Regresa el debate intelectual de alto nivel a Puebla

 

Mario Molina señala el desafío que representa el cambio climático

El pasado 27 de febrero visitó la ciudad de Puebla el destacado investigador mexicano, premio Nobel de Química 1995, Dr. Mario Molina. El doctor Molina fue invitado por el Colegio de Puebla a impartir una plática magistral sobre cambio climático. Es de destacarse las actividades de divulgación científica que realizó en Puebla ese día, en donde, además de reunirse con intelectuales e investigadores poblanos, realizó una intensa agenda de divulgación científica a favor de Puebla, comenzando con el programa radiofónico “Desarrollando Ciencia” de Puebla FM y grabando dos programas de la serie televisiva “Puebla en el Cosmos” con el Dr. Rodolfo Neri Vela que se transmite por el canal 26 de Puebla TV.

La visita del Dr. Molina no sólo viste a Puebla, sino que realza su importancia porque denota una estrategia clara, liderada por la Secretaría de Educación Pública del estado de Puebla y el Colegio de Puebla para regresar al estado el debate intelectual. Tan sólo en los últimos meses investigadores e intelectuales de talla nacional e internacional han visitado el estado, como el Premio Nobel de la Paz, Dr. Oscar Arias, Jorge Volpi, Carlos Fuentes, por mencionar algunos.

A lo largo de su historia, Puebla ha sido considerado lugar de la intelectualidad. Puebla es el segundo estado en la República con más universidades, sólo después del Distrito Federal, pero en los últimos años Puebla había perdido ese interés. Afortunadamente, iniciativas como la Ciudad de las Ideas y las invitaciones a grandes intelectuales a Puebla para que brinden pláticas magistrales abiertas al público, brindan espacios idóneos para que regrese a nuestro Estado el debate sobre los grandes temas nacionales.

En esta ocasión me quiero referir al Dr. Mario Molina, primer mexicano en recibir el Premio Nobel de Química. Su trabajo de investigación, conjuntamente con el Dr. Rowland, advirtió sobre la amenaza que representaban los gases clorofluorocarbonos, mejor conocidos como CFC, a la capa de ozono de la Tierra, dejando al descubierto así el agujero que se estaba generando en la mencionada capa en el Antártico.

La teoría de Molina y Rowland contribuyó a que a partir de 1981 iniciaran entre los países negociaciones para la suscripción de un acuerdo internacional para la eliminación gradual de las sustancias que agotaban la capa de ozono. Dichas negociaciones concluyeron con la suscripción, en marzo de 1985, del Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, ratificado por México en septiembre de 1987. Con este instrumento se alienta la investigación, la observación de la capa de ozono, con el objeto de intercambiar información y de implementar controles tendientes a la eventual eliminación de CFC. La Convención de Viena para la Protección de la Capa de Ozono buscó su cumplimento por medio de la adopción del Protocolo de Montreal en 1989, mismo que nuestro país fue de los primeros países en adoptar. Al día de hoy, en palabras del Dr. Molina, “los CFC ya no representan un peligro para la humanidad”. Los países han hecho su trabajo y se ha minimizado el riesgo. El Dr. Molina señala que lo que era en los años setenta un problema por el agujero en la capa de ozono en la Antártida ya no lo es más, gracias a que los países e industria se comprometieron con el medio ambiente y su cuidado al menos en este tema, eliminando de sus aerosoles y demás productos el uso de los CFC.

Pero ahora el peligro se centra en un enemigo común, el cambio climático. Dicho cambio ha provocado afectaciones importantes al medio ambiente que tienen un impacto directo en nuestras poblaciones, como heladas, sequías y lluvias atípicas a la cosecha de temporales en nuestro planeta. Al igual que se hizo en los ochenta con los CFC, la comunidad internacional ha intentado buscar soluciones a este problema, que se agrava día a día, en razón de la degradación de nuestro planeta, por la deforestación desmedida, la contaminación y los problemas de efecto invernadero que se presentan en las grandes ciudades como México. Para enfrentar este panorama se suscribió el Protocolo de Kyoto. A diferencia de Montreal, Kyoto no ha servido para resolver los problemas del cambio climático en el corto y mediano plazo. Importantes conferencias mundiales, como la Cop 16 y 17 han intentado comprometer las políticas de los países hacia una agenda verde. Sin embargo, será necesario un replanteamiento a dichas estrategias. En palabras del Dr. Molina, “el cambio climático es irreversible”, por lo que deberemos acostumbrarnos a la nueva realidad y trabajar para poner un alto a la continua degradación de nuestro planeta.

El cambio climático es un problema que enfrenta nuestra sociedad; Puebla no es ajena a esta realidad. Nuestros cultivos de temporal se verán seriamente afectados si no adoptamos medidas urgentes. El Dr. Molina, Premio Nobel, advierte que la temperatura del planeta va en acenso, por lo que países como México deben contribuir a que las condiciones medioambientales mejoren. Debatamos pues los mejores escenarios para nuestro planeta.

El regreso de la intelectualidad a Puebla deberá de servir para que desde nuestros diferentes ámbitos contribuyamos a construir una mejor sociedad, vanguardia de nuestro país.

 

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