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Radiación UV, la luz no tan recomendable

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A todos nos es familiar la idea de que tomar el Sol de vez en cuando es benéfico para la salud. Esta acción es recomendada por médicos y familiares y tiene su punto de verdad, en los adultos mayores propensos a sufrir osteoporosis, el Sol ayuda a fijar el calcio en los huesos por medio de la vitamina D, que se produce naturalmente en el cuerpo después de la exposición a la luz solar. Por otro lado, algunos bebés desarrollan la llamada ictericia del recién nacido, mayormente los recién nacidos prematuros y en menor grado cualquier bebé en término de gestación normal. En este padecimiento, un nivel alto de bilirrubina provoca que la piel y la esclerótica de los ojos del bebe luzcan amarillentos, en la mayoría de los casos esta ictericia se corrige por medio de fototerapias, se usan luces especiales que simulan la radiación solar en una incubadora para bebés prematuros o se recomiendan “baños de sol” con el bebé desnudo, cuando es posible la exposición a la luz solar natural, esto ayuda a descomponer la bilirrubina en la piel y en el organismo.

Junto a estos dos casos, que podríamos considerarlos clínicos y de importancia para coadyuvar a fin de mejorar la salud, existen otros no tan serios médicamente hablando, pero igual de relevantes para quienes los practican. Algunas personas, mayormente de piel blanca, desean darle un color menos claro a su piel, por lo que recurren a camas de bronceado o exposición prolongada a la luz del sol. Así pueden obtener un poco de pigmentación, este último ejemplo lo podríamos considerar cosmético y hasta banal, es el ejemplo perfecto que nos permite llamar la atención al caso en que la luz solar no es tan recomendable.

Lo que entendemos y conocemos por luz solar es un estrecho intervalo dentro del espectro electromagnético que el Sol irradia, situado entre la radiación ultravioleta y el infrarrojo, o de manera similar, el intervalo que se encuentra entre los 400 a los 700 nanómetros (un nanómetro equivale a una mil millonésima parte de un metro) en longitud de onda. Es fácil pensar, que si todo el espectro electromagnético es luz, entonces tendríamos luz visible y luz invisible, un ejemplo de esta luz invisible es la radiación UV, que abarca el intervalo de longitudes de onda de los 100 a los 400 nm y se divide en las tres bandas siguientes:

UVA        (315 – 400 nm)

UVB        (280 – 315 nm)

UVC        (100 – 280 nm)

Tabla 1. Categorías de exposición a la radiación UV
Tabla 1. Categorías de exposición a la radiación UV

Cuando la luz solar viaja a través de la atmósfera, el ozono, el vapor de agua, el oxígeno y el dióxido de carbono absorben toda la radiación UVC, aproximadamente 90 por ciento de la radiación UVB y muy poca de la radiación UVA, por lo tanto, la radiación UV que alcanza la superficie terrestre se compone en mayor medida de los rayos UVA y de una pequeña parte de rayos UVB.

Toda la radiación solar, al propagarse de un punto a otro, puede sufrir alguno de los siguientes fenómenos (o todos) como reflexión, refracción o dispersión, así es que al situarnos en algún punto, es posible que estemos recibiendo más radiación de la que normalmente nos recibiríamos al estar en espacio abierto. Aun estando a la sombra, la intensidad de la radiación UV es máxima cuando no hay nubes, pero puede ser alta incluso en un día nublado. Aumenta cuanto más cerca estemos del Ecuador, además de ser más intensa, en 10-12 por ciento, por cada 1000 metros de incremento en la altitud, es decir, que una ciudad como Puebla o el Distrito Federal que se encuentran a 2200-2250 metros sobre el nivel del mar, les tocaría entre un  24-26 por ciento más radiación UV que la que le tocaría a una ciudad en la costa, para el mismo día y la misma hora.

Una exposición prolongada y reiterada a la radiación UV es mala para el ser humano, puede producir efectos agudos y crónicos en la salud de la piel, los ojos y el sistema inmunológico. Las quemaduras solares y el bronceado son los efectos agudos más reconocidos. Una exposición crónica produce el envejecimiento prematuro de la piel y en un caso extremo cáncer de piel y cataratas, además existen indicios de que la exposición a niveles medio ambientales de radiación UV altos, aumenta el riesgo de contraer enfermedades infecciosas.

Figura 2. Sistema de protección solar recomendado, con mensajes sencillos y fáciles de recordar. Ilustraciones diseñadas por Paul Sloss; se pueden conseguir en http//www.who.int/uv
Figura 2. Sistema de protección solar recomendado, con mensajes sencillos y fáciles de recordar. Ilustraciones diseñadas por Paul Sloss; se pueden conseguir en http//www.who.int/uv

Es necesario crear conciencia, que se advierta de los peligros para la salud que implica la exposición prolongada a la radiación UV, para, de esta manera, protegernos y proteger a la población más vulnerable como son los niños. Es necesario cambiar los hábitos y el estilo de vida que nos exponen innecesariamente a la radiación UV, a largo plazo esto traerá como consecuencia ventajas para la salud y el bienestar en general.

El índice de radiación UV o IUV es una medida de la intensidad de la radiación UV sobre la superficie terrestre, es un valor numérico redondeado al número entero más próximo, que toma valores entre 0 y 11 y debe utilizarse como el valor medio de 30 minutos de exposición.

En la figura 1 los valores de IUV se dividen en categorías de exposición.

Los valores del IUV para cada hora del día los podemos consultar en tiempo real en la página del clima, disponible en la mayoría de los teléfonos inteligentes. (Ver la figura 2).

Una vez que conocemos el IUV, podremos implementar de manera personal alguna de las recomendaciones básicas para protegernos de la radiación UV o fotoprotección:

 

-Reduzca la exposición durante las horas centrales del día (11 – 17 h).

-Busque preferentemente la sombra.

-Utilice prendas como protección.

-Use sombrero para proteger los ojos, la cara y el cuello.

-Proteja los ojos con gafas que provean protección contra UVA y UVB.

-Utilice protector solar de amplio espectro (FPS)15+ o superior.

-Evite las camas solares.

-Es particularmente importante proteger a bebés y niños de corta edad.

 

La idea no es causar alarma sino conciencia de la existencia de la radiación UV y de sus posibles efectos negativos en la salud. Se recomienda discreción y sentido común al lidiar diariamente con la radiación UV. Utilice la información a su alcance y disfrute del Sol responsablemente.

 

Con información de la OMS sobre el índice UV solar mundial.

 

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