El reloj biológico del ratón Pancho

 

La Luz es un factor importante en todos los organismos vivos, las plantas, por ejemplo; sin la luz solar no podrían llevar a cabo la fotosíntesis, otros, como los anfibios y los reptiles, también necesitan del sol para poder activar su metabolismo y así poder realizar sus actividades diarias y que decimos de los humanos, en donde la luz solar es un factor importante para la fijación de calcio en nuestros huesos.

Nos complace nuevamente compartir las siguientes líneas realizadas durante el curso “Divulgación de la Ciencia y Comunicación Ambiental” el cual fue impartido en las instalaciones de la Escuela de Biología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Sin más que decir esperamos disfruten de este texto tanto como lo hemos hecho nosotros.

Ilustración: Diego Tomasini / Dibrujo

Ilustración: Diego Tomasini / Dibrujo

 

Pancho era un ratón muy amigable, que vivía con su familia en una pequeña colonia de ratones debajo de un laboratorio de investigación y como todo buen ratón tenía muchas ganas de descubrir cosas nuevas que pasaban a su alrededor, aunque a veces esa curiosidad lo llevaba a meterse en problemas.

Desde hacía ya varios días Pancho tenía muchas preguntas dando vueltas en su cabeza: ¿por qué cuando nosotros estamos despiertos los humanos están dormidos?, ¿será que los humanos son tan aburridos para jugar por las noches?, ¿acaso no les da hambre durante la noche? —se preguntaba.

Como Pancho tenía muchas ganas de saber qué pasaba con sus vecinos humanos, decidió hacer una visita a su primo Carlos, quien era una rata blanca de ojos rojos que vivía en el laboratorio de arriba. Cuando Pancho llegó a buscar a su primo al laboratorio se llevó una gran sorpresa al ver que, a pesar de ser de noche afuera, dentro del laboratorio había muchas luces encendidas, y su sorpresa fue mayor al ver que su primo Carlos dormía. Muy preocupado, Pancho fue a despertarlo y de inmediato empezó a preguntarle qué estaba pasando. Carlos, aún con mucho sueño, intentaba contestar las preguntas de su primo: estamos en un ciclo invertido de luz/oscuridad —dijo Carlos, mientras Pancho hacía una cara de no entender nada. ¿Un qué? —preguntaba de nuevo Pancho —un ciclo invertido de luz/oscuridad —repetía Carlos mientras agregaba —significa que cuando debe haber luz hay oscuridad y cuando debe haber oscuridad hay luz.

¿Y por qué hacen esto? —preguntaba intrigado Pancho, mientras Carlos explicaba —verás primo, los humanos son animales diurnos, o sea que ellos están despiertos durante el día, mientras que nosotros, ratones y ratas, somos animales nocturnos y estamos despiertos en la noche, sin embargo para que humanos y ratas pudiéramos trabajar en el laboratorio ambos teníamos que estar despiertos, por lo que los humanos decidieron cambiar los tiempos en que teníamos luz y oscuridad, y ahora su día es nuestra noche y su noche es nuestro día, haciendo que ambos estemos despiertos al mismo tiempo.

¡Ah! —Exclamó Pancho —ahora sé por qué los humanos duermen mientras nosotros estamos despiertos, pero a ti primo ¿no te molesta que cambien la luz y la oscuridad? A lo que Carlos respondió: me molesta un poco al principio, pero después de un tiempo te acostumbras, verás primo, muchos animales como los humanos, los ratones y las ratas hacemos nuestras actividades en cierto tiempo durante el día o la noche, como despertar, comer, jugar y dormir, y todo esto es posible gracias a lo que los humanos llaman reloj biológico.

Pancho hizo una cara de asombro al pensar que en su interior había un reloj trabajando para que él pudiera hacer todo lo que le gustaba hacer y, pensando en esto, preguntó: ¿entonces cuando cambian la luz y la oscuridad, vuelven loco a tu reloj?

Carlos se alegró al ver que su primo entendía lo que trataba de explicar, por lo que siguió diciendo: cuando cambian nuestro tiempo de luz/oscuridad también cambian nuestro reloj biológico, pero nuestro cuerpo es tan hábil que puede volver a entrenar o a acostumbrar ese reloj al nuevo horario, y así seguir haciendo nuestras actividades como las hacemos normalmente. Pancho estaba maravillado con la respuesta de su primo y a la vez se alegraba de tener un cuerpo tan eficiente que podía arreglar ese reloj sin que él se diera cuenta.

¡Muchas gracias! —decía Pancho a su primo Carlos —ahora entiendo un poco mejor a los humanos y podré jugar toda la noche sin miedo a que alguno aparezca y arruine la fiesta, deberías venir conmigo primo, te divertirás mucho —pero Carlos tenía otros planes, así que dijo —te agradezco la invitación primo, pero como verás aquí tenemos un ciclo invertido de luz/oscuridad y ahora lo único que quiero hacer es dormir.

Pancho, quien ahora entendía más sobre el tema, asintió con la cabeza y decidió dejar dormir a su cansado primo, y de inmediato fue a contarle a su familia y amigos lo que esa noche, ¿o día?, había aprendido.

@helaheloderma

Tras las huellas

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