Decenas de estancias para adultos mayores ofrecen sus servicios en el municipio de Puebla, con costos promedio de 15 mil pesos mensuales, aunque estos pueden superar los 20 mil pesos, sin embargo, son escasas las opciones de atención gratuitas, dirigidas a personas de escasos recursos o sin familiares que estén a cargo de su cuidado.
Aunque en el municipio de Puebla existen decenas de opciones de estancias para adultos mayores, con diferentes modalidades de horarios y servicios, así como costos, no todas cuentan con la licencia de funcionamiento que otorga el gobierno del municipio de Puebla para brindar servicio.
De acuerdo con datos de la Dirección de Gestión de Riesgos del gobierno capitalino, actualizados hasta junio pasado, únicamente 16 asilos estaban registrados ante la Tesorería, es decir, contaban con su licencia de funcionamiento, mientras que el resto, no.
Sin embargo, en Internet pueden encontrarse decenas de opciones de cuidado para personas de la tercera edad, los cuales ofrecen diferentes tipos de atención de acuerdo con las necesidades de la persona, con costos que, en promedio, ascienden a los 15 mil pesos mensuales, según una revisión llevada a cabo por la Jornada de Oriente.
Aunque en la ciudad de Puebla hay una opción para alojar a adultos mayores en situación de calle, en donde reciben atención médica, alimentación, además de un espacio para asearse, este no ofrece un servicio temporal, por lo que las personas tienen que abandonar el lugar durante el día.
Asciende a 15 mil pesos, en promedio, la estancia en un asilo en Puebla
De acuerdo con un sondeo realizado por La Jornada de Oriente en algunos asilos del municipio de Puebla, el pago promedio por la estancia diaria de un adulto mayor, asciende a los 15 mil pesos por mes, dependiendo de los servicios que se ofrezcan y de las características de las habitaciones que estos ocupen.
Por ejemplo, en la estancia Del Bosque, el costo asciende a1 13 mil pesos en el caso de una habitación sencilla, cifra que incrementa dependiendo de las características de la habitación. En el caso de una suite, el precio asciende hasta los 20 mil pesos.
Una circunstancia similar ocurre en la “Residencia de abuelitos Los Olivos”, “El hogar de mi abuelito” y “Divino Maestro”, pues cuentan con servicios que incluyen una enfermera las 24 horas del día, así como la consulta semanal de un médico geriatra, apoyo para bañar al adulto mayor, cambiarlo de ropa, tres alimentos al día más una o dos colaciones entre comidas, así como actividades recreativas, en algunos casos, estas incluyen la atención de un fisioterapeuta.
En la capital del estado hay otras opciones llamadas como “guarderías”, las cuales consisten en llevar a un adulto mayor a una estancia, por alrededor de unas ocho horas al día, en las cuales se les brinda alimentos, se les suministra medicamentos que sus médicos hayan prescrito, además de incluirlos en actividades recreativas, por un costo promedio de 550 pesos en un día.
Aunque son pocas, hay opciones de asociaciones civiles que amparen a adultos mayores sin familiares o con escasos recursos, por ejemplo, el asilo particular de caridad para ancianos “José María de Yermo y Parres”, anteriormente conocido como “Santa Inés”.
Debe cambiarse el concepto de “asilo”; hoy se necesitan “estancias para adultos mayores”: Velázquez
Para Ema Rosa Velázquez Roa, quién está al frente de la Fundación Gabriel Pastor, que cuenta con más años de experiencia, la concepción de internar a un adulto mayor en un asilo debe cambiar, pues las exigencias en materia de tiempo de la vida actual impiden a muchas familias dar atención integral a las personas de la tercera edad.
En ocasiones, dijo, los hijos deciden dejar encerrados en sus casas a sus padres, por carecer de tiempo para cuidarlos, lo que ha generado accidentes y que la persona permanezca sin un auxilio próximo, por lo que señaló que es importante tener en cuenta las opciones que las estancias ofrecen.
Como ejemplo, mencionó que, en ocasiones, las familias tratan de cuidar, sin los conocimientos adecuados, por lo que pueden llegar a lastimarlos, por ejemplo, físicamente en caso de que estos no puedan moverse, lo que no ocurre en la mayoría de las estancias que cuentan con personal capacitado.
“Hay que quitarnos la palabra asilo, porque anteriormente esta era sinónimo de abandonar a una persona mayor, ahora debemos verlo como una estancia en la que un adulto mayor puede llegar a tener calidad de vida, convivencia, es diferente el concepto. A la generación de nosotros nos toca ver como una opción, una casa de descanso, para tener una calidad de vida”, mencionó.
