Divulgación científica y alfabetización, una buena combinación

Viernes 22 de julio, 7 am. El equipo INAOE conformado por seis personas, de los cuales dos son voluntarios, llega al punto de reunión. Ahí nos espera, con una camioneta, Mirta Figueroa, responsable del programa alfabetización en Puebla, para conducirnos a Chignahuapan, lugar al que llevamos talleres de divulgación científica, un planetario portátil y algunos telescopios para compartir, en esta ocasión, con la gente de dos poblados:   Cuatelolulco y Villa Cuauhtémoc.

p13eEl trayecto ha sido por demás tranquilo, una mañana fresca, quizá un poco fría, la luz del Sol  poco a poco comienza a calentar nuestros cuerpos, pero aun así es necesario detenernos en una cafetería para ingerir algunos placebos que nos ayuden a animar un poco más el día.

Después de tres horas de camino, durante el cual hemos tomado una gran cantidad de fotografías de los hermosos paisajes que nos abren sus brazos sin recato alguno, llegamos al primer poblado  ‘—Cuatelolulco—, donde jóvenes voluntarios del programa de alfabetización, no mayores de 18 años, nos reciben formalmente en la escuela primaria del poblado. Ya tienen dispuestos salones para impartir nuestros talleres. La gente del lugar, hombres y mujeres de todas las edades, de todas… incluso algunos con pocos meses de nacidos, comienzan a reunirse, y en grupos van realizando los talleres que tenemos dispuestos. Entre dragones que giran la cabeza, luces multicolores en el espectroscopio, estrellas brillantes y el planetario, van saliendo y comentando asombrados lo recientemente experimentado.

Alrededor de las 4 de la tarde Mirta nos conduce a Villa Cuauhtémoc, nuestro segundo punto de reunión. En esta población se encuentra, además, la sede que reúne a todos los voluntarios del programa de alfabetización de esa región; punto de encuentro para desayunar, comer y cenar. En este lugar, mientras comparten los alimentos nocturnos, llevan a cabo reuniones diarias que duran hasta muy entrada la noche, ya de madrugada, para discutir, analizar, comentar y compartir lo que cada persona alfabetizada les ha dicho, hecho o compartido, durante ese día.

p13aEn este lugar, un salón muy grande, como para eventos, nos esperan con mesas, sillas y conexiones eléctricas, todo dispuesto para llevar a cabo por segunda vez nuestros talleres. Se tiene además planeada, afuera de este lugar, aprovechando la hora, una velada nocturna con los telescopios. La jornada comienza, y la tarde va poniéndose cada vez más fría y muy lluviosa, sin mencionar que la neblina cada vez más densa va dejando sin visibilidad el cielo. La gente del lugar aún no llega, por lo que, dadas las condiciones climáticas, hemos decidido cancelar la velada astronómica diciendo adiós a los telescopios para comenzar a instalar el planetario portátil. Al cabo de unos cuantos minutos van llegando, a pesar de las condiciones cilmáticas, hombres y mujeres de todas las edades, aunque es muy notorio que la mayor parte de los asistentes son adultos mayores de la tercera edad, gente sencilla, cálida, respetuosa y por demás, dispuesta a escuchar lo que tenemos que decirles y mostrarles. En grupo, pacientemente comienzan a recortar las plantillas para hacer sus lentes en tercera dimensión, otro grupo entra al planetario portátil, mientras otro va armando sus dragones y los demás hacen sus estrellas brillantes, en cada actividad el equipo INAOE va explicando detalladamente los conceptos científicos que estos encierran, y a su vez los asistentes preguntan, aunque un poco tímidos, algunas de sus dudas. La lluvia y el frio arrecian, razón por la cual decidimos abrigarnos un poco, para poder continuar con la jornada.

A las 8:30 de la noche hemos terminado; ya recogimos todo, limpiamos mesas, sillas, e intentamos barrer un poco para dejar el lugar tal como estaba en un inicio. Los jóvenes voluntarios se reúnen para cenar y comenzar su reunión nocturna ¡Ah, qué rico chocolate acompañado de un delicioso pan!, muy de acuerdo con este frío y lluvioso clima.

p13cJóvenes de ambos sexos, todos menores de 18 años, cursando apenas el nivel medio superior nos comparten las experiencias de ese día, mientras otros van sacando de sus bolsas de trabajo frutos propios de la región que sus alumnos (alfabetizados) les han obsequiado bondadosamente como símbolo de agradecimiento por enseñarles a leer y escribir, los otros con una emoción desbordante, continúan narrando los grandes acontecimientos de ese día. El grupo INAOE sólo escucha en silencio, ¿qué decir ante semejante acto de amor?, ¿qué decir ante tanta energía desbordante y ante este compromiso totalmente altruista de estos jóvenes que sin buscar más que la retribución del alma permanecen en estos poblados durante todo el verano del periodo vacacional, sólo por el gusto de enseñar y compartir con otros los conocimientos adquiridos a tan corta edad? Sólo hemos podido, honestamente, resaltar verbalmente la gran labor que cada uno de estos jóvenes realiza, y ellos a su vez han resaltado de igual manera la labor que el grupo INAOE ha hecho ese día con sus alumnos.

Casi la medianoche, 23:50, hora de ir a la cama… bueno, es un decir… porque literal: no hay camas. Nos conducen a uno de los salones de clases de la escuela del poblado, y comenzamos sobre el piso a extender nuestras bolsas de dormir, la lluvia continúa y hace tanto frío que apenas y podemos movernos, por lo que hemos decidido ingresar tal cual como estamos vestidos dentro de nuestras bolsas. Los seis integrantes del grupo INAOE hemos pernoctando en el mismo salón y decidimos dormir pegaditos para darnos calor, porque algunas ventanas del salón tienen orificios que intentamos tapar, pero aun así el aire se cuela… Bueno, eso de dormir, es solo un decir, porque solo nos hemos acostado, pero todos permanecemos despiertos y sin querer hemos comenzado a compartir nuestras experiencias de ese magnífico día. Todos convergemos a los mismos puntos: realizar este tipo de actividades, dentro y para el programa de alfabetización poblano, no sólo nos permite facilitar el conocimiento a otros, sino además nos permite crecer como seres humanos.

p13bCon la visita de este año, el INAOE ha llegado a 10 participaciones en el programa de alfabetización, pero, así como aquí en Cuatelolulco y Villa Cuauhtémoc, de igual manera en todos los otros lugares hemos vivido experiencias similares.

A la mañana siguiente, a las 6 am del sábado 23 de julio, ha amanecido. Las bolsas de dormir comienzan a ser guardadas, recogemos nuestras pertenencias, y nos dirigimos al salón de reuniones donde un plato de cereal con leche nos espera. Colocamos nuestras cosas en la camioneta que nos conducirá de regreso a casa. Los jóvenes voluntarios se han despedido de nosotros con mucho agradecimiento, deseándonos un feliz regreso.

El transporte conducido nuevamente por Mirta Figueroa avanza, y nosotros en silencio, cada uno ensimismado en nuestros propios pensamientos. La alfabetización no solo incrementa los conocimientos académicos, sino también los conocimientos del alma.

 

jmedina@inaoep.mx