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Migración internacional y retorno en Pahuatlán de Valle

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En los últimos tres años hemos documentado procesos de proletarización y semiproletarización en la parte nororiental de la Sierra Norte de Puebla, particularmente en el municipio de Pahuatlán1. De ser un municipio volcado a la producción agrícola, Pahuatlán transita hacia una economía de servicios mientras que, correlativamente, la agricultura ha perdido viabilidad. Entre 1990 y 2010 el sector primario se desplomó alrededor de 20 puntos porcentuales, mientras que el sector terciario, en ese mismo periodo, aumentó más de siete puntos y el sector secundario, por su parte, se incrementó en más de 12 puntos porcentuales (INEGI, 2010).

Caracterizamos la migración de pahuatecos a Estados Unidos como expresión de la articulación de dos regiones distantes y asimétricas vía el trabajo global (D’Aubeterre y Rivermar, 2011). Resultan conectadas así, en un polo, una región de añeja vocación agrícola dependiente de dos monocultivos comerciales (caña de azúcar y café) a lo largo de su historia colonial y contemporánea, asolada por los efectos de la restructuración neoliberal del campo mexicano en las últimas tres décadas y, en el otro polo, Carolina del Norte, en la costa este de Estados Unidos, estado que experimentó una importante expansión económica en los pasados años. El grueso de los mexicanos residentes en aquella entidad se establece en las ciudades de Durham, Charlotte y Raleigh —capital del estado—, descollantes centros urbanos y de servicios que conforman el llamado triángulo financiero de esa entidad. Se asienta allí uno de los más importantes Research Triangle Park estadounidenses, donde se concentran centros de investigación y desarrollo tecnológico de punta. Durante las últimas tres décadas la población de inmigrantes de origen latinoamericano creció de menos de 0.5% a 7.4%, cerca de 650 mil personas. Las dos terceras partes de la población latina en ese estado son mexicanos o descendientes de mexicanos (Gill, 2010: 3).

Gráfica 1                                 Gráfica 2

La migración a Estados Unidos en la cabecera de este municipio serrano emergió a inicios de los 90 en la coyuntura del reciente desmantelamiento del Instituto Mexicano del Café, la devastación de las huertas por las fuertes heladas de aquellos años y la sacudida económica que desencadenó la devaluación del peso en 1994. Tal como se aprecia en la Gráfica 1, 1995 constituye un hito en la migración internacional pahuateca. A partir de ese momento la migración de primera salida va en aumento, alcanza su pico en 2000 cuando comienza a declinar, para disminuir abruptamente a partir de 2006 y, prácticamente, cancelarse en 2009. Esta migración tardía y acelerada (Binford, 2003) parece desafiar añejos supuestos o, en todo caso, mostrar cambios en el patrón migratorio de hombres y mujeres: en la referida gráfica se observa que el género imprime un sesgo particular a este flujo, definiendo una movilidad diferencial. Aunque sigue manteniéndose el consabido sesgo masculino: entre 1985 y 2010 las mujeres representaron la cuarta parte de los 174 migrantes a Estados Unidos registrados, sólo la mitad de ellas migraron con fines de reunificación familiar o ya casadas.

86.5% de estos migrantes ingresó a territorio estadounidense sin la debida autorización, unos pocos lo hicieron con visa de turista. A la vuelta de casi dos décadas sólo un minúsculo porcentaje ha logrado regularizar su situación. Los pahuatecos, al igual que la mayoría de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos, se han concentrado en “ramas tradicionales” de los sectores secundario y terciario de la economía de ese país, en las que predominan formas de organización productiva tayloristas y fordistas que son, al mismo tiempo, altamente flexibles en cuanto a las condiciones contractuales De las 224 ocupaciones referidas por hombres y mujeres en su primera y última salidas destaca el trabajo en la industria de la construcción: 105 personas —101 varones y cuatro mujeres—, reportaron alguna actividad remunerada ligada a ese sector. Estos trabajadores, genéricamente englobados bajo la categoría de “trabajadores de la construcción”, enumeraron un abanico de especializaciones en las que se han forjado a lo largo de su experiencia en esta rama.

