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La salud de los migrantes de retorno forzado y voluntario como reto del Estado mexicano ante las políticas de Trump

La migración de mexicanos hacia Estados Unidos a nivel mundial es conocida como una migración de carácter histórico, debido a que se ha presentado esta movilidad de forma continua desde el siglo XIX. En el siglo XX, problemas de índole político y económico como la Revolución Mexicana, la Segunda Guerra Mundial o las medidas neoliberales han motivado estas migraciones, que principalmente surgieron por temas económicos, transformándose con el tiempo en migración por efecto de demostración o migración por reunificación familiar. Más recientemente, se reconocen las migraciones por cambio climático, lo cual nos muestra que la migración se deriva de distintas causas y situaciones, y por ende, tiene en sí diversas problemáticas.

Cabe mencionar que la migración de origen mexicano varía dependiendo de la región de la República Mexicana, ya que hay zonas tradicionales, así como más recientes. En el centro del país se observa un aumento de la migración en los años ochenta, debido a la crisis económica de sexenios neoliberales. Es importante considerar que la migración con los años ha presentado cambios: en los años 80 era más común el retorno, debido a que no había un endurecimiento de la frontera, muy distinto a la situación actual. Por ello, de los años noventa al presente, se observa un menor retorno, por ende, los tiempos de estancia en Estados Unidos tienden a prolongarse.

Esta larga estancia en ese país, aunado a la falta de políticas de ambos países, han ocasionado distintas problemáticas de salud entre los migrantes mexicanos en Estados Unidos, y estos son más visibles cuando se trata de salud física, aunque también existen problemas en torno a la salud mental. El estilo de vida de los migrantes mexicanos en Estados Unidos, la alimentación, el trabajo, el clima, el estrés y diversas situaciones personales agravan la salud. Esto se liga a su vez con la poca asistencia a consultas médicas en ese país, tanto por el alto costo de estas, y por ende de los medicamentos y tratamientos médicos en general, pero, sobre todo, por el temor a una deportación. Asimismo, el acceso a medicamentos es distinto en Estados Unidos, ya que muchos no se venden sin receta médica. De ahí que muchos migrantes recurran a remedios de la medicina tradicional mexicana, donde es de suma importancia la comunicación entre las mujeres migrantes, con sus madres y familiares que se encuentran en la comunidad de origen para poder usar y aplicar estos.

En trabajos de diversos investigadores, así como propios, se constata que los migrantes mexicanos en Estados Unidos presentan diversos problemas de salud física, que van desde el primer hasta el tercer nivel de atención. Desde gripes, enfermedades estomacales, hasta problemas más severos como cálculos renales, problemas hepáticos o cardíacos, no son atendidos con medicina alópata, sino que se hace uso de remedios para sobrellevar la enfermedad. Y muchos temas de salud mental no son atendidos, ya que la soledad, la tristeza, el alejamiento con los seres queridos provocan temas de depresión, ansiedad, lo que a su vez provoca otros problemas como obesidad o alcoholismo.

Sin embargo, también se ha constatado la importancia de la migración femenina en los circuitos migratorios entre México y Estados Unidos. Si bien esta movilidad conlleva a temas de tipo económico, también es importante reconocer que se trata de migración por reunificación familiar, la cual empuja también a los hijos a migrar a ese país. La migración de las mujeres ha cubierto un elemento importante, que son los trabajos de cuidados. A la mujer, de acuerdo con los estudios de género, se les han encomendado las tareas del cuidado de niños, de personas de la tercera edad, hasta mascotas, así como la realización de actividades que se consideran socialmente como propias de la mujer, como limpieza y cocina. Entonces, la mujer migrante soporta dobles o hasta triples jornadas, ya que, al salir de trabajar, todavía sigue llevando a cabo estas actividades en su hogar, tanto en Estados Unidos como en México, cuando hablamos de retorno. En suma, las mujeres migrantes son quienes se encargan de cuidar de la salud de sus familiares, al tiempo que se ha observado que ellas cuidan más de su propia salud, ya que saben que en ellas recaen estas actividades, que muchas veces no son remuneradas, debido a que tiende a considerarse que se llevan a cabo desde el amor. Este cuidado lo manifiestan mediante una alimentación más saludable, al tiempo que evitan riñas con otras personas con el fin de evitar una hospitalización.

No obstante, en los últimos gobiernos de Estados Unidos han existido distintas tensiones causadas por temas de política interna de ese país. Desde el primer periodo presidencial de Barack Obama en 2017, ha aumentado la preocupación entre los migrantes mexicanos, debido a que en su mandato aumentaron las deportaciones de migrantes. Esto los colocó en una situación de estrés, provocando o exacerbando a su vez otros problemas de salud física. Sin embargo, la situación entró en tensión máxima en el segundo mandato de Donald Trump en 2025, ya que desde el primer y segundo día de haber tomado protesta como presidente, implementó acciones contra las poblaciones migrantes, principalmente la mexicana, acusándola de diversos elementos negativos como lo referente a la violencia o al narcotráfico, de ahí una criminalización hacia la migración en general.

Es así que en su gobierno se han llevado a cabo redadas masivas donde es evidente el desenvolvimiento del ICE (Immigration and Customs Enforcement), así como un aumento de la discriminación y el racismo hacia esta población, de ahí que las personas migrantes tienden a sentirse muy agraviadas y preocupadas. El migrante mexicano nos ha comentado que ha sentido temor a ser deportado, lo que significa terminar con posibilidad de continuar teniendo ingresos económicos. Eso a su vez ha motivado a retornos voluntarios, donde muchos optan por regresar a sus comunidades antes de ser detenidos y maltratados, o retornan porque ya son mayores, o tienen problemas de salud y desean ser atendidos en México. Pero también hay retornos forzados, lo que implica una deportación. En suma, el gobierno de Trump ha puesto en jaque a los migrantes mexicanos en Estados Unidos, afectando por consecuencia, a la economía del país al disminuir las remesas.

Sin embargo, el estado mexicano se encuentra ante el reto de recibir a estos migrantes, sin trabajo y sin ingresos, pero también con distintos problemas de salud. De ahí que existen varias propuestas, como crear políticas enfocadas en mujeres migrantes retornadas, ya que en ellas continúa recayendo el cuidado de la salud de sus familiares. También está la propuesta de brindar seguridad social en torno a vivienda y salud a estos migrantes que han retornado a sus comunidades, ya que ellos seguirán contribuyendo a la economía del país. Proporcionarán experiencias y conocimientos laborales, de ahí que un reto para el estado mexicano es absorber a este potencial, y al mismo tiempo, brindar servicios adecuados para personas migrantes retornadas que por muchos años estuvieron contribuyendo al desarrollo del país mediante sus remesas. Por ello, es tiempo de que el estado mexicano no sólo reconozca la importancia de los connacionales migrantes, sino que también retribuya a esta población en distintos sentidos, y uno de ellos es en torno a salud.

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