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Realizando trabajo de campo en… asteroids

En astronomía la materia prima es la luz, analizándola es que podemos deducir muchas propiedades de los objetos celestes, aún sin poder visitarlos. En muy pocos casos tenemos oportunidad de manipular u obtener muestras de nuestros objetos de estudio. Los asteroides son la excepción, aunque algunos pedazos llegan hasta la superficie de la Tierra, es necesario colectar muestras in situ, en el mismo asteroide, material que no haya sido afectado por la interacción con la atmósfera. Es decir, necesitamos hacer trabajo de campo.

Con esta finalidad es que se han diseñado y enviado misiones a diferentes cuerpos en el sistema solar con el objetivo de recolectar y traer muestras a la Tierra para su análisis en los laboratorios especializados. Misiones como Génesis han traido partículas del viento solar o  Stardust que trajo partículas de un cometa y polvo interestelar. Hay otras que regresan con un depósito de compuestos complejos, como material suelto y rocas.

Estas muestras pueden obtenerse de diversas maneras, como la excavación de suelo y roca (la cual dura simplemente unos instantes, una vez la sonda mandada para la misión se acerca al objeto de estudio para recolectar la muestra) o simple recolección de muestras sueltas. Estas muestras son analizadas en la Tierra con el objetivo de obtener información sobre la formación de nuestro sistema solar. El análisis de estas muestras proporciona información como p. e. la resistencia de los componentes de ciertas familias de asteroides ante la atmósfera terrestre o incluso la búsqueda de componentes básicos de la vida, dándonos indicios del lugar en el universo en el que la vida se originó.

En el caso de los asteroides, a la fecha solo se han enviado tres misiones a recolectar muestras:

25143 Itokawa

En junio de 2010, la sonda Hayabusa, de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), tras un encuentro y “aterrizaje” en Itokawa, trajo a la Tierra muestras de este Asteroide Cercano a la Tierra (NEA). Hayabusa significa, en japones, “halcón peregrino”, un nombre muy acertado dada la forma en la que recolecta las muestras, posándose brevemente en el asteroide y volver a salir volando. Tiempo después, se confirmó que esta misión logró recuperar microgramos de polvo del asteroide.

Gracias al análisis de este polvo se descubrió que el asteroide podía ser clasificado como una condrita ordinaria, una roca datada con unos 4 mil 600 millones de años, aproximadamente, y formada por olivino y piroxeno, con bajo contenido de hierro total y metal, adicionalmente, en 2018, se identificaron partículas de agua.

162173 Ryugu

El 27 de junio de 2018, la misión Hayabusa2 llegó a otro NEA, Ryugu, y lo estudió por año y medio, regresando a la Tierra con muestras para ser analizadas. Se descubrió que es un asteroide joven con edad de 8.9 ± 2.5 millones de años, su superficie es muy porosa conteniendo casi nada de polvo. Adicionalmente, gracias al estudio, se encontró que los meteoritos, productos de estos asteroides, son demasiado frágiles para sobrevivir la entrada a la atmósfera terrestre. También se encontraron moléculas orgánicas como las aminas, ácidos carboxílicos, aminoácidos, PAHs y heterociclos conteniendo nitrógeno. Este descubrimiento refuerza la idea de que el material orgánico del espacio contribuye al conjunto de componentes químicos necesarios para la vida.

101955 Bennu

La misión OSIRIS-Rex (Origins, Spectral Interpretation, Resource Identification, Security-Regolith Explorer) hace referencia a Osiris dios egipcio del renacimiento y del inframundo con ciertas conexiones con la fertilidad, así como a la palabra “rex” (“rey” en latín) para aludir a “regolith explorer”, debido a la que tomaría muestras de la superficie del asteroide Bennu.  Se lanzó en septiembre de 2016 en una misión para traer muestras de este NEA de tipo B. Llegó a la proximidad de Bennu el 3 de diciembre de 2018 y obtuvo su muestra el 20 de octubre de 2020, regresando a la Tierra en septiembre de 2023.

Las muestras indicaban que en el asteroide se encuentran azúcares esenciales para la vida como lo son la glucosa y ribosa, así como licosa, xilosa, arabinosa y galactosa, lo cual nos podría indicar que los ingredientes fundamentales del ARN se pudieron haber formado en el espacio. Adicionalmente se encontró un polímero “gomoso”, rico en nitrógeno y oxigeno, material que podría haber transportado ingredientes clave para la vida en la Tierra primitiva.

Bennu no regresó a la Tierra, solo se acercó, lanzó una cápsula con las muestras y siguió su camino. La sonda fue reasignada a otra misión, el estudio de Apophis, siendo renombrada como OSIRIS-APEX (haciendo alusión a “Apophis Explorer”). Así que ahora se prepara para el acercamiento de Apophis a la Tierra en 2029, con el objetivo de estudiar los cambios en la órbita y en la superficie que el asteroide sufrirá debido al campo gravitacional terrestre. Además, la sonda se acercará al asteroide y usará sus propulsores para levantar polvo y rocas de su superficie para poder analizar el material en su superficie.

Mientras tanto, nosotros vamos preparándonos para el Año Internacional de la Concienciación sobre los Asteroides y de la Defensa Planetaria (IYAPD2029), y el paso de Apophis, así que les invitamos a seguir las actividades que estamos preparando.

* [email protected]  y  [email protected]

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