El Plan México anunciado por el gobierno el 13 de enero de 2025 no tiene sustento macroeconómico y financiero para que sea viable y de ahí que los objetivos trazados para el primer año no se han cumplido. Se señaló que la inversión fija bruta alcanzaría niveles de 25 por ciento del PIB en 2025, siendo que en el tercer trimestre de dicho año estaba el 22 por ciento, como consecuencia de los recortes presupuestales de Hacienda para reducir el déficit fiscal y evitar caer en mayor deuda. Mientras prosiga la alta tasa de interés, los recortes presupuestales y el dólar barato no se logrará que la economía nacional llegue a ser la décima economía del mundo como el Plan contempla. Tales políticas actúan contra la inversión en el sector productivo, reducen la competitividad de la producción y hacen que las importaciones desplacen a la producción nacional, reduzcan el ingreso de los productores y el empleo y el ingreso de los que quedan desempleados y subempleados. Ello contrae el mercado interno, como las decisiones de inversión y de ahí el casi nulo crecimiento de la economía.
Por más que el Plan contempla avanzar en la sustitución de importaciones, ello requiere que la inversión crezca en el sector productivo, para lo cual tiene que ofrecer condiciones de crecimiento y rentabilidad dicho sector, y ello no se configura con las políticas económicas predominantes antes señaladas. La sustitución de importaciones requiere de bajas tasas de interés, tipo de cambio competitivo que frene importaciones e incremente exportaciones, se requiere de subsidios e incremento del gasto público que dinamice la demanda y genere condiciones de ganancia en el sector productivo para estimular la inversión en dicho sector.
La política económica ha actuado a favor del sector bancario-financiero, de ahí las altas tasas de ganancia de la banca y el crecimiento de la Bolsa Mexicana de Valores de alrededor del 35 por ciento en el 2025. Mientras continúen dichas políticas no hay viabilidad de que se cumplan los objetivos del Plan México y de que se salga del estancamiento en que ha caído la economía.
Los empleos formales registrados en el IMSS al mes de noviembre de 2025 sumaron 278 mil 697, muy lejos del millón y medio que el Plan contempla generar. Por consecuencia, al no haber generación de empleo formal bien remunerado no disminuirá la pobreza y la desigualdad, que desea el Plan México. Y para reducir la desigualdad habría también que regular el sector bancario-financiero y al gran capital que obtienen altas ganancias, y el Plan no contempla ninguna política al respecto.
Al no incrementarse el gasto e inversión pública, como el empleo y el poder adquisitivo, y al no instrumentar políticas proteccionistas para evitar filtraciones de demanda hacia importaciones, no hay viabilidad de crecer en torno a mercado interno.
La economía está en un contexto donde el crecimiento del ingreso nacional está por debajo de la tasa de interés, por lo que no solo no ha crecido el crédito a las pequeñas y medianas empresas como el Plan contempla, lo que frena su capacidad de inversión y crecimiento, sino que se ha acentuado el problema de insolvencia que está llevando a que el ingreso y las ganancias de la banca, a pesar de ser altas, no están creciendo en términos reales, por lo que de continuar tal situación, terminará con problemas dicho sector.
Tampoco se ha avanzado en la revisión de los tratados comerciales para que la mitad de las compras públicas sean abastecidas por la producción nacional, como contempla el Plan y menos se logrará ello en la revisión del T-MEC donde EUA impondrá que México le compre más y le venda menos.
El objetivo del Plan de disminuir la contaminación del aire y del agua, continúa en objetivos deseados, debido a que, con los recortes presupuestales, no se asignaron partidas significativas para avanzar en ello.
El Plan México descansaba más en la entrada de inversión extranjera directa (IED) por 277 mil millones de dólares que llegarían al país por el nearshoring, pero ante la política arancelaria de Donald Trump y que demanda que se invierta en su país y no en otros, lleva a que no se logre dicho flujo de capitales hacia México. La puesta a la IED es reflejo de que el país no tiene manejo de política económica a favor del crecimiento económico, que nos lleva a depender del comportamiento de las variables externas, lo que nos coloca en un contexto de alta vulnerabilidad. No hay perspectiva de que venga gran flujo de IED debido a que no hay perspectivas de crecimiento de exportaciones, tanto por los aranceles, como por la desaceleración de la economía mundial y tampoco vendrán para producir para el mercado interno, debido a que este lo abastecen desde su lugar de origen.
Lo más viable que acontezca con el Plan es que se impulse la asociación pública-privada, dado que ante la política de austeridad fiscal el gobierno no tiene capacidad por sí solo de realizar inversiones en los sectores estratégicos y en infraestructura. De hecho, el 2 de enero de 2026 la presidenta de la Republica anunció que el Plan México permitirá mayor inversión privada en el sector energético. Por lo tanto, seguirá creciendo la participación del sector privado en tales sectores, con el consecuente mayor poder económico y político de dicho sector y la subordinación del gobierno a los intereses de tal sector.
El Plan México y la política económica predominante no configuran condiciones para hacer frente a las adversidades que la economía enfrenta, tanto por los problemas económicos internos, como por las imposiciones que el gobierno estadounidense le colocará a nuestro país en la revisión del T-MEC. No hay viabilidad de contrarrestar la caída de exportaciones, como la menor IED que se avecina que contraerán más la actividad económica, aumentarán el desempleo y subempleo, como los problemas de insolvencia.
El Plan México no puede apostar al T-MEC, ni a la mayor entrada de IED, sino tiene que modificar la política económica predominante causante de nuestros problemas que ha acentuado la integración con la economía de EUA que no se ha traducido en mayor desarrollo industrial y agrícola, ni en mayor empleo bien remunerado y que nos ha colocado a merced del comportamiento de la economía estadounidense y de las decisiones que tome su presidente.
El gobierno no debe subordinarse a los dictados del gobierno de EUA de que México debe distanciarse de China. México debe diversificar sus relaciones comerciales y financieras y fortalecer su esfera productiva, la sustitución de importaciones para disminuir el déficit de comercio exterior, los requerimientos de entrada de capitales y así su dependencia externa.