Tras 10 años sin operar, reabrió el Planetario de Puebla “Germán Martínez Hidalgo”

Después de una década sin operar, lo cual causó la pérdida de su registro ante la Asociación Mexicana de Planetarios AC. (AMPAC), el pasado 13 de abril el Planetario de Puebla “Germán Martínez Hidalgo” reabrió sus puertas al público en general, en la zona de Los Fuertes, para la difusión y divulgación científica relacionada con el universo.

Para realizar esta ardua labor, se necesitó de por lo menos la participación de 100 especialistas, desde astrónomos del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) hasta artistas plásticos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Máximo Romero Jiménez, director del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Puebla (Concytep), informó que no fue tarea fácil la restauración del planetario “Germán Martínez Hidalgo”, que comenzó a construirse en 1979 y que fue inaugurado seis años después, en 1985.

Expuso que el Planetario de Puebla fue considerado el segundo más importante del mundo, después del planetario de París, Francia; pero la falta de mantenimiento del inmueble redujo el lugar a un simple salón de conferencias.

Desde su inauguración, dijo, el Planetario de Puebla se convirtió en una instalación líder a nivel internacional, en materia de innovación tecnológica y de promoción a la ciencia.

Destacó que fue el primer planetario que contó con una esfera proyector de estrellas de 35 mil lúmenes, única en el mundo; y con un domo IMAX, de 23 metros de diámetro, que permitió apreciar la profundidad de las imágenes sin necesidad de emplear un sistema en tercera dimensión.

Sin embargo, las pasadas administraciones mantuvieron en el abandono al edificio piramidal, que finalmente derivó en su colapso.

La labor de rescate del planetario comenzó con su descentralización de la extinta Secretaría de Cultura, explicó Romero. Después de 23 años, el planetario regresó a su función primordial que es la difusión de la ciencia, a través del Concytep.

“El fomento a la ciencia, la tecnología y la innovación resulta prioritario para la actual administración, y cobra un especial énfasis en la política educativa del estado, cuando se trata de incrementar la vocación científica entre la población estudiantil”, expuso el directivo, como uno de los principales objetivos del rescate del planetario.

Luego de este procedimiento, que se aprobó en el Congreso del estado en 2011, se analizó si valía la pena recuperar el Planetario, pues su rehabilitación costaría por lo menos 200 millones de pesos.

Incluso, admitió Romero, se pensó concesionar el servicio a la empresa que maneja el Papalote Museo del Niño, pero éstos no se comprometieron a renovar la esfera de estrellas descompuesta que tiene un valor de un millón de euros.

Tras analizar varias propuestas que superaron la inversión, relató que el Concytep determinó lanzar una convocatoria a nivel nacional, a mitad del año pasado, para licitar la rehabilitación del Planetario de Puebla, con el apoyo de la comunidad científica en México.

Entre una decena de propuestas, el INAOE fue la institución que ganó el concurso nacional, para júbilo de la comunidad, pues dicho organismo se encuentra asentado en el estado de Puebla y conoce a la perfección del proyecto, desde su fundación.

Para costear la recuperación del Planetario de Puebla, el funcionario dijo que buscaron el apoyo del Fondo Mixto del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), que no fue mayor problema, pues el proyecto en sí lo vale.

El reto del INAOE fue ejecutar el proyecto en menos de tres meses, trabajo que estuvo coordinador por el doctor en Astrofísica Raúl Mújica García, con el diseño de Benjamín Urtiz.

Antecedentes

De acuerdo con el portal www.planetariopuebla.com y con el Sistema de Información Cultural, del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el planetario comenzó a construirse en 1979, en la zona de Los Fuertes.

Tres décadas después, el edificio recibió el nombre del divulgador científico teziuteco Germán Martínez Hidalgo (1929-2009), en reconocimiento y homenaje a su incansable labor a favor de la astronomía, la ciencia y la cultura del estado.

Martínez Hidalgo fue quien ideó el proyectó de la creación del Planetario de Puebla, hace más de 33 años, con un diseño innovador de pirámide metálica.

A tan sólo un lustro de su inauguración, en 1990, la esfera de estrellas del planetario dejó de funcionar; y dos décadas después pasó lo mismo con el proyector IMAX.

Los últimos tres años, de 2009 a 2011, el recinto se mantuvo cerrado al público.

Al cambio de administración gubernamental, el Concytep buscó recuperar el planetario para ponerlo al servicio de los poblanos, con una imagen nueva en su interior y la utilización de tecnología de última generación, que igual enseñe y divierta a chicos y grandes.

Lo anterior es parte del programa de entrega de obras por el 150 Aniversario de la Batalla de Puebla.

Finalmente, el proyecto ganador de la licitación: “Estación de Servicio Planetario para Mantenimiento del Espacio Exterior”, de científicos del INAOE, propuso espacios lúdicos y de aprendizaje interactivo, en un ambiente incluyente, confortable, que no sólo cuente con proyecciones de películas sino con conferencias magistrales, talleres, veladas astronómicas y programas especiales.

Diseño innovador

Raúl Mújica García, responsable del proyecto de rescate del Planetario de Puebla, dio un recorrido a este suplemento para explicar cada una de las secciones que conforman el renovado recinto.

La antigua entrada principal a la pirámide cambió de lugar. Ahora se accede al edificio por la puerta trasera, junto al centro expositor de Puebla. De esta manera la primera figura que observa el visitante es una esfera enorme que simula a la Tierra, y sobre ésta tres astronautas de tamaño real “limpiando” el planeta de la contaminación.

