A mirar el cielo en 2019

Cada año damos seguimiento a los fenómenos astronómicos más populares, algunos no son observables desde nuestro territorio, pero que pueden seguirse por algún sistema remoto.  En 2019 tendremos fenómenos que son frecuentes, como conjunciones de planetas, lluvias de estrellas o eclipses, pero también uno menos frecuente, un tránsito de Mercurio. En este texto adelantamos algunos datos sobre los mismos, para irnos preparando.

 

p-15Lluvias de estrellas

Desde el inicio de año tendremos estos eventos de meteoros, algunos más espectaculares que otros. Para todos recomendamos salir de las zonas contaminadas lumínicamente y así tener mejores oportunidades de apreciarlos. Va una lista con los recomendados, la fecha entre paréntesis se refiere a su máximo de actividad: Cuadrántidas (3 de enero), Líridas (22 de abril), Eta Acuáridas (6 de mayo), Delta Acuáridas (28 de julio), Perseidas (12 de agosto), Dracónidas (8 de octubre), Oriónidas (21 de octubre), Tauridas (5 de noviembre), Leónidas (17 de noviembre), Gemínidas (13 de diciembre) y Úrsidas (21 de diciembre).

 

Eclipses

A lo largo del año ocurrirán cinco eclipses; tres de Sol y dos de Luna, que se podrán observar en diferentes partes del mundo. El 5 de enero los habitantes de Asia y del norte del Océano Pacífico tendrán la oportunidad de apreciar un eclipse parcial de Sol. El 2 de julio, un eclipse total de Sol será visible en Chile y Argentina, mientras que el eclipse parcial de Luna del 16 de julio será visible en Europa, África, Asia Central y el Océano Índico. Casi al final del año, el 26 de diciembre, ocurrirá un eclipse anular de Sol que sólo podrá ser visto en Asia y Australia. Sin embargo, en México tendremos la oportunidad de observar un eclipse lunar casi al inicio de 2019.

 

Eclipse total de Luna en enero

El domingo 20 de enero podremos observar desde México uno de los cinco eclipses de este año. El eclipse se extenderá hasta el inicio del lunes 21 de enero. Será el único que podremos observar desde territorio mexicano en el 2019.

Ya hemos comentado en otros artículos de SyC que un eclipse de Luna ocurre en su fase llena, cuando nuestro satélite natural pasa por el cono que proyecta la sombra de la Tierra en el espacio, cuando nuestro planeta se encuentra ubicado geométricamente entre la Luna y el Sol.

Durante los eclipses totales la Luna se pone roja, algunos le llaman la Luna Roja o la Luna de Sangre debido al color rojo que adquiere y cuya tonalidad es distinta en cada ocasión. Puede ir desde tono naranja hasta rojo “sangre” (de aquí el nombre de “luna de sangre”). El tono que adquiere la Luna depende del estado de la atmósfera terrestre al momento del eclipse, ya que la luz del Sol se enrojece cuando pasa a través de la estratósfera. Eso es, la sombra de la Tierra es de tonos rojizos.

La sombra de la Tierra tiene dos componentes a los cuales se les denomina penumbra y umbra. La penumbra es la zona donde la Tierra bloquea parte, pero no toda, la luz del Sol, mientras que, en la umbra, la luz solar es bloqueada completamente. Durante un eclipse total, la Luna pasa a través de la umbra y los rayos solares no inciden en su superficie.

El eclipse iniciará el domingo 20 de enero a las 20:36, hora de Puebla, con la fase penumbral, cuando la Luna entra en la penumbra. A las 21:33 inicia el eclipse parcial y la Luna se empieza a poner roja. A las 22:41 inicia el eclipse total, la Luna está completamente roja. A las 23:12 ocurrirá el máximo del eclipse, cuando la Luna esté centrada en la umbra. A las 23:43, todavía del domingo 20 de enero, finaliza el eclipse total. Ya en lunes, 21 de enero, a las 00:50, finaliza el eclipse parcial, y a la 01:48, finalizará el eclipse.

