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Hacia la consolidación de una República sana

La administración de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo marca un hito en la historia política y social de México al profundizar el modelo del Humanismo Mexicano a través de una gestión pública orientada a garantizar los derechos fundamentales, entre los que la salud destaca como un pilar innegociable.

El Plan México, concebido como una estrategia nacional para el fortalecimiento económico y el bienestar, articula de manera sistémica, el desarrollo industrial, la soberanía energética y alimentaria, con la modernización de los servicios públicos, estableciendo que la salud no es una mercancía ni un privilegio, sino un derecho humano que el Estado tiene la obligación de tutelar de forma gratuita, universal y con los más altos estándares de calidad. Bajo esta premisa, el plan estratégico de salud, denominado “República Sana”, se despliega no solo como una respuesta a las carencias históricas del sistema sanitario, sino como una visión prospectiva que utiliza la ciencia, la tecnología, la investigación y la presencia territorial para transformar la vida de millones de mexicanos.

La propuesta central de salud de la administración se condensa en el plan “República Sana”, el cual se sustenta en diez ejes que buscan la integración y modernización de todas las instituciones públicas de salud. Este modelo reconoce que el sistema fragmentado del pasado generaba ineficiencias y actos de corrupción que afectaban directamente al paciente. Por ello, el gobierno del sistema de salud se ha centralizado para asegurar una coordinación efectiva entre la Secretaría de Salud, el IMSS, el ISSSTE y el IMSS-Bienestar, permitiendo que cada institución cumpla su rol de manera especializada, pero bajo un mismo estandarte de calidad y gratuidad.

La presidenta Sheinbaum, con su perfil científico y metodológico, ha impreso un sello de rigor y precisión en el diseño de estos ejes. Se ha priorizado la cultura de la prevención, no como un concepto abstracto, sino como una serie de protocolos médicos nacionales que guían el tratamiento de las principales causas de mortalidad en México: diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Estos protocolos, disponibles de forma digital mediante códigos de Referencia Rápida (QR por las siglas en inglés), aseguran que un médico en una zona rural de Chiapas y uno en un hospital de alta especialidad en la ciudad de México sigan los mismos estándares de atención basados en la mejor evidencia científica disponible.

La creación y consolidación del IMSS-Bienestar representa el mayor esfuerzo de federalización de los servicios de salud en la historia de México. Hasta el primer bimestre de 2025, 23 estados han transferido sus recursos y operaciones a este organismo, permitiendo una gestión unificada que elimina la duplicidad de funciones y optimiza el uso del presupuesto. La presidenta ha anunciado una inversión estratégica de 21 mil millones de pesos para el periodo 2025-2027, destinada exclusivamente a la consolidación de este modelo, asegurando que las personas sin seguridad social tradicional, tengan acceso a los mismos servicios que un trabajador afiliado al IMSS.

Uno de los logros más destacados de la administración es la reconfiguración del mercado de medicamentos a través de Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex). Al centralizar las compras consolidadas, se ha logrado eliminar a los intermediarios que históricamente encarecían los insumos y fomentaban la corrupción. La implementación del mecanismo de “subasta inversa” ha sido fundamental para este éxito. Este proceso permite que los proveedores compitan de manera transparente para ofrecer el precio más bajo, siempre y cuando cumplan con los rigurosos estándares de calidad establecidos por la Secretaría de Salud y la Cofepris.

Durante el ciclo de compra 2025-2026, la gestión de Sheinbaum logró un ahorro sin precedentes de 12 mil millones de pesos en la adquisición de 399 claves de medicamentos e insumos médicos. Este monto no es solo una cifra contable, sino que representa la capacidad del Estado para financiar proyectos adicionales de gran impacto social. Según datos oficiales, este ahorro equivale al costo de construcción de cinco hospitales de 120 camas o al pago del salario anual de 30 mil médicos especialistas.

El programa “Salud Casa por Casa” es, quizás, la iniciativa más emblemática de la visión humanista de la presidenta Sheinbaum. Este programa reconoce que muchos adultos mayores y personas con discapacidad enfrentan barreras físicas y económicas para acudir a una clínica, lo que a menudo lleva al descontrol de enfermedades crónicas y a urgencias evitables. Al llevar al personal de salud directamente a los hogares, el gobierno invierte el modelo tradicional de atención. El sistema de salud busca al ciudadano, en lugar de esperar a que el ciudadano, en medio de la enfermedad, busque al gestor del sistema de salud pública.

La presidenta ha enfatizado que la tecnología debe servir para fortalecer la atención primaria. Por ello, se han desarrollado protocolos digitales para el manejo de enfermedades prioritarias, incluyendo los “primeros mil días de vida”, un programa que asegura una nutrición y atención médica óptimas para madres gestantes y recién nacidos, sentando las bases de una generación más sana.

La gestión de la presidenta Sheinbaum se caracteriza por ser de “territorio y no de escritorio”. Esto se manifiesta en las giras constantes de evaluación y en la implementación de las Rutas de la Salud, un sistema logístico que garantiza que medicamentos lleguen hasta la clínica más remota.

La gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum en materia de salud representa una síntesis exitosa entre el rigor científico, la eficiencia administrativa, el compromiso social y la sensibilidad profunda. El Plan México y el programa República Sana no son solo planes de gobierno, sino la materialización de un nuevo contrato social donde la salud es el cimiento de la prosperidad nacional.

A través de ahorros históricos en compras consolidadas, una inversión sin precedentes en infraestructura y personal especializado, además de programas innovadores como Salud Casa por Casa, la administración está logrando reducir las brechas de desigualdad que durante décadas dividieron a los mexicanos entre quienes tenían acceso a la salud y quienes no. El camino hacia 2030 se perfila como un periodo de consolidación donde la tecnología, la soberanía farmacéutica, la suficiente cantidad de personal que atiende a la salud y la atención primaria territorial aseguren que cada habitante de este país, sin importar su condición económica o ubicación geográfica, reciba la vigilancia sanitaria digna y de calidad que merece.

Aún falta mucho por resolver y estamos lejos de tener un sistema de salud óptimo, pero la ruta está bien trazada. La gestión de la presidenta Sheinbaum demuestra que, con honestidad y visión de Estado, es posible construir un sistema de salud público que sea un orgullo nacional y un ejemplo de humanismo para el mundo.

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