Los mitos acaban con la curiosidad

“Los mitos acaban con la curiosidad”, dijo el escritor Geney Beltrán durante la séptima edición de la Filec. Lo dijo en el diálogo que sostuvo con la Dra. Palestina Guevara Fiore, bióloga de la BUAP, sobre la Evolución, biológica y literaria, que fue parte de las Jornadas de Ciencia y Lectura desarrolladas en la Filec. Ideas como esta fluyeron durante toda la Feria, en las presentaciones de libros, conferencias, talleres, y todos los demás espacios.

Como ya hemos mencionado en este espacio, el distintivo de la Filec, comparada con cualquier feria en el mundo, es que en ella convergen la ciencia y la lectura. Es la única feria organizada en las instalaciones de un observatorio astronómico de fama internacional (el de Tonantzintla, el ONTon), la única que ofrece visitas guiadas a los telescopios históricos, tanto del INAOE como del IA-UNAM. Instrumentos con los cuales se descubrieron cientos de nuevos objetos celestes y que dieron fama a Tonantzintla y a sus astrónomos. Estos telescopios estuvieron abarrotados de visitantes durante los cuatro días que dura esta fiesta de Ciencia y Literatura. En la Cámara Schmidt, por ejemplo, durante el fin de semana, entraban en promedio 80 personas cada media hora.

Los conteos preliminares arrojan cerca de 25 mil visitantes, tan sólo el Centro de Lectura del Programa Nacional de Salas de Lectura (PNSL) reporta que 10 mil personas atendieron las actividades programadas por ellos (cuentacuentos, demostraciones, títeres, lectura, etcétera). El número de estudiantes con registro previo a la visita,  desde preescolar hasta preparatoria, pasó de 10 mil, principalmente los días jueves y viernes.

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Astrónomos, biólogos, químicos, matemáticos, robóticos, mecatrónicos, electrónicos,  ópticos, computólogos, entre otros, estuvieron presentes en las Jornadas de Ciencia y Lectura, en los talleres formativos, en las conferencias y en los talleres para todo público. Estos, más de 40, talleres de

ciencia y lectura, fueron atendidos por promotores, divulgadores, estudiantes y científicos de diversas instituciones: Instituto Esqueda, IUPAC-Atlixco, Imagina, Hipercubo, entre una larga lista. Todos ellos estuvieron abiertos permanentemente durante la Filec, atendiendo a 30 personas cada media hora.

Más de 300 voluntarios, la mayoría de instituciones de educación media y superior, nos ayudaron a guiar a los grupos, a informar a los visitantes, a controlar los diferentes escenarios, auditorios, jardines, invitados, todo un ejército de jóvenes con mucha energía, pasión y compromiso.

 

Como estrella de rock

Uno de lo puntos culminantes fue la participación de Elena Poniatowska, quien llegó a platicarnos del  fundador del INAOE, Guillermo Haro, y como estrella de rock convocó a un millar de personas que no dejaban de preguntarle, que no querían quedarse sin el autógrafo y que al final no la dejaban salir. Una cadena humana debió formarse para que la maestra Poniatowska pudiera llegar a su auto.

 

La historia nos cuenta cómo

las sociedades frenan el avance de la ciencia

 

La maestra, mi maestra,  Luz Chapela también estuvo con nosotros, hace unos meses empezamos a desarrollar un proyecto sobre conceptos en la currícula en educación básica, al planear la Filec, decidimos meter esta idea en las Jornadas de Ciencia y Lectura, generar diálogos sobre un concepto, de un lado los literarios y del otro los científicos, creemos que los asistentes se llevaron un panorama más amplio. Vean, por ejemplo, unos párrafos de lo que nos mencionó sobre la ciencia, ella, escritora.

