· Ilustración: Diego Tomasini “El Dibrujo” *
El gran Juan Morales, mejor conocido como “Juan Monedas”, quien fuera líder de la banda “Monedita de Oro”, nos dejó una canción que hoy se encuentra más vigente que nunca “Los árboles”, esta canción nos recuerda que los árboles absorben dióxido de carbono y nos brindan servicios ambientales inigualables e insustituibles, nos invita a ver a los árboles de una manera muy distinta a la que hasta ahora se han visto y nos recuerda que son seres vivos de gran importancia ecológica, económica y social. ¡Son nuestros vecinos y debemos cuidarles! No es un secreto para nadie, que la situación de los árboles urbanos suena en este momento por todos los rincones y que hoy hace eco y llena las calles de Puebla. Sin duda Juan Monedita como gran poeta le dio voz a la vida y a sus amados árboles.
Cuando pensamos en los árboles pocas veces los visualizamos como pilares de los ecosistemas; es decir, no tomamos en cuenta que estos más allá de brindarnos aire de calidad y darnos una rica sombra, son sostén de la vida en el planeta, refugio para muchas otras especies y que por sus propias características y naturaleza también abrigan a una buena cantidad de otras especies. Te invitamos a que un día cualquiera visites un parque, el que esté más cercano a tu casa y te maravilles de las especies de hongos, plantas (las otras plantas también cuentan, aquí le hacemos un guiño a las herbáceas y a los arbustos que también son importantes), insectos, anfibios, reptiles, aves y mamíferos que dependen, conviven e interactúan con los árboles, ya sea brindando soporte como sucede con algunas plantas epífitas como lo son las bromelias o de la misma forma para organismos tan complejos como son los líquenes que por sí solos pueden crear microecosistemas de las que otras especies se benefician como las algas y muchos otros microrganismos que en ellos podemos encontrar.
Los ejemplares arbóreos adultos permiten el anidamiento de especies de aves destacándose algunas aves rapaces diurnas y nocturnas, como son halcones, lechuzas y búhos, entre muchos más. Sin duda, conocer a los árboles es una experiencia que nos cambia la vida; es una gran aventura que al permitirnos disfrutarla de paso despertará nuestro asombro y nos impulsará de manera natural a conservarlos. Quién de nosotros no ha disfrutado de su sombra, algunos los plantamos y les vimos crecer, junto a ellos hemos pasado tiempo en compañía de nuestros amigos o hasta hemos vivido momentos únicos como el primer amor o al estar en los brazos de esa persona a la que amamos recargados en su tronco y debajo de su copa; en ocasiones ha sido el mismo árbol quien nos ha adoptado, como lo hace con muchas otras especies, siempre y en todo momento las especies están interactuando, incluso interactúan con nosotros, de manera directa o indirecta; cuando consumes un fruto interactúas de manera indirecta con el polinizador, pero de manera directa con el árbol; cuando respiramos estamos interactuando de manera indirecta, pero con una dependencia necesaria y que al momento no le damos tanta importancia. Lo que queremos decirte es que vives dentro de un ecosistema, sí, la ciudad, y que las especies vegetales que en ella habitan forman la base de estas actividades dinámicas que caracterizan a los ecosistemas; conocemos la importancia de la polinización, pero también sabemos que hay depredadores y consumidores primarios, a estas actividades nos referimos cuando hablamos de ecosistemas.
Y si por alguna razón no hemos logrado despertar el asombro en ti, basado en el conocimiento de estos amigos verdes (los árboles), te contamos que podemos dividirlos en zonas altas, a las que llamaremos dosel; zonas medias, en las que se encuentran situadas algunas ramas, pero en el que el actor principal es el tronco, y la zona baja, a la que conocemos como base del tronco o raíz. En el dosel o copas de los árboles podemos encontrar a una gran cantidad de especies asociadas a este estrato, aquí regularmente encontramos una diversidad de especies de aves y a las especies que a muchos nos asombra ver, las vemos poco, pero cuando las observamos siempre nos dejan boquiabiertos, sí, estamos hablando de las aves rapaces, tanto diurnas como nocturnas; en este nivel también encontramos una diversidad de insectos enormes que dependen directamente de la copa de los árboles; los mamíferos no se quedan atrás, los murciélagos son los amos de este estrato arbóreo. En el nivel medio encontramos a otro tipo de especies, especies que difícilmente encontraremos o que sean completamente dependientes del nivel más alto; por mencionar algunas, pensemos en serpientes arborícolas, lagartijas, aves, mamíferos como las ardillas, entre otras. La que quizá sea la parte más interesante es la base del árbol y sus raíces, en esta parte encontramos a los hongos que, como dato curioso y solo en la zona de Flor del Bosque, encontramos 119 morfo especies de hongos asociados a los árboles, lo anterior de acuerdo con los estudios de maestría de nuestro carnalito Luis Eder Dorantes Marín. En este nivel encontramos ratones que al hacer sus madrigueras permiten el ingreso de aire al suelo, esto sumado a la hojarasca y a la humedad que retienen los árboles hacen que el suelo sea más productivo y diverso, de esta forma el suelo ayuda a la captura de dióxido de carbono, y hablando de eso recordemos que un árbol adulto puede secuestrar aproximadamente dos toneladas de dióxido de carbono al año y unos 2 mil litros de agua, ayudando a mitigar problemas de inundación.
Sin duda, los árboles son verdaderamente maravillosos y grandes aliados en los ecosistemas citadinos.
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