En mayo de 2007, cuando iniciamos nuestros recorridos en el municipio de Pahuatlán, comenzaban a percibirse signos de preocupación entre la población del lugar por las cambiantes condiciones de la economía estadounidense y la caída del empleo, especialmente en la construcción. Nuestros datos confirman, en lo general, la desaceleración de la migración de mexicanos al norte en esos años. De un total de 174 migrantes a Estados Unidos (activos o ya retornados) captados por nuestra encuesta, casi la mitad, 46.74%, realizó su primer viaje entre 1995 y 2000. Entre 2001 y 2005, en el contexto del endurecimiento de los controles fronterizos y de la crisis de la economía estadounidense, se observa una disminución de las salidas, a pesar de ello en esos años se registra en los hogares la salida de un segundo migrante con rumbo al norte.

A partir de 2006 se identifica una abrupta caída en el número de migrantes de primera salida y, a la par, comienza a elevarse la curva de los retornos para observar en 2008 su pico más alto (Ver Gráfica 2). Esta tendencia está en consonancia con lo reportado para 2009 en estados de añeja y sostenida tradición migratoria, tales como Guanajuato y San Luis Potosí en los que, al parecer, el flujo de nuevos migrantes se ha detenido por primera vez en 25 años, pues ningún migrante realizóado su primer viaje en ese año (Durand, 2011). En Pahuatlán sólo una persona migró por primera vez en 2009; no obstante la ausencia de primeras salidas en ese año y el aumento del retorno, del total de personas con al menos un viaje a Estados Unidos 49% se mantenía como migrantes activos en 2010, cuando levantamos la encuesta.

En suma, aunque el retorno ha aumentado en los últimos años, éste no ha sido masivo. Definimos como “pasivos o jubilados” a ese 20% de migrantes que regresaron a Pahuatlán entre 1992 y 2006. 27% de los migrantes retornó entre 2007 y 2010 y 2% fue deportado en esos mismos años2. Unos y otros conforman la categoría de “migrantes de la crisis”: unos se vieron obligados a regresar al terruño porque fueron desechados, aún aptos para mantenerse en la industria de la construcción, pasando a formar parte del ejército industrial de reserva3; otros, criminalizados por las políticas de contención de la mano de obra migrante indocumentada, difícilmente podrán regresar a ese país.

Nota

1 La investigación “Crisis económica global y respuestas en cuatro comunidades de reciente migración del estado de Puebla” (Proyecto Conacyt 2010-2013), se propone contribuir a los debates acerca de los procesos de proletarización, inclusión/exclusión económica y la llamada “nueva marginalidad”. Agradecemos a la maestra Rocío del Carmen Osorio Velázquez su apoyo en la elaboración de la base de datos y diseño de gráficas.

2 Según el Instituto Nacional de Migración, el estado de Puebla ocupa el lugar número cinco en el país con la mayor cantidad de mexicanos deportados desde Estados Unidos o la frontera durante 2012. Entre enero y noviembre de ese año fueron capturados por las patrullas fronterizas estadounidenses y repatriados 19 mil 990 poblanos que intentaron cruzar a Estados Unidos o que se habían internado en aquel país sin contar con documentos migratorios. (Periódico La Jornada de Oriente, miércoles 19 de diciembre de 2012, p. 5).

3 De acuerdo con Jorge Durand (2011), “[…] en el año 2009 [las deportaciones] sumaron 973 mil, de las cuales técnicamente fueron deportados 393 mil y retornados 580 mil. Lo que se ha incrementado son las deportaciones formales (removals), muchas de migrantes con problemas legales. […] por lo general [los migrantes deportados] no regresan a Estados Unidos porque se pueden enfrentar a la cárcel y a medidas coercitivas severas. Eso de que “hoy me deportan y mañana me vuelvo a cruzar” es un asunto del pasado”.

Más información

Binfond, Leigh, 2003, “Migración acelerada” entre Puebla y Estados Unidos”, en Elio Masferrer Kan et al., Etnografía del estado de Puebla. Puebla Centro, México: Secretaría de Cultura del Estado de Puebla: 58-67.

Durand, Jorge, 2011, “Migración a la baja”, en periódico La Jornada, domingo 17 de julio de 2011: 19.

D’Aubeterre Buznego, Ma. Eugenia y Ma. Leticia Rivermar Pérez (eds.), 2011, Migraciones en la Huasteca poblana. Actores y procesos, México, ICSyH/BUAP.

Gill, Hannah, 2010, The Latino Migration Experience in North Carolina. New Roots in the Old North State, United States of America, The University of North Carolina Press.

INEGI, 2010, Censo General de Población y Vivienda, 2010, http://www.censo2010.org.mx (consultada el 20 de julio de 2011).

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