El presidente electo y la salud

El gabinete propuesto por Andrés Manuel López Obrador para regir las gestiones de gobierno en el país está conformado por 21 colaboradores con más de 60 años de edad. Esto no solamente resulta sorprendente sino también, es un asunto que se presta a una amplia discusión. Es indudable que la edad se relaciona íntimamente con la sabiduría, la cordura, el buen juicio y el deseo de trascender en la historia, más que en el interés de enriquecerse o mantener intereses mezquinos. Al menos, es lo que siempre he percibido en mis maestros y amigos, quienes bajo el peso de los años adquieren un sentido de la vida con una orientación generosa y desinteresada desde el punto de vista social.

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En este sentido, sobresale la edad de Manuel Bartlett Díaz, nacido en 1936 y con ochenta y dos años actualmente, quien estará al mando de la Comisión Federal de Electricidad; Javier Jiménez Espriú (1937), con ochenta y un años, para dirigir la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y la Secretaría de Gobernación, Olga María del Carmen Sánchez Cordero (1947), con setenta y dos años de edad. No sabemos en qué medida, las presiones emocionales tendrán un impacto en su salud ni cómo soportarán el tremendo ritmo de trabajo y altos niveles de responsabilidad, para culminar satisfactoriamente sus gestiones. Como sea, desde mi particular punto de vista, estas propuestas no son malas y considero que a estas alturas, estos miembros del gabinete tendrán como meta repercutir positivamente en la historia de la patria. Gradualmente el tiempo será el mejor indicador para valorar los resultados de este ambicioso proyecto, que no tiene antecedentes similares en la política mexicana.

La designación del doctor Jorge Alcocer Varela, nacido en 1946, es literalmente inmejorable. Con un currículum impresionante, este eminente médico mexicano ha abarcado áreas que se traducen en una importante actividad académica, asistencial, de investigación y de divulgación nacional e internacional.                En la página electrónica http://morenasalud.org se pueden ver las propuestas que se plantean como planes, programas, proyectos y metas enfocadas a la salud. Numeradas hasta el nueve, en efecto abarcan los principales problemas que debemos enfrentar en un futuro inmediato. Pero hablando en términos de la formación profesional de los médicos, podemos percibir una serie de fenómenos verdaderamente catastróficos desde muchos puntos de vista. Ahora los egresados en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, a diferencia del pasado en el que se formaban médicos, cirujanos y parteros, actualmente se gradúan licenciados en medicina, con programas de estudios circunscritos a cuatrimestres y planes de estudios con créditos que no solamente acortan el tiempo de estudios universitarios sino que comprimen las materias dando lugar a una verdadera carrera contra el tiempo. Esto podrá tener algunas ventajas; sin embargo, la opción de alcanzar una titulación sin llevar a cabo un trabajo de tesis, se refleja en una imposibilidad de que un muchacho llegue a publicar una investigación, perdiendo irremediablemente una experiencia realmente inenarrable. Por otro lado, esto genera una disminución real en la productividad académica de la casa de estudios, provocando una menor calificación en el nivel, hablando en términos de generación de conocimientos.

Las razones que condicionan este problema son extremadamente complejas y se vinculan con las asesorías, que además de representar un arduo trabajo al que no se está acostumbrado, en su momento condicionaron fenómenos que abracaron conductas abusivas no solamente en términos económicos, sino también en el delicado tema de condicionantes sexuales.

En el abordaje de un trabajo de investigación, se requiere un alto grado de creatividad, imaginación, entusiasmo y tesón. Representa la prueba definitiva de que se ha aprendido. Implica la experiencia, más allá del simple estudio, para aportar un nuevo conocimiento. Con un vínculo estrecho que se abraza en una forma íntima, personifica una oportunidad única de desarrollo en todas las esferas.

En el pasado las asesorías de tesis me generaron un crecimiento particularmente interesante y un desarrollo invaluable. En una especie de gimnasia cerebral, los alumnos creamos relaciones de amistad, admiración, solidaridad y empatía; pero sobre todo, activamos capacidades mutuas que se reflejaron en un mejor desempeño profesional. El análisis de las bibliografías siempre implicó una actualización en tiempo real y una forma de entender artículos de investigación.

Nuestro país no necesita médicos especialistas, pues la mayor proporción de enfermedades deben ser atendidas por médicos de primer nivel bien preparados para resolver las enfermedades más frecuentes y estar adecuadamente calificados, de modo que puedan derivar a los especialistas, aquellos problemas de salud que tengan un alcance que esté más allá de las capacidades comunes.

Uno de los factores que nos atan a los países desarrollados es nuestra dependencia tecnológica y la fuga de cerebros al extranjero. El reto de activar la investigación en México debe orientarse, desde la misma formación de estudiantes de pregrado, a través de una visión que, sin ser retrospectiva en el sentido conservador de ideas viejas, implique una orientación propositiva y prospectiva que pueda unir la práctica, la técnica, la innovación y el conocimiento en una espiral ascendente de crecimiento profesional.

En términos de la formación de recursos para la salud, la revisión de planes de estudio a nivel universitario y la convocatoria a todos los profesionales, así como a órganos colegiados y académicos para poder participar activamente en la promoción de tesis debe de considerarse seriamente. Por supuesto representa un reto de carácter gigantesco; pero si deseamos un cambio en las políticas públicas que se orienten a la construcción de un mejor país, lejos de enfrentar nuestros problemas con temor, debemos activar la imaginación y el trabajo.

Se deben implementar estrategias para generar el deseo de hacer investigación como un requisito indispensable para alcanzar un título universitario. Esto se debe buscar con un enfoque metodológico que no solamente sea innovador sino también motivador e integrando a todos los institutos, academias y sociedades científicas, independientemente de que estén adscritos dentro de las plantillas de trabajadores en las facultades y escuelas de medicina. Bajo esta óptica, se pueden alcanzar logros de un carácter inconmensurable en un tiempo que se puede circunscribir en un corto, medio y por supuesto largo plazo.

 

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