El origen del cáncer

· Ilustración: Diego Tomasini / Dibrujo

Durante varios años, saber cómo estábamos constituidos los seres vivos fue una incógnita para muchos, hasta que, por casualidad, en 1665 Robert Hooke, al observar a través de un microscopio una capa delgada de un corcho, se dio cuenta de que el corcho estaba constituido por pequeñas celdas a las que llamó cellulae, palabra que daría origen al término de célula. Después de que Robert Hooke hiciera públicos sus resultados, diferentes personas buscaron la manera de comprobar la existencia de las células y cómo funcionaban éstas en los seres vivos.

Tuvieron que pasar 165 años desde las primeras observaciones hechas por Robert Hooke, para que Matthias Sheleiden y Theodor Schwann establecieran los cuatro postulados de la Teoría celular: 1) Todos los organismos están constituidos por una o más células 2) La célula es la unidad básica de organización de los seres vivos 3) Todas las células se originan a partir de células preexistentes y 4) Las células contienen el material hereditario (ADN), estos postulados permitieron generar grandes investigaciones en torno a las diferentes características que las células poseen, como poder determinar que éstas tienen funciones específicas: comen, crecen, se reproducen  y mueren; sin embargo, en algunas ocasiones la reproducción de una célula no resulta tan benéfica y esto tiene una explicación.

Seguramente te ha pasado que al escuchar la palabra cáncer te cause cierto temor y no es para menos, ya que según datos oficiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer es una de las principales causas de muerte en el mundo, con 8.8 millones de decesos tan solo en 2015, sin embargo, muy pocos saben qué es y cuáles son los factores que lo desarrollan. Para esto, quizá sea necesario aclarar que el cáncer se origina debido a la reproducción descontrolada de las células de alguna parte del cuerpo de un ser vivo y que el término cáncer sólo se utiliza para hacer referencia a un grupo de enfermedades que se caracterizan por la formación de más de 100 tipos diferentes de tumores originados por algún daño en el material genético (ADN), contenido en el núcleo de las células, es decir, los diferentes tipos de cáncer que se conocen se deben a que en el momento que las células se reproducen (acción por la cual hay transferencia de genes de una célula a otra), puede ocurrir una mutación o alteración genética, dando origen a un tipo de cáncer, no obstante, este no es el único factor que puede generar cáncer, diferentes investigaciones también han demostrado que existen factores externos que pueden ser causantes de este mal. Dentro de estos factores se encuentran: una mala alimentación y sedentarismo, consumo de bebidas alcohólicas, tabaco, radiaciones (ionizantes y ultravioleta) presencia de agentes infecciosos como virus, bacterias o parásitos y finalmente la contaminación ambiental del suelo, aire y agua.

Ya sea por herencia, alimento, sedentarismo, alcohol, tabaco, radiaciones, agentes infecciosos o contaminación ambiental, una vez diagnosticado el cáncer lo primordial será tomar algunos de los tratamientos médicos para su control. Además, se han desarrollado estrategias mundiales para su prevención, una de ellas es el “Plan de acción mundial para la prevención y el control de enfermedades no transmisibles 2013-2020”, en donde la OMS y el Centro Internacional de Investigaciones sobre el cáncer, en colaboración con otras asociaciones, plantean lo siguiente: aumentar el compromiso político con la prevención y el tratamiento del cáncer, determinar cuáles son las estrategias prioritarias para prevenir y tratar el cáncer, fortalecer los sistemas de salud locales y nacionales para que presten servicios asistenciales y curativos a los enfermos oncológicos, prestar asistencia técnica para la transferencia rápida y eficaz de las prácticas óptimas a los países en desarrollo, generar nuevos conocimientos y divulgar los existentes, con el fin de facilitar la aplicación de métodos de tratamiento del cáncer basados en datos científicos, entre otros. Por otro lado, lo que llama nuestra atención es que son pocos los planes o estrategias; locales, nacionales e internacionales, para mitigar la contaminación ambiental, la cual, en muchas regiones del mundo está causando grandes estragos a la salud.

Tratar de detener el crecimiento acelerado de las células de un ser vivo ha resultado un gran reto para la medicina; no obstante, se tiene esperanza de que algún día se encuentre la cura para todos estos males.

Para finalizar, querido lector, compartimos a usted que lamentamos profundamente la pérdida de uno de los máximos exponentes de la caricatura mexicana, Eduardo del Río, Ríus. Nacido en Michoacán el 20 de junio de 1934 y abandonando este mundo el pasado 8 de agosto. Su muerte deja un profundo vacío en el corazón de un país que ha reído y llorado con sus trazos acompañados de ese humor que le caracterizaba. La columna “Tras las Huellas de la Naturaleza” rinde un pequeño reconocimiento a ese gran caricaturista mexicano, “al monero del averno”, al ateo, al seminarista, al escritor, al soñador, al gran Ríus. Vayan entonces estas palabras hasta donde estés para que sepas, que, aunque no nos conociste, nosotros a ti, sí, y te vamos a extrañar. Gracias por tanto, maestro Ríus.

 

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