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Visión comparativa entre el Plan México y Nueva Industria Brasil: Dos rutas hacia la soberanía tecnológica

El objetivo de esta nota es dar una visión comparativa entre los recientes planes de política industrial de México y Brasil: Plan México (PM) y Nueva Industria Brasil (NIB), dando a conocer las similitudes y diferencias; y a partir de ellos dar recomendaciones de lo que podría hacer México y qué lecciones se lleva.

Brasil y México se consolidan como las potencias económicas de América Latina. Según datos del Banco Mundial, para 2024, el Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil alcanzó los 2 mil 28.14 miles de millones de dólares (mmd), mientras que el de México se situó en mil 350.02 mmd, ubicándolos en las posiciones 11 y 13 a nivel global, respectivamente. Más allá de su peso macroeconómico, ambas naciones comparten retos estructurales: poblaciones extensas (213 millones en Brasil y 130 millones en México), persistentes tasas de informalidad laboral que afectan al 38 por ciento de la fuerza de trabajo brasileña y al 52.2 por ciento de la mexicana y una productividad estancada, que desde 1980 amplifica su distancia con respecto a la productividad de Estados Unidos (gráfico 1).

En un entorno global marcado por la incertidumbre, las tensiones geopolíticas y el recrudecimiento de políticas arancelarias —especialmente por parte de Estados Unidos—, ambos países han retomado el protagonismo estatal mediante ambiciosas políticas industriales. El PM, presentado en enero de 2025, propone capitalizar la relocalización (nearshoring) para impulsar el desarrollo hacia 2030. Sus pilares incluyen la sustitución estratégica de importaciones, el fortalecimiento de la proveeduría interna y la creación de “polos de desarrollo” vinculados a una expansión de la oferta educativa.

Por su parte, la NIB se emitió por primera vez en 2022, pero la versión más reciente fue publicada en enero de 2024 con nuevas metas. Este plan busca dinamizar la productividad y la digitalización a través de seis misiones transversales coordinadas por el Consejo Nacional de Desarrollo Industrial (CNDI), funcionando como un espacio impulsor de innovación dentro del sector público federal brasileño y acciones monitoreadas por la Red de M&A (Mergers and Acquisitions), que incluye asesores, firmas legales y fondos de inversión.

Coincidencias estratégicas

Ambas iniciativas convergen en el fortalecimiento de sectores de alto valor agregado. Los sectores que coinciden en ambas estrategias son la industria aeroespacial, la agroindustria, la electromovilidad, la energía, los semiconductores y el sector farmacéutico; además de buscar posicionarse dentro de las principales economías en el comercio internacional. Para materializar estas metas, México y Brasil han rescatado herramientas de política económica que se creían relegadas: la sustitución selectiva de importaciones, el uso del poder de compra estatal (compras públicas) y una vinculación estrecha con la formación técnica y profesional. El objetivo compartido es incentivar la producción nacional y reducir la vulnerabilidad ante choques externos. Asimismo, para lograr estos objetivos de fortalecimiento de la base industrial, México plantea el nearshoring o la relocalización como una vía y Brasil lo define como neoindustrialización.

Ambos planes buscan desburocratizar y facilitar el comercio exterior, para facilitar los procesos y eficientar la competitividad de las operaciones, así como agilizar la liberación de las mercancías y disminuir los costos; de esta manera los dos países podrán aprovechar las oportunidades del comercio internacional y una mejor inserción en las cadenas de valor.

Divergencias de enfoque: Soberanía y bienestar

A pesar de las similitudes sectoriales, existen matices en su implementación y los enfoques que les dan a las industrias:

  • Inversión: México plantea mantener la inversión sobre 28 por ciento del PIB para 2030 y Brasil no tiene una meta de inversión respecto al PIB.
  • Digitalización: NIB tiene la meta de digitalizar 90 por ciento de las empresas industriales mientras que PM busca la simplificación de trámites.
  • Energía: Mientras que el Plan México se centra en la soberanía energética mediante el control estatal de los recursos y el fortalecimiento de sus empresas públicas, el NIB prioriza la descarbonización de los sectores regulados, apostando por la bioenergía y metas verdes como motor de competitividad internacional; impulsando las finanzas sostenibles y la financiación para áreas como innovación, infraestructura y exportaciones.
  • Aeroespacial: Brasil orienta este sector hacia las tecnologías de defensa y seguridad nacional. En contraste, México enfoca sus esfuerzos en elevar el contenido nacional de sus exportaciones y en diseñar y construir un satélite 100 por ciento mexicano.
  • Industria y bienestar social: El modelo brasileño tiene la capacidad para conectar la industria con las necesidades ciudadanas. El NIB utiliza la producción industrial para resolver problemas sociales concretos; v. gr., el fortalecimiento del Complejo Económico-Industrial de la Salud no solo busca fabricar medicamentos, sino garantizar la autonomía del Sistema Único de Salud (SUS). Por su parte, México vincula el bienestar al ordenamiento territorial, utilizando los “polos de desarrollo” para llevar inversión y servicios básicos a regiones con rezago histórico.

Recomendaciones y lecciones para México

Al contrastar el PM y NIB, se observa que priorizan elevar el contenido nacional y el impulso de sectores estratégicos. No obstante, el PM proyecta la ambición de posicionar al país entre las potencias globales, pero carece de mecanismos para concretar sus metas internas. En este sentido, una recomendación extraída de la NIB es la creación de grupos de trabajo técnicos para monitorear objetivos; esto permitiría ajustar o eliminar líneas de acción que resulten ineficientes o perjudiciales para la economía o la población. Asimismo, México debería evaluar la adopción de estrategias brasileñas como el enfoque en la manufactura inteligente y la vinculación del desarrollo industrial con metas de bienestar social, tales como la soberanía sanitaria y la optimización del transporte urbano. Podemos concluir que ambos planes constituyen apuestas ambiciosas que requieren una articulación quirúrgica con la política económica nacional para trascender el discurso y convertirse en una realidad productiva.

* [email protected]

Fuentes

Feenstra, R. C., Inklaar, R., y Timmer, M. P. (2024). Penn World Table (Version 11.0) [Data set]. Groningen Growth and Development Centre, University of Groningen. https://doi.org/10.34894/FABVLR

Gobierno de México. (2025). Plan México: Estrategia de Desarrollo Económico Equitativo y Sustentable para la Prosperidad Compartida [Primer borrador]

Governo Federal Brasil. (2024). Nova Indústria Brasil. Forte, Transformadora e Sustentável. https://www.gov.br/mdic/pt-br/composicao/se/cndi/plano-de-acao/nova-industria-brasil-plano-de-acao-2024-2026-1.pdf

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