Los grupos contrarios al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (CSP) han construido la narrativa de Estado fallido y de narcotraficantes y, en alianza con ellos, Donald Trump no solo ha amagado con invadir militarmente nuestro país para combatir al narcotráfico, sino que, al margen de nuestras instituciones y normas, lo ha llevado a cabo. Han magnificado la inseguridad pública –que sin duda es oprobiosa y lacerante– y le han dado acta de nacimiento: antes de los gobiernos de la 4T, era inexistente. Para garantizar la seguridad pública de la ciudadanía y confrontar a los grupos criminales que producen y distribuyen drogas, secuestran y extorsionan, se creó un grupo especial de seguridad, equipado y capacitado para combatirlos, y desde 2019 la actividad delictiva ha disminuido.
Uno de los logros de la administración de CSP es la disminución de los delitos del alto impacto. En 2006 el promedio diario (enero a agosto) de homicidios dolosos fue de 28.6; con Felipe Calderón Hinojosa (FCH), en 2012, de 70.9; en 2018, el promedio diario fue de 100.5; con Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en 2024, de 91.7 y este año, de 47.7. Hay algunas entidades donde los homicidios dolosos y sus respectivas tasas por 100 mil habitantes han crecido, como sucede en Sinaloa y Sonora.
El crecimiento porcentual de los homicidios dolosos fue de 147.9 por ciento con FCH; 41.7 por ciento con Enrique Peña Nieto; –8.8 por ciento con AMLO y –47.8 por ciento con CSP. Si hubo permisividad, omisión, connivencia o contubernio con el crimen organizado, por sus tasas de crecimiento las podemos conocer.
El total de delitos del fuero común disminuyó en 2026 respecto a 2024; eso no significa que cada uno de esos delitos haya bajado; la mayoría sí, aunque otros no, como fueron los casos de extorsión, narcomenudeo, violencia familiar y fraude.
La actividad delictiva creció hasta el punto en que uno de cada cuatro habitantes ha sido víctima de algún delincuente; la masividad de los actos delictivos y la omisión gubernamental nos genera inseguridad y nos sentimos así en la vía pública, la escuela, el centro de trabajo e instituciones bancarias, al grado de percibirla como el principal problema de nuestra existencia. Esta situación se magnifica por las campañas negras de los medios de comunicación masiva y de difusores digitales, al grado de que siete de cada 10 habitantes nos sentimos víctimas potenciales de algún delincuente. Combatir al crimen y abatir a los grupos criminales en una acción gubernamental que todos deseamos; por eso es loable lo realizado por CSP al respecto, sobre todo cuando los que proveen armamento a los delincuentes y le administran sus fondos poco o nada hacen al respecto.