Cuando calienta el sol

A diferencia los que tenemos en nuestra cocina, los hornos solares usan la energía del Sol, que no contamina. Están diseñados para capturar la energía solar y aprovecharla para cocinar los alimentos. ¿Te gustaría construir el tuyo propio?

Para realizar esta actividad, necesitarás la ayuda de un adulto para cortar y sacar la comida del horno.

Necesitamos:

•          Una caja de pizza.

•          Un estilete (o cutter).

•          Papel aluminio.

•          Cinta adhesiva transparente (para algunas cosas también puedes usar lápiz adhesivo).

•          Plástico autoadherible transparente (también puedes usar plástico sin adhesivo suficientemente grande y resistente).

•          Cartoncillo, cartulina o pintura negra.

•          Periódico.

•          Tijeras.

•          Una regla, una cuchara de madera o un palito para detener la tapa abierta.

•          Un adulto que nos ayude a cortar y a sacar la comida del horno.

¿Qué hacer?

Traza un cuadrado sobre la tapa de la caja, mi-diendo desde la orilla hacia el centro 2.5 cm, de modo que te quede un marco de este ancho.  Con la ayuda de tu adulto, corta con el estilete sólo 3 de los lados, para que puedas doblar el cuadrado hacia arriba cuando la caja esté cerrada; te tiene que quedar como una ventanita.

Forra la cara interior de la tapa de la ventanita con papel aluminio, para que refleje los rayos del Sol hacia adentro de la caja. Para ello, usa la cinta adhesiva o pegarlo con el lápiz adhesivo directamente.

Usa el plástico autoadherible transparente para hacer una ventana por la que pueda entrar el sol a la caja sin que escape el aire de adentro. Hazlo abriendo la ventanita y la tapa de la caja; envuelve el hueco que quedó en la tapa con el plástico, sellando muy bien con la cinta adhesiva para que el plástico no se mueva de su lugar y no queden huecos por los que el aire caliente pueda salir. Si lo que tienes es plástico, corta un cuadrado que sea 1 cm mayor que el cuadrado de la ventanita y pégalo con la cinta adhesiva sobre el hueco, por la parte de adentro, cuidando también que quede bien sellado.

Pinta el fondo del interior de la caja de negro o fórralo con el cartoncillo o cartulina, cortando y pe-gando un cuadrado del mismo tamaño de la base de la caja.  Ahí es donde pondrás la comida para cocinarla, y tiene que ser negro porque este color es el que más absorbe el calor.

Enrolla algunos pliegos de periódico (procura que no queden muy apretados), acomódalos en las orillas interiores de la caja, de modo que queden alrededor del área de cocción1, y fíjalos al fondo con la cinta.  Ten cuidado de que el tamaño de los rollos aún te permita cerrar bien la caja. El periódico va a ayudar a aislar el calor de adentro, o sea, evitará que éste escape de la caja, pero es muy importante que no impida que la caja quede bien cerrada, para que el aire no se salga.

¡Tu horno solar está listo! Sólo falta ponerlo a funcionar…

La mejor hora para cocinar con él es cuando el Sol está más alto, entre las 11:00 am y las 3:00 pm.  Sácalo y ponlo en un lugar muy soleado (fíjate que no esté cerca de algún lugar que pueda hacerle sombra). Ajusta la tapa de la ventanita de modo que el sol que se refleja en ella caiga adentro del horno, es decir, que caiga sobre la ventana. Para sostenerla en esa posición, usa la regla, la cuchara o el palito (tal vez necesites un poco de cinta para mantenerlos en la posición adecuada). Conforme pasa el tiempo, ve rotando el horno para seguir el Sol y que le dé la mayor cantidad posible de luz.

Por razones de seguridad, será mejor que pruebes con alimentos que no estén crudos. Puedes poner, por ejemplo, una salchicha o un pan untado de mantequilla o con una rebanada de queso que se derrita; también puedes preparar una quesadilla, unos na-chos o calentar algo que haya quedado de la comida.

Para que el fondo del horno no se ensucie, pon lo que vayas a cocinar en un plato de cristal (transparente) o en una bolsa de plástico. Es aconsejable poner la comida sólida en el plato de cristal y los líquidos en una bolsa con cierre hermético (verifica que esté bien cerrada y no tenga fugas). A través de la ventanita podrás ver cómo se cocina (o se calienta) la comida. El tiempo que tarde en cocerse dependerá del sol y del calor que haga. Cuando saques la comida, pídele a un adulto que te ayude y sáquenla con cuidado, usando guantes de cocina, porque el horno (sobre todo el papel aluminio y la parte negra) estará muy caliente.

¿Qué ocurre?

Cuando el sol entra al horno, su calor queda atrapado dentro de tu horno y éste empieza a calentarse. Mientras está bajo el Sol, el horno se va calentando cada vez más, hasta que es capaz de derretir el queso o, incluso, cocinar una salchicha.

El papel aluminio ayuda a que los rayos del Sol, que llegan a la tierra con cierto ángulo de inclinación, se reflejen y entren directo por la ventanita. Éstos calientan el aire que está atrapado dentro del horno, la parte negra absorbe el calor en el fondo del horno y el periódico evita que escape.

Tu horno solar alcanzará cerca de 90° C en un día soleado y tardará más que un horno convencional en calentar. Si quieres, para acelerar un poco la cocción, puedes precalentarlo dejándolo al sol hasta una hora antes de meter los alimentos en él (sólo recuerda ser muy cuidadoso al ponerlos dentro, para no quemarte). También puedes introducir comida cocida, que tardará menos en calentarse.

Aunque este horno es más lento, tiene la ventaja de ser fácil de usar, ser ecológico y que lo puedes dejar solo mientras tu comida se cuece.

¡Ahora a disfrutarlo!

Nota

1  El área de cocción es la zona donde cocinas.

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