A un costado, se aprecia una réplica a escala del transbordador espacial Discovery de la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio, por sus siglas en inglés).

Imágenes de las estrellas y la vía láctea cubren todas las paredes del interior del edificio, lo cual causa la impresión de observar a la Tierra desde el espacio exterior.

Se observan varias secciones del planetario, donde las personas que visiten este renovado inmueble podrán conocer, por medio de juegos interactivos, las constelaciones y las fases lunares.

El planetario tiene una sala de lectura con 400 volúmenes sobre divulgación científica, para todos los niveles educativos, con confortables camastros donde leer, labor que se realizó con la asesoría del Consejo Puebla de Lectura.

Para la comodidad de los espectadores, se cambió la alfombra de sala de proyecciones, así como todas las butacas para dar cabida a 300 personas.

También cuenta con una tienda de regalos o souvenirs, donde se pueden adquirir recuerdos con la imagen del planetario; así como una cafetería.

Al finalizar, una sala de exposiciones temporales cierra el recorrido por el planetario, con la muestra “Cosmovisión y calendario maya”, donde se desmitifica la supuesta predicción del “fin del mundo” adjudicada a esta cultura prehispánica.

Al respecto, Mújica García aclaró que si bien el 21 de diciembre de este año, termina un ciclo e inicia otro en el calendario maya, la percepción del público es sin duda de un final apocalíptico, relacionado directamente con el fin del mundo.

Es por ello, dijo, que se desarrolló una investigación sobre la cultura maya y su cosmovisión, al igual que su relación directa con el calendario, a fin de dar datos científicos y astronómicos del tema.

La muestra reúne una serie de carteles con imágenes del calendario maya y su explicación, en texto, además de algunos códices de la época.

Secciones interactivas

El director del Concytep, Máximo Romero Jiménez destacó la adquisición de equipo interactivo a la empresa alemana Hunttington, reconocida en el mundo por fabricar piezas durables para toda la vida.

Los juegos interactivos se mueven a través de manivelas y se titulan: ¿Conoces las constelaciones?, radio telescopio, sala de experimentos en el espacio, sonido en el vacío, sistema binario de estrellas, soy astronauta (donde el visitante se puede tomar una imagen vestido de astronauta), cohete de hidrógeno, mensaje para un extraterrestre y caída al vacío.

Además de fuerzas ecuatoriales, fases lunares, cadena de planetas, maniobra espacial, maleta giroscópica y espectroscopio.

La introducción a los juegos está en dos idiomas: español e inglés, debido a que el planetario es uno de los lugares más visitados de la ciudad, por turistas de varias partes del mundo.

El área de talleres está destinado a explicar de forma lúdica temas sobre robótica, química, física y biología, a cargo de especialistas en el tema.

Por último, el planetario cuenta con Jornadas de Divulgación Científica y el Espacio, pláticas que son impartidas por el primer astronauta mexicano, Rodolfo Neri Vela, a estudiantes de todos los niveles educativos, docentes y entre la población.

A manera de descentralizar la actividad de divulgación científica, Neri Vela viaja al interior del estado para hablar sobre su experiencia como astronauta y la posibilidad de que cualquier joven, si se lo propone, puede conseguir este mismo sueño.

Desde su reinauguración, el planetario proyecta un documental de National Geographic, titulado “Solar Max”, cinta multipremiada que explica la lucha del hombre por entender el Sol, con imágenes inéditas de tomas realizadas por telescopios de la NASA.

Las funciones son a las 12:30, 16 y 18 horas, de martes a domingo.

El planetario poblano es uno de los más visitados en el país, tan sólo del 13 de abril al 2 de mayo recibió más de 5 mil paseantes, de acuerdo con cifras del Concytep.

 

Actualmente, en el país existen varios planetarios, entre ellos, el 2000, de Tabasco; el Alpha, de Monterrey; “Luis Enrique Erro”, del Politécnico Nacional, y, por supuesto, el “Germán Martínez Hidalgo”, por citar algunos.

 

 

 

En 1979 inició la construcción del Planetario de Puebla “Germán Martínez Hidalgo”.

En 1985 abrió sus puertas por primera vez en la ciudad de Puebla, para la difusión y divulgación científica relacionada con el universo.

En 1990 dejó de funcionar la esfera de estrellas, que había ubicado al Planetario como el segundo más importante del mundo, después del de París, Francia.

La importancia del Planetario poblano recayó en esta esfera que tiene una luminosidad de 35 mil lúmenes, y por su pantalla cóncava, tipo domo, con una dimensión de 23 metros de diámetro, que la convierte en la más grande del país.

En 2009, el proyector Omnimax dejó de operar, dejando al Planetario únicamente funcionando como sala de conferencias.

El 13 de abril de 2012, el Planetario reinauguró sus instalaciones con un diseño nuevo, en el que participaron más de 200 especialistas, desde astrónomos hasta artistas plásticos.

El Planetario se ubica en la Calzada Ejército de Oriente s/n y Cazadores de Morelia, en la zona de Los Fuertes.

Horario: Martes a Domingo, de 10 a 20 horas.

Costo: 55 pesos por persona. Menores de 12 años, estudiantes y maestros con credencial, así como mayores de 60 años, con tarjeta INAPAM, pagarán 45 pesos.

Estudiantes con Pasaporte Cultural no pagan.

 

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