Durante décadas, la historiografía de la fotografía en México consagró ciertas imágenes de los primeros años del siglo XX como pilares de la estética visual del país, atribuyendo su autoría de forma unánime al célebre fotógrafo alemán Hugo Brehme (1882–1954). No obstante, el escrutinio contemporáneo de los fondos documentales de la Fototeca Nacional ha fracturado esta narrativa lineal al revelar que una parte sustancial de ese corpus pertenece, en realidad, a la mirada etnográfica de un autor estadounidense hasta hace poco desdibujado por el mercado editorial: Sumner Warren Matteson (1867–1920).
Hace dos décadas durante la investigación profunda realizada del Fondo Hugo Brehme en la Fototeca Nacional, comenzaron a manifestarse inconsistencias documentales que cobraron mayor intensidad tras el análisis físico del material. Si bien es habitual que en los acervos históricos existan piezas negativas con leyendas tachadas, borradas o sobrescritas, el fondo de Brehme presentó una anomalía de caracterización material definitiva: el hallazgo de una veintena de impresiones en formato 5×7 pulgadas con vistas de la región de los volcanes. Estas piezas exhibían al reverso el sello de autoría de Hugo Brehme, pero contenían paralelamente una segunda marca de tinta con la leyenda “Negative by Sumner Warren Matteson”, acompañadas de inscripciones en inglés, una caligrafía no identificada –entre las 18 revisadas– y fechadas entre abril y junio de 1920. Este bilingüismo resultaba ajeno a la práctica habitual de la casa comercial de Brehme, cuyos registros se limitaban al alemán y al español. Así mismo, la presencia de la anotación a lápiz “25.00” –presumiblemente indicativa del costo comercial– fracturó las narrativas de catalogación previas, revelando las huellas materiales de un proceso de asimilación de obra que excedía el simple intercambio archivístico.[1]
La investigación avanzó hacia la identificación de piezas paradigmáticas del imaginario nacional, tales como la ampliamente conocida vista de la “Pirámide de Cholula”. Esta composición ocupa un lugar central en México Pintoresco (1923),[2] considerado formalmente el primer libro de fotografía en el país –distinguiéndose de los volúmenes meramente ilustrados con fotografías–, y se replicó en las variantes idiomáticas de la obra editadas en años subsecuentes, así como en un tiraje de tarjetas postales comercializado por el propio Hugo Brehme. No obstante, el cotejo documental demostró que dicha fotografía exacta había sido publicada originalmente en 1909 dentro de The New Revised Complete Guide and Descriptive Book of Mexico,[3] otorgando el crédito autoral a Sumner Warren Matteson. Apoyándose en el principio físico de impenetrabilidad, resulta insostenible postular que dos operarios de cámara fotográfica hubiesen efectuado la misma toma, compartiendo de manera idéntica el ángulo de la toma y la proyección cenital de las sombras sobre las cúpulas del templo. A partir de este nodo se localizaron de forma sistemática otras imágenes acreditadas legítimamente a Matteson en publicaciones internacionales de la época como Leslie´s Weekly, The National Geographic Magazine y otras más.
Del Popocatépetl a la Casa comercial Brehme: el fin de Matteson y el destino de sus fotografías
Matteson, estadounidense por nacimiento, obtuvo con un ensayo sobre química, la licenciatura en Ciencias por la Universidad de Minnesota. En 1895, tras abandonar el sector bancario, se incorporó como agente comercial de la Overman Wheel Company, una prominente empresa manufacturera de bicicletas que, bajo la dirección de su sucursal en Denver, fungía de manera paralela como distribuidora de la novedosa línea de cámaras y suministros fotográficos de la firma Kodak. De acuerdo con las investigaciones de Lou Casagrande y Phillips Bourns, este entorno comercial dotó a Matteson de las herramientas tecnológicas para emprender sus trayectos. Al fusionar la movilidad física de la bicicleta con la versatilidad de los dispositivos portátiles, el fotógrafo logro recorrer y registrar con una mirada extensos territorios de Norteamérica.[4] El periodo de autoformación culminó formalmente a inicios del siglo XX cuando participó como asistente de fotógrafo en la Expedición Hopi de Stanley McCormick para documentar rituales, ceremonias y tradiciones de aquel pueblo en Arizona.
