Cuando caminas por el bosque, la selva, el desierto o incluso en la ciudad, hay rastros, huellas o sonidos de otros seres vivos, que están ahí, sin que los puedas ver. Dentro de la biología existen diversos métodos o técnicas de monitoreo biológico, los cuales son una herramienta fundamental para comprender la presencia y el comportamiento de las especies en distintos ecosistemas. Este proceso implica la observación y registro sistemático de organismos, sus rastros o huellas, así como cualquier indicio de su actividad, con el fin de obtener información sobre su distribución, abundancia y estado de conservación. Gracias al monitoreo, es posible detectar cambios en las poblaciones y tomar decisiones acertadas para la protección de la biodiversidad.
En esta ocasión les hablaremos de un grupo de seres vivos en particular: “los mamíferos”. Empecemos por entender qué son los mamíferos y cómo es que se estudia a este grupo tan importante para los ecosistemas.
Los mamíferos son animales vertebrados que se caracterizan por tener pelo o pelaje en alguna etapa de su vida y por alimentar a sus crías con leche materna, la cual es producida por las glándulas mamarias, además de esto, hay que entender que los mamíferos son el resultado de diferentes procesos evolutivos a lo largo de la historia de la tierra, por lo que hoy en día este grupo también presenta músculos faciales, papilas dérmicas, glándulas sebáceas, sudoríparas y odoríferas, también tienen un cerebro con dos hemisferios, una dentición decidua; es decir, que hay una primera etapa en donde se tienen los dientes de leche, los cuales salen en los primeros años de vida, para después dar espacio a los dientes permanentes, un diafragma y una epiglotis, la cual tapa la tráquea y así logren tragar los alimentos, un corazón con cuatro cavidades y la capacidad de regular su temperatura corporal. Dentro de los mamíferos el desarrollo embrionario es peculiar, con excepción de los monotremas (ornitorrinco y los equidnas) que ponen huevos o los marsupiales que terminan su desarrollo en el marsupio, la mayoría de los mamíferos son placentarios; es decir, las crías se desarrollan dentro del vientre de la madre y son alimentados a través de la placenta. Finalmente presentan una gran diversidad de formas, tamaños y hábitos, los hay terrestres o marinos.
Las características anteriores provocaron que el monitoreo de estos organismos no fuera tan sencillo, sin contar que la mayoría de los mamíferos son de hábitos nocturnos, por lo que poder observarlos de manera directa no es tan fácil. Para esto, a lo largo de los años se han creado diversos métodos o técnicas, los más sencillos son los métodos indirectos, esta metodología se lleva a cabo a través del registro de excretas, huellas o pelo que dejan en su hábitat; otros son los sonidos emitidos, esto nos permite verificar su presencia, conocer, en algunos casos, la talla del individuo (cría, joven o adulto), y con las huellas y el pelo de manera más precisa podemos saber sobre qué especie se trata y de manera general hacer una estimación aproximada sobre el número de individuos que conforman a la población. Por otro lado, para el caso de los murciélagos se utilizan redes de niebla, las cuales permiten capturar a los individuos, tomar datos y estimar el estado de las poblaciones. Sin embargo, esto no era suficiente para conocer más sobre la historia de vida de las especies, por lo que la tecnología hizo su aparición. Existen collares que se han utilizado con diferentes especies, como felinos y lobos, los cuales permiten tener identificación del individuo, poder seguirlo mediante GPS y así analizar su ámbito hogareño y distribución.
Finalmente, y en la actualidad, uno de los métodos menos invasivos y que permite obtener información más precisa son las cámaras trampa, éstas tienen sensores de movimiento, por lo que al detectar el mínimo movimiento en el lugar en automático toma videos cortos y fotografías, gracias a este método se ha podido saber de manera exacta los horarios de actividad de las especies, el cuidado de los padres a las crías, las épocas reproductivas, alimentación, entre otras cosas.
El monitoreo biológico de mamíferos no es cosa fácil, por lo que decenas de biólogos a lo largo de los años han dedicado su tiempo y vida, lo que ha permitido conocer más y lograr la conservación de muchas especies. Hace unas semanas nos enteramos del fallecimiento de uno de los expertos en esta área, Jaime Marcelo Aranda Sánchez, biólogo egresado de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Marcelo Aranda dedicó su vida a estudiar las diferentes especies de mamíferos de nuestro país, aportando grandes conocimientos desde la ilustración científica hasta el arte del rastreo de mamíferos, dejándolos plasmados en diferentes publicaciones como Manual para el rastreo de mamíferos silvestres de México, dicha publicación se puede consultar de manera gratuita a través de la siguiente liga:
https://www.biodiversidad.gob.mx/publicaciones/versiones_digitales/ManualRastreoMamiferosMexico.pdf
El monitoreo biológico en mamíferos es esencial para entender cómo interactúan con su entorno y cómo se ven afectados por factores como la actividad humana o el cambio climático. Mediante técnicas como el rastreo de huellas, cámaras trampa y la observación directa, los investigadores pueden identificar especies, estimar su población y evaluar su estado de conservación. Estos datos permiten proponer estrategias de manejo y conservación adaptadas a las necesidades de cada especie, protegiendo así la riqueza natural de México.
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