 

Superlunas en enero y febrero

La órbita de la Luna alrededor de la Tierra es elíptica, la Tierra se encuentra en uno de los llamados focos de esta elipse, de tal manera que en ocasiones la Luna está más cerca de la Tierra que en otras. Al punto, en su órbita, en el que la Luna está más cerca de la Tierra, se le llama perigeo y al más lejano, apogeo. El 20 de enero tendremos Luna llena cuando acaba de pasar por el perigeo. A esta luna se le ha llamado Superluna. En estas ocasiones la Luna parece entre 6 y 7 por ciento más grande que una Luna llena promedio y es aproximadamente 30 por ciento más brillante que una Luna llena en el apogeo.

Tendremos otra Superluna, pero sin eclipse, el 19 de febrero, por lo que debemos aclarar un par de cosas, el término “Superluna” no es astronómico y, aunque son buen pretexto para llamar la atención al público y que observe el cielo, es un poco desafortunado el nombre, no sólo porque en realidad debería llamarse la Luna en el perigeo, sino porque el prefijo puede generar falsas expectativas.

Por ejemplo, no siempre es fácil comprender y apreciar la diferencia entre una Superluna y una Luna llena común. Una diferencia de 30 por ciento en el brillo es fácilmente enmascarada por nubes o neblina. Tampoco hay reglas flotando en el cielo que nos permitan medir el tamaño de la Luna. En el cielo no tenemos punto de referencia que brinde un sentido de escala, una Luna llena parece tener casi el mismo tamaño que cualquier otra.

 

Tránsito de mercurio en noviembre

Un tránsito planetario sucede cuando, en su trayectoria, un planeta pasa entre la Tierra y el Sol, bloqueando parte del disco solar. Desde nuestro planeta sólo es posible observar los tránsitos de los planetas interiores, Venus y Mercurio.

Estos fenómenos son mucho más raros que los eclipses. En promedio, hay 13 tránsitos de Mercurio por siglo, aunque en el actual tendremos 14. Mientras que los tránsitos de Venus usualmente ocurren en pares, separados por un intervalo de ocho años. Sin embargo, estos pares están separados por más de un siglo.

En la actualidad, los tránsitos de Mercurio caen entre 7 y 10 de mayo y entre 7 y 14 de noviembre. Estas fechas se han ido desplazando, antes de 1585 ocurrían en abril y octubre, ya que la órbita de Mercurio está inclinada siete grados con respecto a la de la Tierra y se intersectan en dos puntos o nodos cada año en esas fechas. Sólo si Mercurio está en conjunción inferior, es decir, delante del Sol, en esa época, es que ocurre un tránsito.

Los tránsitos de noviembre ocurren dos veces más frecuentemente que los de mayo ya que en noviembre Mercurio está cerca del perihelio, y en mayo está cerca del afelio, cuando el movimiento orbital es más lento, lo que hace menos probable que esté cruzando el nodo durante el periodo crítico. De tal manera que los tránsitos de noviembre ocurren a intervalos de siete, 13 o 33 años, mientras que los de mayo ocurren sólo en los intervalos de 13 y 33 años.

El 11 de noviembre, desde que sale el Sol, tendremos la oportunidad de disfrutar un tránsito de Mercurio. Como el Sol estará cerca del horizonte, deberemos buscar sitios altos o sin obstrucciones para poder apreciarlo. Más cerca de la fecha daremos información detallada de las condiciones de observación y de cómo observarlo, ya que no podemos perdérnoslo pues el siguiente tránsito ocurrirá hasta el 13 de noviembre de 2032.

Tendremos un año lleno de fenómenos astronómicos. Así que ¡a mirar el cielo en 2019!

 

Más información:

http://saberesyciencias.com.mx/2016/04/18/un-mini-eclipse-el-transito-de-mercurio/

 

https://www.timeanddate.com

 

https://eclipse.gsfc.nasa.gov

 

 

 

 

* rmujica@inaoep.mx