Lo que las olimpiadas se llevaron

Una mañana sabatina con una energía desbordante, alentada por  la preocupación de la tardanza a la que se enfrentaba, Marcela Ojeda, una chava peculiar, pero como cualquier otra chava, que disfruta de una mañana rodeada de una atmósfera olímpica, cargada de energía positiva y equipada con una pijama de su grupo de rock favorito, The Beatles, un vaso con leche y un pan de ésos que te dan risa, que además le encantan, “colorados”. Dispuesta a presenciar desde lo cómodo de la sala de su hogar, de la cual, disfruta enormemente, una competencia más, de los juegos olímpicos, en donde se disputaban medallas de oro, plata y bronce. Los competidores en la cancha, preparados a escuchar los sonidos propios que genera la descarga energética del cañón de un arma que indica la salida de los hombres más rápidos del mundo, con el corazón latiendo más de lo normal, acercándose a la orilla de aquel sillón como si ella fuera a salir corriendo equipada con aquellas sandalias que bien pueden ser atómicas, Marcela se pregunta: ¿cómo estos hombres han podido descargar tal cantidad de energía, en tan pocos segundos? Los cometarios en la televisión son tan fuertes que brinca del asiento al ver que una corredor procedente de Jamaica cruza la meta, tan fácil, que por segundos piensa en ponerse los zapatos deportivos y salir a correr, claro, si hacer ejercicio es saludable, al fin y al cabo “cuerpo sano, mente sana” ¿Por qué no?, ¿Si es tan fácil?, a mitad de aquella diarrea de ideas y preguntas que revoloteaban en su cabeza, es interrumpida por una nota sobre aquella villa olímpica que un día antes, viernes, para ser exactos, la había enamorado. Una persona en la televisión explicando lo que han llamado “las olimpiadas verdes” energías alternativas, rescate de un río, carritos eléctricos y bicicletas para llegar a los diferentes lugares en donde las actividades deportivas se llevan a cabo. ¡Qué chido! ¿Energías renovables? Pensando en esto, la oportunidad de llegar e investigar llega, la computadora se enciende y comparte la información que se encuentra en la red, es interesante, conocer que las energías renovables como la eólica, solar, la geotérmica e hidráulica han sido utilizadas para generar energía en diferentes partes del mundo. Marcela desesperadamente busca la energía solar, pues es la que escuchó en aquel documental sobre las olimpiadas, que por el momento son su pasión, ella es una mujer de pasiones muy cambiantes, apenas la semana pasada había vibrado con un libro sobre aquellas personas que luchan un día y son grandes, personas que luchan toda la vida y todos los lunes, ellos son los luchadores, los meros, meros chidos, que tanto le han hecho brincar el corazón al estar a la orilla del cuadrilátero.

Al utilizar la energía del sol a partir de la radiación y con ayuda de celdas solares, celdas fotovoltaicas y colectores térmicos por lo que podemos te-ner tanto energía eléctrica como térmica, sin olvidar las tecnologías para poder concentrar aquella energía en baterías, baterías que usan aquellos carros eléctricos que llevan a los deportistas de un lugar a otro de la villa olímpica. Para colmo, la maldita gotera que no deja de hacer ruido es la culpable de su distracción; sin embargo, llama nuevamente su atención que el artículo encontrado habla de la energía hidráulica, en el que caída del agua, la cantidad y la fuerza que ésta puede tener en un río  puede generar energía que se puede utilizar de la misma forma que la solar o mejor ya que en su visita al planetario un guía le había enseñado algo llamado hidrólisis y la manera en cómo el hombre utiliza esta energía para mandar sus naves al espacio. Caray, qué interesante, ¿por qué no utilizamos este tipo de energía que es limpia en los países?, piensa Marcela, pronto y al continuar con la lectura y claro cada vez que puede echa un ojo a las redes sociales que le permiten platicar sobre esto con las personas a las que ella estima virtualmente, encuentra, a la energía eólica ¡vientos huracanados! Ésta, está bien chida, utilizar el aire para generar energía, en ese momento recuerda aquella imagen de un gallo que con ayuda de una base de metal giraba fuertemente en la azotea de su casa cada que el viento soplaba, para ella fue más fácil comprender que eran estos reguiletes que servían para convertir y almacenar la energía que hasta ese mente había sido la más fácil de comprender. Se sacó las sandalias y aquel piso de madera que había causado una discusión entre sus padres y al que su padre se había empeñado en colocar en aquella habitación estaba cálido, se preguntó si el interior de la tierra contenía energía, por supuesto que había una respuesta a la que el autor del artículo que ella leía la había llamado energía geotérmica, la cual es la que se aprovecha y se obtiene del calor interno de la Tierra, como era de esperarse continúo con aquella lectura cuando el autor le llamo la tención al utilizar un término familiar como la nueva “revolución industrial” al referirse a la utilización de estas energías limpias para la producción de lo que consumimos y a la problemática de poder almacenar toda esta energía, pues no todo el año está totalmente soleado, no todo el año corre viento en las mismas regiones del mundo, la respuesta, el hidrógeno, el cual recuerda muy bien de sus clases de química que este elemento tiene la capacidad de almacenar energía. Interesada por ello genera nuevas preguntas y ¿por qué en el mundo no usamos estas energías alternativas y limpias?  Espero no tener la respuesta tarde, o cuando la gente se olvide de aquellos bosques y selvas, como un disco que pasa y termina, cuando se acabe el petróleo del mundo…