Señaló que las familias o hijos se fijan constantemente en las consultas médicas de sus padres, pero no en sus necesidades emocionales, las cuales son importantes para lograr que un adulto mayor viva una vida integra.
Indicó que en el caso de la estancia que representa, las personas cuentan con una enfermera las 24 horas del día, además de consultas de médicos, fisioterapeutas y actividades recreativas para quienes optan por dejar al cuidado de esta a sus adultos mayores.
Explicó que antes de la pandemia por el Covid-19, había alrededor de 55 residentes, los cuales disminuyeron a 49 en el transcurso de los años, sin embargo, indicó que la demanda en los servicios de estancias para adultos mayores, ha incrementado, ante las carencias de tiempo por parte de los hijos hacia el cuidado de sus padres.
“Lo que un adulto mayor necesita es una atención, que se sientan útiles y que todavía se les valora y pueden ver por ellos mismos”, comentó.
Resaltó que uno de los principales requisitos, es que los familiares los visiten de manera constante, además de que estos no desatiendan los tratamientos médicos particulares de los adultos mayores, pues insistió en que se trata de una estancia de cuidados pero no de asilar a las personas de la tercera edad.
“Es necesario hacer conciencia de que un adulto mayor es un ser que debemos cuidar, proteger, que debemos agradecer por todo lo que nos han enseñado, cada experiencia que tienen deja cultura y forma de cambiar las vidas de quienes están a su alrededor, debemos respetarlos y atenderlos, veámoslos con sus ojos, no desde los de nosotros, que podemos movernos, podemos correr, ellos necesitan mucho amor”, remarcó.
Abuelitos que son abandonados por sus familias, la constante en el albergue “Vida Digna”
Porfirio Solís Fuentes, coordinador del albergue “Vida Digna”, que ofrece servicio de dormitorio, aseo personal, cena y desayuno, para personas de la tercera edad en situación de calle, explicó que mensualmente, en el lugar se atienden alrededor de 40 personas, en cuyas historias de vida hay una constante: fueron abandonados o despojados de sus casas por sus familias.
Explicó que la mayoría de quienes se refugian en el inmueble, el cual se localiza en el número 14 de la calle 9 Oriente, salen por las mañanas y se dirigen a la Casa del Abue, que se ubica en el número 1818 de la avenida 11 Norte, en donde pasan la mayor parte del día en actividades recreativas y en donde también tienen la oportunidad de aprender un oficio.
“Son historias muy tristes. En el 90 por ciento de los casos, los mismos hijos, la misma familia los corre de sus hogares, platica uno con ellos y ellos se desahogan, lloran al contar que fueron sus mismos hijos o sus esposas vendieron su casa y se quedaron en la calle, la historia es la misma: la misma familia los corre y tienen que venir al albergue”, lamentó.
Señaló que la recepción de los adultos mayores inicia alrededor de las seis de la tarde, para seguir con una revisión médica general, en donde se revisa su temperatura, oxigenación y presión arterial, posteriormente se les ofrece un lugar para que se bañen. Una vez concluido este procedimiento, las personas atendidas reciben una cena, duermen en cuartos de alrededor de cuatro personas, para posteriormente levantarse por la mañana y desayunar.
Resaltó que el área se convierte en una segunda casa para los beneficiarios, pues encuentran en sus propios compañeros, personas con quien platicar y compartir historias, además de realizar juegos físicos o de activación mental, incluso, en algunos casos, ellos mismos son quienes enseñan ejercicios físicos a los demás.
Los horarios de cena y desayuno se convierten en un espacio de platica, de convivencia y de estrechar amistades entre quienes comparten una misma condición: el abandono de sus familias, remarcó.
El coordinador señaló que el tema no pasa desapercibido para personas que se enteran del funcionamiento del albergue, pues llevan donaciones en especie como artículos de aseo, ropa, así como alimentos, además, hay grupos que se ofrecen a platicar y hacer compañía a los adultos mayores.
El funcionario resaltó la ubicación del sitio, pues está en pleno Centro Histórico, lo que lo convierte en un lugar de fácil acceso, sin embargo, lamentó que esa misma circunstancia, en ocasiones represente una problemática, pues pipas de agua ya no quieren acudir al sitio a surtir el líquido pues agentes de Tránsito Municipal han multado a los conductores, por estacionarse en doble fila, sin embargo, comentó que no hay espacio para que los vehículos se estacionen en un solo carril de la vialidad.