Durante décadas, la iconografía del autismo ha estado dominada por la infancia. El enfoque clínico y mediático ha estado casi obsesionado con el diagnóstico precoz y la intervención en la escuela, como si, al cumplir 18 años, la condición desapareciera en un limbo psicobiológico. No obstante, el autismo no es un destino infantil; es una configuración a nivel neurológico que permanece con la persona hasta su último aliento.
Hoy nos enfrentamos a una situación sin precedentes: la primera generación de individuos con Trastorno del Espectro Autista (TEA) que envejece, además de una “población fantasma” de personas mayores que, particularmente en circunstancias como las mexicanas, atraviesan su vejez entre diagnósticos equivocados y exclusión sistémica.
El vacío estadístico y la invisibilidad clínica
La gerontología y la geriatría se encuentran en una encrucijada; están en un punto crítico. Leo Kanner y Hans Asperger son quienes describen el autismo en la década de 1940. Esto significa que las primeras cohortes de niños que son diagnosticados bajo criterios contemporáneos están comenzando ahora su octava década de vida. Como señalan Happé y Charlton (2012), existe una carencia alarmante de estudios longitudinales que nos informen cómo interactúa la arquitectura cerebral autista con el declive cognitivo normativo.
En México, la invisibilidad es estadística y real. Mientras que la prevalencia infantil se estima en uno de cada 115 niños (estudio pionero de 2016), no existen censos que identifiquen a personas mayores bajo esta condición. Si extrapolamos esa tasa a las proyecciones del Conapo para 2025, donde México cuenta con 17.1 millones de personas de 60 años o más, estamos hablando de aproximadamente 148 mil personas adultas y mayores autistas que hoy carecen de protocolos de atención específica.
Neurodiversidad y el curso de vida:
La carga alostática
Para entender el envejecimiento autista debemos recurrir al concepto de “carga alostática”. La vida de una persona neurodivergente en un mundo diseñado para mentes neurotípicas es una carrera de obstáculos constante. El esfuerzo por procesar estímulos sensoriales abrasadores y la presión por el masking (camuflaje social) generan un estado de estrés crónico.
Investigadores como Bishop-Fitzpatrick et al. (2016) exploran cómo este estrés acumulado afecta la salud física. La geriatría y la gerontología están en un punto crítico. Leo Kanner y Hans Asperger son los que describen el autismo en la década de 1940, según la historia. Esto significa que las primeras cohortes de niños que son diagnosticados bajo criterios contemporáneos están comenzando ahora su octava década de vida.
El fenómeno del diagnóstico tardío y el Burnout
En Saberes y Ciencias , es crucial abordar el impacto psicológico del diagnóstico en las vejeces y los envejecimientos. Porque muchas personas en México descubren su condición a los 60 o 70 años, a menudo cuando un nieto es diagnosticado. Lejos de ser una tragedia, este hallazgo actúa como una epifanía liberadora.
Sin embargo, el diagnóstico tardío suele llegar acompañado del burnout autista. Tras una vida de fingir normalidad, muchas personas mayores colapsan. Lo que los médicos tienden a etiquetar incorrectamente como “apatía geriátrica” o “comienzo de Alzheimer” puede ser, en realidad, el cansancio absoluto de un cerebro que ya no es capaz de ocultar sus problemas sociales. Una de las mayores brechas en la atención institucional en México es la falta de formación profesional en el tema en entidades como el ISSSTE, IMSS o IMSS-Bienestar para diferenciar entre síntomas de demencia y rasgos autistas.
¿Envejecimiento activo o capacitismo geriátrico?
El modelo dominante de “envejecimiento activo”, propuesto por la OMS derivado de las investigaciones de Rowe y Kahn (1987), enfatiza la baja probabilidad de enfermedad y el compromiso social activo. Pero, ¿qué sucede cuando este modelo se aplica a alguien cuya norma biológica incluye la hipersensibilidad sensorial o la preferencia por la soledad?
Para la comunidad neurodivergente, el envejecimiento activo debe ser redefinido. No se trata de cuántas actividades individuales o grupales realiza una persona mayor en un centro de día, sino de su autonomía sensorial. Un envejecimiento activo para un autista en México implica el derecho a entornos donde el ruido de las luces fluorescentes o el bullicio de los comedores comunitarios no sean una tortura, y donde su necesidad de rutinas estrictas sea vista como una herramienta de regulación, no como una patología.
El desafío de los cuidados y el futuro
En México, 50.9 por ciento de las personas con discapacidad son personas mayores (INEGI, 2024). Sin embargo, la infraestructura está centralizada en la infancia. La Clínica de Autismo de la CDMX, aunque referente en la región, mantiene un enfoque mayoritariamente pediátrico.
¿Qué sucederá cuando la red de cuidado familiar (padres y hermanos) desaparezca? La institucionalización actual en México no contempla la neurodiversidad, lo que condena a la persona mayor autista a un entorno de sobreestimulación y malinterpretación de sus conductas.
Conclusión
El estudio del autismo en las vejeces es la frontera final de la neurodiversidad. Para los universitarios y académicos, el reto es transitar hacia una gerontología neuro diversa. Urge investigación que no solo busque “acomodar” al autista en el asilo, sino que aprenda de sus trayectorias de resiliencia. Envejecer siendo autista en un mundo neurotípico es un acto de resistencia; es hora de que la ciencia mexicana esté a la altura de esa tenacidad.
Referencias
Bishop-Fitzpatrick, L., Hong, J., Smith, L. E., Makuch, R. A., Greenberg, J. S., & Mailick, M. R. (2016). Characterizing health and quality of life in older adults with autism spectrum disorder: A cross-sectional study. Autism, 20(2), 164–172. https://doi.org/10.1177/1362361315573636
CONAPO. (2025). Proyecciones de la Población de México y de las Entidades Federativas, 2020-2070. Secretaría de Gobernación.
Happé, F., & Charlton, R. A. (2012). Aging in autism spectrum disorders: A mini-review. Gerontology, 58(1), 70–78. https://doi.org/10.1159/000329720
INEGI. (2024). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024. Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
Rowe, J. W., & Kahn, R. L. (1987). Human aging: Usual and successful. Science, 237(4811), 143–149. https://doi.org/10.1126/science.3299702