El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Los Estados Unidos de América (ICE por sus siglas en inglés) es una agenda federal que depende del Departamento de Seguridad Nacional, fue creada en 2003 y tiene como objetivo la seguridad nacional y pública de ese país, opera dentro de sus franjas fronterizas y, entre sus operaciones, está la detención de migrantes que sean una amenaza para la seguridad nacional y su plausible deportación; tiene 20 mil elementos y un presupuesto de 8 mil millones de dólares. Durante los cuatro años de gestión de Joe Biden (2021-2024), los inmigrantes que murieron en sus centros de custodia fueron 24; ahora, en 18 meses del mandato de Donald Trump, los muertos de distintas nacionalidades bajo la custodia del ICE son 59: tres de cada diez finados son mexicanos.
Con Trump, al ICE se le encomendó otra misión: hacer una limpieza étnica y se les dio licencia para matar. De los 17 mexicanos muertos bajo custodia del ICE, 14 decesos fueron en centros de detención y tres en operativos, es decir, los mataron al detenerlos sin que existiera indicio de actuación en defensa propio de los asesinos de élite: Miguel Ángel García Hernández, 31 años de edad, originario de San Luis Potosí fue ultimado en Texas el 30/09/2025; Silverio Villegas González, 38 años, nativo de Michoacán fue muerto en Chicago el 12/09/2025 y Lorenzo Salgado Araujo, 52 años, fue ultimado en Texas el 7/07/2026, tenía 35 años viviendo en EE. UU., se desempeñaba como obrero de la construcción y era padre de tres ciudadanos norteamericanos, no había en su historial ningún elemento que lo pudiera vincular a actividades criminales.
Este año, aparte de Lorenzo Salgado, el ICE asesinó, el 7 de enero, a dos ciudadanos norteamericanos indefensos en Minnesota: Renée Good de 37 años y Alex Pretti, de 37 años; en la entidad de Maine, el ICE abatió al colombiano Joan Sebastián Guerrero, de 26 años, quien era conductor de un servicio de entrega y del que se presume tenía visa de trabajo. Las detenciones de migrantes en EE. UU. y su posterior deportación no siempre está vinculada a actividades terroristas, criminales. Ilícitas o atentatorias a la seguridad y mucho menos es entendible que sean letales sus detenciones.
Las Procuradurías estatales de EE. UU. deben dar curso a las investigaciones pertinentes para fincar responsabilidad en estos asesinatos y responder las demandas penales gestionadas por el gobierno de México. No hace muchos años, la selva del Darién, el mar del Caribe, el río Bravo y el Desierto de Arizona eran el sepulcro de cientos de inmigrantes; ahora no lo es tanto, lo está supliendo los excesos del ICE, lo que no es nada saludable para una convivencia sana entre países.