales.

Desde estas diferentes perspectivas, la luz solar es de gran importancia para la vida en el planeta, sin ella, principalmente las plantas no producirían el oxígeno que necesitamos para poder vivir.

 

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