Introducción
El diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista (TEA) ha estado marcado por una visión androcéntrica que invisibiliza la diversidad neurocognitiva femenina. Este sesgo dificulta la identificación en mujeres con alto camuflaje, buena expresión verbal o comorbilidades emocionales, favoreciendo el infradiagnóstico y el diagnóstico tardío (Lai et al., 2015; Bargiela et al., 2016). Muchas han recibido diagnósticos erróneos como ansiedad, depresión o trastorno límite de la personalidad (TLP; Muñoz & González, 2022), junto con medicalización y tratamientos poco eficaces basados en muestras masculinas. Esta falla diagnóstica constituye una vulneración institucional con efectos acumulativos en la salud física, emocional y funcional a lo largo de la vida.
En el ámbito relacional, esta vulnerabilidad se incrementa ante vínculos abusivos o dependientes, asociada a dificultades para identificar señales de riesgo, una elevada necesidad de aceptación, limerencia afectiva, trauma complejo y una historia prolongada de invalidación. A ello se suma el uso extendido de categorías no oficiales, como el concepto de “Persona Altamente Sensible” (PAS), que carece de respaldo diagnóstico y suele funcionar como explicación sustitutiva del autismo, retrasando aún más el reconocimiento adecuado del perfil neurodivergente.
Pese a los avances en autismo femenino, persiste un vacío sobre las consecuencias del diagnóstico tardío o erróneo. Estas no son solo psicológicas: el camuflaje sostenido y la sobreadaptación generan alteraciones físicas y emocionales severas. En contextos de violencia de género, la falta de un marco diagnóstico adecuado agrava el daño, pues las respuestas emocionales y fisiológicas suelen interpretarse como exageraciones o rasgos disfuncionales.
En mi trabajo clínico con grupos internacionales de mujeres supervivientes de maltrato, observé que en un grupo de 12 mujeres, ocho presentaban rasgos consistentes con el espectro autista, patrón que se repitió en otros contextos culturales. Esto me sugirió una vulnerabilidad estructural poco estudiada, donde la invisibilidad diagnóstica favorece la exposición prolongada al abuso y la revictimización terapéutica. Estas observaciones motivaron la presente investigación, que explora la relación entre invisibilidad diagnóstica y vulnerabilidad al maltrato desde una perspectiva neuroafirmativa y de género, señalando la urgencia ética de formación y protocolos sensibles.
Objetivo
Este estudio explora las experiencias de mujeres con diagnóstico o sospecha de autismo, enfocándose en diagnósticos erróneos previos, validación profesional e impacto subjetivo. Busca documentar, desde un enfoque cuantitativo y cualitativo, los efectos del diagnóstico tardío y de abordajes clínicos inadecuados en dimensiones emocionales, sensoriales, identitarias y funcionales.
Metodología
Se aplicó un cuestionario semiestructurado y anónimo, difundido en redes de apoyo neurodivergente, con preguntas basadas en pruebas estandarizadas como filtro poblacional. Participaron 118 mujeres autistas, diagnosticadas o en sospecha, muchas con trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) y/o altas capacidades. Incluyó preguntas cerradas, abiertas y escalas Likert sobre experiencias diagnósticas, validación profesional, funcionalidad y violencia.
Resultados
76 por ciento de las participantes reportó haber recibido uno o más diagnósticos erróneos antes del reconocimiento del TEA, predominando etiquetas como Trastorno de Ansiedad Generalizada, Trastorno Depresivo Mayor, TLP, Trastorno de estrés postraumático (TEPT) y trastornos disociativos. Este patrón coincide con lo descrito por Lai et al. (2015), quienes señalan que el camuflaje social en mujeres autistas conduce frecuentemente a diagnósticos afectivos o de personalidad.
La mayoría de las participantes identificó el camuflaje como una estrategia de supervivencia social que, con el tiempo, derivó en agotamiento emocional, pérdida de identidad y burnout autista. El diagnóstico tardío fue descrito como un punto de inflexión que permitió resignificar su historia y acceder, por primera vez, a una explicación coherente de su experiencia.