“Hay otro tesoro que guarda la literatura: la historia vergonzosa de cómo las sociedades y, de manera especial, los hombres del poder, han frenado el avance de la ciencia. Ahí, en las páginas de los libros, tenemos un catálogo del horror que bien podría servirnos para no repetir lo mismo, especialmente en estos tiempos en los que necesitamos poner a dialogar a la ciencia con la ciencia, a los distintos adelantos con los distintos adelantos y, de manera especial, en que necesitamos poner a discusión las prioridades y los principios humanos que queremos preservar a través de la ciencia.

p-21a-num25¿Qué piensa el grupo de aquéllos contemporáneos de Galileo? Galileo sabía que la Tierra se movía alrededor del Sol, que no era inmóvil, que no era el centro del universo. Lo anunció primero con pasión, pensando que la humanidad iba a iniciar una fiesta de cien días para celebrar este descubrimiento. Lo anunció sabiendo que la ciencia es como otro sol alternativo que ilumina nuestras vidas y las enriquece. Pero no, los científicos y los hombres del poder, tuvieron miedo, cerraron sus inteligencias, se refugiaron en el dogma, declararon que Galileo era un hereje y lo condenaron. Seguramente, aún con su ceguera al final de su vida, Galileo veía con sus ojos abiertos el movimiento de la Tierra, seguramente su corazón estaba lleno más que de miedo, de tristeza. Porque la literatura nos dice que, ahí, luego de que tuvo que negar el descubrimiento, tuvo la fuerza y la pasión para salir diciendo “Y sin embargo, se mueve…”

¿Qué daríamos ahora por irrumpir en la escena gritando “¡se mueve, claro que se mueve!” ¿Qué daríamos ahora por vestir de negro a Galileo y llevarlo en una lujosa limusina a recibir uno, dos o tres premios Nobel que le permitieran seguir felizmente con sus investigaciones? La ciencia reina al final pero, por desgracia y visto desde esta perspectiva, los topes a su avance surgen de donde menos los esperamos”. Formidable.

Conaculta y la BUAP son esenciales en esta fiesta.  Además del PNSL,  Alas y Raíces nos ha apoyado desde la primera edición con grupos artísticos de primer nivel. Estos grupos con su fama propia reunieron a miles de asistentes en Filec. La BUAP estuvo presente con la biblioteca y bebeteca, Radio BUAP transmitió en vivo desde la feria por muchas horas.

Casi para cerrar, quiero destacar la participación de Érika Burgos, formadora de Salas de Lectura, quien tuvo un papel fundamental en la Filec.  A través de ella se  convocó a los mediadores de los diversos estados, y no sólo eso, fue la liga con académicos de la BUAP, escritores e ilustradores que compartieron escenario en diversas actividades de la feria.

p-21c-n25Finalmente, y creo que lo más importante, es que aunque la Filec es convocada por el INAOE y por el Consejo Puebla de Lectura (con todo su excepcional equipo), en realidad es  una gran suma de voluntades, individuales y de instituciones, y no sólo las académicas ya mencionadas, también proveedores de equipo (sonido, carpas, alimentos, etcétera) que dan mucho más que sólo el servicio, estamos orgullosos que se sientan parte de esto, Zoe, Tecnilonas, y en particular Celestron, quien vistió a todos los voluntarios.

Sin todo esto no se podría lograr acercar la ciencia y la lectura a los miles de visitantes que llegan, por lo cual, cierro este artículo agradeciéndoles infinitamente a todos su apoyo y esperando que continuemos con esta labor tan reconfortante que es regalar conocimiento.

No falta el mito. El mito es que no nos gusta leer, que la ciencia nos parece difícil y por lo tanto no nos gusta, con casi 25 mil visitas, creo que la realidad es que nos hacen faltan espacios como éste. Desde la primera edición, la Filec ha sido la feria de la incertidumbre, al terminar, no sabemos nunca si habrá una siguiente, esperamos que alguien la vea, y apoye de manera permanente y suficiente, para que continúe, que la tradición se mantenga, que durante muchos años se corra la voz que en febrero, en Tonantzintla, las estrellas son los libros.

*rmujica@inaoep.mx