Durante casi todo el siglo XX, el autismo se entendió como una condición que solo afecta a los niños. Los especialistas trataron el autismo pensando que era solo una cosa de la infancia. Esta idea no significa que no haya personas mayores autistas. Lo que ocurre es que la investigación, la atención médica y las políticas públicas casi siempre se centran en la infancia. Por ello, el envejecimiento en el espectro autista se ha estudiado poco y casi no aparece en la literatura científica ni en los modelos de atención para personas mayores.
En años recientes, esta omisión comienza a ser cuestionada a partir del reconocimiento de que el autismo forma parte del curso de vida completo y de que sus expresiones en las vejeces no se comprenden de manera aislada de las trayectorias vitales previas. La ciencia refiere que el autismo no se va con los años. Los cambios que se ven en las personas adultas y mayores tienen que ver en gran parte con la relación entre la neurodiversidad y los ambientes en los que vive cada persona a lo largo del tiempo (Stewart & Happé, 2025). Aquí se destaca que en la vejez no se compromete la condición autista, sino el acceso a los apoyos, los servicios y las condiciones de inclusión (Tecamachaltzi, 2025).
Pensar en el envejecimiento autista desde la vida de las personas hace que no se vea solo los problemas desde lo individual. Es mejor mirar lo que pasa en la vida de las personas y la forma que son atendidos o desatendidos por las instituciones. La vejez y el envejecimiento no inicia cuando las personas son mayores. El envejecimiento es el resultado de las experiencias a lo largo de la existencia. Muchas de esas experiencias no se ven hasta que pasan los años.
La imbricación como marco analítico
Para entender el envejecimiento autista, se toma la idea de imbricación. Esta idea muestra cómo las relaciones sociales, los dispositivos de las instituciones y los procesos materiales se entrelazan con el tiempo. Todo esto se entrelaza y no puede separarse. Este enfoque viene del feminismo materialista. Colette Guillaumin desarrolla la idea de imbricación para explicar cómo los sistemas de poder y las relaciones sociales se crean y se mantienen juntos, de forma histórica y material (Guillaumin, 1995).
Si lo miramos así, no se puede entender los fenómenos sociales solo si los partes o los pones en grupos. Los fenómenos sociales tienen sentido cuando se mezclan y se relacionan entre sí. Cuando se aplica al envejecimiento autista, la imbricación ayuda a ver cómo los procesos biológicos, las políticas públicas, los modelos de atención y las normas sociales se unen durante el curso de vida. Todo esto crea condiciones particulares en la vejez.
El envejecimiento no es solo un cambio en el cuerpo. El autismo tampoco siempre se mantiene igual con el tiempo. Los dos se mezclan con experiencias en la escuela, el trabajo, la salud y las relaciones, y estas se van sumando con el tiempo. Las decisiones de las instituciones, las reglas y los modelos para establecer normas dejan marcas que muchas veces no se ven enseguida. Estas marcas aparecen de forma clara cuando las personas llegan a la vejez.
Normalización, enmascaramiento y desgaste acumulado
Uno de los procesos que se imbrican de manera sostenida a lo largo del curso de vida de las personas autistas es la persistencia de modelos de normalización que privilegian la adaptación al entorno neurotípico por encima del reconocimiento de la neurodiversidad. En diferentes etapas de la vida, las personas se encuentran con expectativas que las llevan a ocultar conductas autistas para encajar en las normas sociales. Esto suele pasar en la escuela, en el trabajo y en los servicios de salud.
El enmascaramiento, también llamado camuflaje social, aparece en muchos estudios. Las personas que usan el enmascaramiento pueden sentir más estrés, más ansiedad y más malestar psicológico cuando son adultas (Grace et al.,2022). Si vemos el tema como algo que se va uniendo, las estrategias no son solo decisiones de una sola persona, aparecen porque el entorno ofrece pocas oportunidades y es difícil llegar a ellas.