La madurez metodológica adquirida en el sudoeste norteamericano consolidó la producción visual de Matteson en territorio mexicano. Tras una primera incursión de 10 meses en 1907, donde generó un volumen cercano a los 2 mil negativos. Su segundo viaje al país inició en marzo de 1920, ingresando por el puerto de Topolobampo en Sinaloa; a sus 53 años, transportaba consigo un corpus de aproximadamente 6 mil impresiones que sintetizaban su trayectoria. No obstante, esta vasta producción contrastaba con una aguda precariedad económica, derivada de crecientes dificultades para colocar sus imágenes entre los editores de publicaciones periódicas, al punto de carecer de los recursos mínimos para adquirir un abrigo de invierno.[5]
La estancia de Matteson en territorio mexicano se vio interrumpida de forma abrupta por una gran tragedia en las alturas. En octubre de 1920, tras realizar un ascenso al volcán Popocatépetl, el fotógrafo prolongó críticamente su permanencia en las zonas de altitud extrema cercanas a la cumbre. Esta exposición y consecuente esfuerzo físico desencadenaron un enfisema pulmonar fulminante. Apenas con las fuerzas necesarias para descender y retornar a su habitación en el hotel de la Ciudad de México, falleció el 27 de octubre de 1920. En la hoja de su libreta se halló un borrador de telegrama: “Encuéntreme con el Dr. Prestley en la estación del tren de Atlixco. Mis pulmones están acabados”[6]
Ante tales evidencias, resulta ineludible plantear la interrogante: ¿coincidieron Hugo Brehme y Sumner Warren Matteson en territorio mexicano? La posibilidad es latente, considerando que el establecimiento comercial del fotógrafo alemán, dedicado a la venta de insumos fotográficos, revelado e impresión en la céntrica calle de Madero, se ubicaba en las inmediaciones del Gran Hotel donde Matteson solía hospedarse. Si bien las certezas documentales sobre el mecanismo exacto de transmisión de las fotografías permanecen en la sombra, las circunstancias de su deceso arrojan luz sobre el circuito de apropiación. Tras el fallecimiento de Mateson en octubre de 1920, existían obligaciones financieras por saldar, específicamente las cuentas del médico y del hotel, estimadas en cincuenta y veintidós pesos respectivamente. Al desconocerse las directrices que la familia de Matteson remitió al servicio consular estadounidense, así como los manejos administrativos de sus pertenencias locales, el hecho contundente es que a su natal Decorah, Iowa, únicamente arribaron sus restos morales. Este escenario de vulnerabilidad testamentaria sugiere que el lote de positivos y negativos fue enajenado de forma expedita para saldar las deudas.
Finalmente, este hallazgo investigativo trasciende la necesaria restitución de la filiación autoral de Sumner Warren Matteson; su verdadero valor radica en que desarticula el mito del estatismo en los acervos patrimoniales. El caso devela que los archivos fotográficos no son contenedores fijos, sino espacios de tensión atravesados por dinámicas de cesión, intercambio mercantil e visibilización editorial. Así, la materialidad de estas placas demuestra que la catalogación institucional no es definitiva, sino un proceso abierto que exige un escrutinio documental e historiográfico constante para salvaguardar la legitimidad de la memoria visual.
Pies de foto
1.- Cúpulas de la Capilla Real, Cholula, Sumner Warren Matteson, The New Revised Complete Guide and Descriptive Book of Mexico, Chicago, 1908, p. 101
2.- Cholula con la pirámide, publicada por Hugo Brehme en México Pintoresco, 1923, p. 101
[1] Para conocer la investigación en su amplitud, véase Mayra Mendoza Avilés, «México pintoresco. Atribuciones y contribuciones», en Las imágenes y sus laberintos, Primera edición, ed. Ana Torres Arroyo (Universidad Iberoamericana, 2019).
[2] Hugo Brehme, México Pintoresco, 1a, (Hugo Brehme, 1923).
[3] Reau Campbell, The New Revised Complete Guide and Descriptive Book of Mexico, Chicago, (1908).
[4] Véase, Louis B. Casagrande y Phillips Bourns, Side Trips: The Photography of Sumner W. Matteson 1898-1908 (Milwaukee Public Museum Science Museum of Minnesota, 1983).
[5] Casagrande y Bourns, Side Trips, 39.
[6] La cita corresponde a un borrador de telegrama escrito por Matteson reproducido en, Casagrande y Bourns, Side Trips, 40.