83 por ciento refirió haber sufrido algún tipo de revictimización institucional, incluyendo invalidación de síntomas, pruebas sensorialmente invasivas, medicalización excesiva o comentarios patologizantes. Cerca de 76 por ciento reportó al menos un episodio de invalidación directa por parte de profesionales de la salud mental, lo que se alinea con el “doble problema de empatía” (Milton, 2012) y con el modelo de estrés de minoría aplicado a poblaciones autistas (Botha & Frost, 2020).
En términos de funcionalidad, muchas participantes señalaron que la falta de ajustes sensoriales y sociales en entornos médicos, laborales y educativos resultó más discapacitante que el propio autismo. Uno de los hallazgos más relevantes se relaciona con la vulnerabilidad al maltrato. 87.18 por ciento de las mujeres encuestadas reportó haber vivido algún tipo de violencia (psicológica, física, sexual, económica o institucional). Las narrativas cualitativas reflejan patrones de violencia persistente desde la infancia, así como mecanismos de desprotección y revictimización vinculados a la invisibilidad diagnóstica.
Discusión
Los resultados subrayan la urgencia de capacitar a profesionales en la identificación del autismo en mujeres y poblaciones no representadas en modelos tradicionales. El sesgo masculino en los criterios diagnósticos (Hull et al., 2017) y la sobrevaloración de la funcionalidad académica o verbal han generado retrasos diagnósticos y tratamientos inadecuados. El estudio vincula la invisibilidad diagnóstica con alta exposición a violencia; el 87.18 por ciento evidencia una problemática estructural en la intersección entre género, neurodivergencia y trauma. El camuflaje social crónico y la hipersensibilidad emocional y sensorial, malinterpretada como inestabilidad, favorecen la invalidación y la revictimización en contextos clínicos y relacionales.
Conclusiones
Los hallazgos preliminares confirman que el modelo diagnóstico tradicional falla sistemáticamente en detectar el autismo en mujeres debido al sesgo de género, el desconocimiento del camuflaje y la desatención a la narrativa de las propias pacientes. El sufrimiento no es inherente al autismo, sino consecuencia de su invisibilización, la medicalización errónea y el abandono estructural.
Las mujeres autistas presentan una vulnerabilidad victimológica aumentada, derivada del diagnóstico tardío, el camuflaje social, la hipersensibilidad emocional y la dificultad para identificar dinámicas abusivas. La invisibilidad clínica y los abordajes inadecuados incrementan el riesgo de revictimización, violencia interpersonal e institucional a lo largo de la vida.
La elevada prevalencia de violencia reportada constituye una emergencia clínica y social que exige cambios urgentes en los sistemas de salud, justicia y educación. Reconocer el autismo femenino, comprender sus particularidades y ofrecer intervenciones informadas y contextualizadas no es solo una mejora técnica, sino una responsabilidad ética impostergable.
Referencias
Bargiela, S., Steward, R., & Mandy, W. (2016). The experiences of late-diagnosed women with autism spectrum conditions: An investigation of the female autism phenotype. Journal of Autism and Developmental Disorders, 46(10), 3281–3294.
Botha, M., & Frost, D. M. (2020). Extending the minority stress model to understand mental health problems experienced by autistic people. Society and Mental Health, 10(1), 20–34.
Hull, L., Petrides, K. V., Allison, C., Smith, P., Baron-Cohen, S., Lai, M.-C., & Mandy, W. (2017). “Putting on My Best Normal”: Social camouflaging in adults with autism spectrum conditions. Journal of Autism and Developmental Disorders, 47, 2519–2534.
Lai, M.-C., Lombardo, M. V., Auyeung, B., Chakrabarti, B., & Baron-Cohen, S. (2015). Sex/gender differences and autism: Setting the scene for future research. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 54(1), 11–24.
Milton, D. E. M. (2012). On the ontological status of autism: The ‘double empathy problem’. Disability & Society, 27(6), 883–887.
Muñoz, Y., & González, M. J. (2022). Autismo femenino y salud física: Hallazgos preliminares desde la práctica clínica. Psicología, Conocimiento y Sociedad, 12(3), 45–57.
Raymaker, D. M., Teo, A. R., Steckler, N. A., et al. (2020). “Having all of your internal resources exhausted beyond measure and being left with no clean-up crew”: Defining Autistic burnout. Autism in Adulthood, 2(2), 132–143.