Cuando los modelos de normalización se mantienen sin cambios y sin ayuda durante mucho tiempo, los efectos se juntan y se suman. En la vejez, el cuerpo y la mente pueden sentir el paso del tiempo. Puede haber menos bienestar, menos contacto con otras personas o problemas para usar las mismas estrategias que antes daban resultado. Estas manifestaciones no muestran un deterioro propio del autismo. Más bien, los efectos aparecen cuando la neurodiversidad se encuentra mucho tiempo en contextos que demandan a las personas con autismo que se adapten solas.
Políticas públicas, curso de vida y envejecimiento autista
El envejecimiento autista deja ver que hay muchos vacíos en las políticas públicas y en los sistemas de atención para las personas mayores. La mayoría de los servicios están enfocados en la infancia. Esto causa problemas para acceder a apoyos cuando las personas llegan a la adultez o la vejez. Estas discontinuidades no ocurren solas, se mezclan con las trayectorias de vida y afectan las opciones de bienestar en las vejeces.
Nuevas investigaciones buscan analizar esta imbricación para observar cómo la edad, el autismo y factores sociales afectan el acceso a servicios y apoyos (Yuan et al., 2026). Estos enfoques ayudan a ver las diferencias entre los grupos sociales. Estas nuevas formas de abordaje ayudan a entender cómo los procesos institucionales, normativos y sociales se mezclan y se suman a lo largo de toda la vida. No hace falta comparar categorías de manera directa (Guillaumin, 1995).
En los textos se habla de varias barreras que existen. Una barrera es que el personal médico, el personal educativo y el personal de asistencia no recibe la formación que necesita. Otra barrera se encuentra en los entornos clínicos, porque suelen ser incómodos para los sentidos. Hay pocos apoyos en la comunidad y los apoyos no duran mucho tiempo. Estas condiciones son parte de sistemas que nunca se pensaron para personas con distintas formas de pensar, y los efectos de estos sistemas se notan más cuando llega la vejez.
Repensar el envejecimiento activo desde la imbricación
El concepto de envejecimiento activo ocupa un lugar central en la gerontología al enfatizar la autonomía, la participación social y la calidad de vida en la vejez. Algunos autores consideran que hay que repensar el tema con relación al envejecimiento autista. Consideran que no hay que dejar la idea de lado y observar las diferentes trayectorias de vida y las necesidades de apoyo de las personas.
Klein y Klinger (2024) explican que el envejecimiento activo depende de las relaciones y del contexto. El bienestar no solo está relacionado con la independencia. También es importante tener apoyos, vivir en entornos accesibles y tomar decisiones durante toda la vida. La idea de la imbricación refiere que el envejecimiento activo ocurre porque varios procesos se unen y se desarrollan mucho antes de la vejez.
Repensar el envejecimiento activo desde esta perspectiva no lo debilita, sino que lo fortalece al ampliar su alcance explicativo y al situarlo en diálogo con la diversidad de experiencias humanas que configuran el envejecimiento en las sociedades contemporáneas.
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Referencias
Grace, K., Remington, A., Lloyd-Evans, B., Davies, J., & Crane, L. (2022). Loneliness in autistic adults: A systematic review. Autism, 26(8), 2117–2135. https://doi.org/10.1177/13623613221077721
Guillaumin, C. (1995). Racism, sexism, power and ideology. Routledge.
Klein, C. B., & Klinger, L. G. (2024). Aging well and autism: A narrative review and recommendations for future research. Healthcare, 12(12), 1207. https://doi.org/10.3390/healthcare12121207
Stewart, G. R., & Happé, F. (2025). Aging across the autism spectrum. Annual Review of Developmental Psychology, 7, 461–484. https://doi.org/10.1146/annurev-devpsych-111323-090813
Tecamachaltzi, M. B. (2025, 2 de junio). El autismo no se extingue con la edad. La Jornada de Oriente. https://www.lajornadadeoriente.com.mx/tlaxcala/el-autismo-no-se-extingue-con-la-edad/
Yuan, J., Guo, T., Rozear, H., Dupre, M. E., Malhotra, R., & Xu, H. (2026). Racial and ethnic disparities among older adults with autism spectrum disorder: A scoping review. Aging & Mental Health, Advance online publication. https://doi.org/10.1080/13607863.2026.2612742