ISON: en busca de su destino

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Imagen tomada de
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Damian Peach

Los cometas han sido observados desde épocas muy remotas, causando inquietud entre la población, pero también maravillando a astrónomos profesionales y aficionados, quienes desde el momento en que se inventó el telescopio comenzaron a estudiarlos con mayor detalle.

Actualmente sabemos que los cometas son cuerpos celestes formados por hielo, polvo y rocas que orbitan alrededor del Sol, siguiendo diferentes trayectorias elípticas, parabólicas o hiperbólicas. A medida que se acercan al Sol, el viento solar azota la coma, esta nube de polvo y gas que envuelve al núcleo del cometa, formando la cola característica, la cual está compuesta de polvo y gas.

Hemos mencionado en artículos previos en este mismo suplemento que en 2012 los astrónomos rusos Vitali Nevski y Artyom Novichonok observaron, cerca de la órbita de Júpiter, un débil punto de luz que se movía a través de la oscuridad del espacio. A primera vista, parecía poca cosa, ya que no era más brillante que las miles de estrellas distantes en cielo de fondo. De hecho, necesitaron un telescopio grande para confirmar que era un cometa. Nunca imaginaron que ISON, nombre que le dieron al cometa por el programa de sondeo del cielo nocturno en el que trabajan, podría convertirse en “El cometa del siglo”.

Desde agosto de 2013 el cometa ISON ha sido visible con la ayuda de pequeños telescopios, lo que ha dado la oportunidad a los astrónomos aficionados de tener acceso al cometa en las madrugadas y desde lugares oscuros.

El paso por Marte

Los primeros días de octubre, a una distancia de 241 millones de kilómetros del Sol, ISON vivió un momento crucial en su trayectoria, cuando pasó a tan sólo 0.07 unidades astronómicas del planeta Marte, unas seis veces más cerca de lo que pasará de la Tierra. Este fue un acercamiento muy importante, ya que el cometa se encontraba a una distancia a la cual la radiación solar comienza a sublimar los hielos de agua que constituyen el 80 a 90% de la masa del núcleo de hielo.

El HIRISE (High Resolution Imaging Science Experiment), un telescopio de 50 cm de diámetro, a bordo del Mars Reconnaissance Orbiter, satélite que orbita alrededor de Marte para estudiar este planeta, fue utilizado para tomar imágenes del cometa.

Los detectores del HIRISE están diseñados para fotografiar detalles con alto contraste de la superficie de Marte, por lo que tomar imágenes de un objeto difuso de bajo contraste como es la coma del ISON cuando éste se encuentra a grandes distancias del Sol, representó un gran reto. Por tal motivo, las imágenes del HIRISE no resultaron muy espectaculares, pero permitieron observar el núcleo del cometa y su coma interna, hasta unos 104 kilómetros, y estimar que el brillo del cometa se encontraba, al menos, en el límite inferior de lo previsto.

Hasta ese momento, el tamaño del núcleo del cometa sólo se puede estimar comparándolo con el comportamiento de la variación del brillo de otros cometas, ya que la resolución de las imágenes del HIRISE es de unos 13-15 kilómetros por pixel, mucho mayor que el tamaño del núcleo del cometa. En otras palabras, el núcleo del cometa se pierde en el “pixeleo” de las imágenes del HIRISE.

A pesar de que se ha sugerido que el ISON se está apagando, observaciones recientes del Observatorio Lowell, del Hubble Space Telescope y otros observatorios prestigiosos alrededor del mundo no muestran fragmentación alguna en la estructura del cometa, ni el desarrollo de una anticola (una “cola” dirigida hacia el Sol) que se ha observado en otros cometas (C/1996 Q1 Tabur y 73P/SW-3 B) antes de su desintegración. Esto se tomó como una muestra de que el ISON aún estaba vivo y que llegará a su perihelio como un cometa íntegro, como un objeto de magnitud astronómica -3 o -5, según algunos cálculos y predicciones.

Será el 28 de noviembre cuando ISON vivirá una etapa crucial de su recorrido, ya que pasará a tan sólo 1.2 millones de kilómetros de la superficie del Sol y este evento, finalmente, decidirá el futuro del cometa. Por el momento, aún no tenemos respuesta a muchas interrogantes que nos dirán si ISON se convertirá en un gran éxito o en un rotundo fracaso.

Si el cometa sobrevive, diciembre de 2013 será el mejor mes para observarlo, ya que podría verse en el cielo aún durante el día. A medida que la distancia entre ISON y el Sol aumente se volverá más tenue; sin embargo, por un tiempo, se espera que sea tan brillante como Venus, y se espera que tenga una larga cola. La gente en toda la Tierra podrá verlo, pero la mejor visibilidad la tendrán los que viven en el hemisferio norte.

Al cierre de la edición, ISON se encontraba ya dentro de la órbita de la Tierra. Además de la posibilidad de que sobreviva, existen otros dos escenarios que podrían presentarse antes de que alcance su perihelio el 28 de noviembre.

El cometa podría desintegrarse espontáneamente, esto puede suceder en cualquier momento, ya que a una distancia 0.8 veces la distancia promedio Tierra-Sol, es una región donde otros cometas se han desintegrado. Otro escenario posible es que el cometa muera debido a las altas temperaturas cerca del Sol,se acercará tanto que alcanzará los 5 mil grados Fahrenheit, lo que puede causar que la mayor parte del polvo y la roca de su superficie se vaporice.

Aun si se desintegra, ISON puede ser espectacular. Hay tantos telescopios observándolo que daría mucha información sobre el proceso de disrupción, y por lo tanto, sobre la muerte de los cometas. Además, si es destruido, puede generar una gran cola de polvo, como el cometa Lovejoy en 2011, generando también un gran espectáculo para los observadores.

Las opiniones están divididas; recientemente el astrónomo Matthew M. Knight, del Observatorio Lowell, publicó un artículo en la prestigiada revista Astrophysical Journal Letters, donde expone argumentos a favor de las altas probabilidades que tiene ISON de sobrevivir al paso cercano al Sol y convertirse en un gran cometa.

Por otro lado, el pasado 14 de noviembre ISON tuvo un abrillantamiento repentino que casi lo lleva al límite de poder ser observado a simple vista, desde sitios con cielos oscuros algunos observadores reportaron haberlo visto la mañana del 15 de noviembre.

Quizá este cambio fue provocado por una rápida vaporización del hielo debida al calor del Sol, sin embargo, en este momento nadie sabe lo que le está sucediendo al cometa. Esperemos que no se trate de su agonía, sino del primero de muchos aumentos en el brillo que el cometa puede experimentar en su trayectoria hacia al Sol, rumbo a su gran encuentro el próximo 28 de noviembre.

Esperamos poder apreciar, a finales de este año y en enero de 2014, un espectáculo astronómico maravilloso.

Más información:

http://spaceweathergallery.com/index.php?title=ison, donde se publican imágenes recientes del cometa

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