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La migración de los tlaxcaltecas a Canadá a través del Programa de Trabajadores Agrícolas emporales (PTAT): una revisión pendiente

El 17 de junio de 2025 se cumplieron 51 años del inicio del Memorándum de Entendimiento (1974) que fija los términos de operación del Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales México-Canadá (en adelante PTAT). Este acuerdo establecido entre ambos gobiernos ha permitido que miles de trabajadores mexicanos de origen rural, a consideración de la demanda de los empleadores canadienses, viajen a los campos agrícolas de las provincias de Alberta, Ontario, Quebec, Columbia Británica, etcétera, para trabajar por periodos que van de dos a ocho meses bajo un régimen de trabajo por contrato que se sustenta en una migración regular y temporal. Si bien, el programa inició con la participación de 203 trabajadores durante su primer año en 1974, éste se ha extendido significativamente, mostrando periodos de crecimiento acelerado y otros de crecimiento sostenido. En el 2024, la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas (UPMRIP de la Secretaría de Gobernación) reportó un total de 26 mil 579 trabajadores que viajaron en ese año, cifra relativamente mayor a los años anteriores.

De esta población total de trabajadores que son contratados cada año, los trabajadores agrícolas tlaxcaltecas habían tenido una representación importante. Hasta aproximadamente el 2022, con algunas fluctuaciones, Tlaxcala había sido el segundo estado de origen de los trabajadores migrantes agrícolas temporales, por debajo del estado de México; y en el 2024 se encontraba dentro de los cinco estados con mayor participación (Osorno, 2024). Pese a ello, los trabajadores migrantes tlaxcaltecas que participan en el PTAT han sido poco tomados en cuenta en la investigación social reciente. Éstos han aparecido en algunos reportajes periodísticos sin mucha profundización. Por ello, me ha parecido crucial retomar esta reflexión: ¿Qué sabemos de los migrantes tlaxcaltecas que trabajan año con año en Canadá? ¿Qué nos dice esta modalidad de migración —temporal y regular— de los regímenes migratorios contemporáneos y de los regímenes de trabajo internacional? ¿Qué papel juega Tlaxcala como uno de los estados con una participación sostenida en el programa?

La participación de migrantes tlaxcaltecas en el PTAT había sido un tema central en investigaciones que permitieron un debate fértil sobre la interrelación entre migración, remesas y desarrollo que encabezó Binford, Carrasco y Arana (2004) hace ya más de dos décadas. En una investigación que recogió los testimonios de 187 participantes del programa (algunos ya retirados y otros en activo entre el 2001 y 2002) en tres comunidades del noroeste de Tlaxcala —Sanctorum, Nanacamilpa y Atotonilco—, Binford, Carrasco y Anara encuentran que, lejos de las narrativas exitosas que aplaudían la ejecución del programa, los trabajadores aludían a una experiencia migratoria que tuvo un impacto fuerte en sus vidas y en las de sus familias (2004, p.88). Si bien, los migrantes a Canadá no experimentaron el trauma de haber cruzado una frontera y viajaron con un contrato de trabajo que les provee de empleo relativamente seguro y de ciertos servicios de salud, así como de la posibilidad de un salario que les permitiera enviar remesas a sus familiares; estos vivían condiciones de cautiverio al realizar jornadas de trabajo extenuantes en los invernaderos y en “las granjas”. Las conclusiones del estudio sugieren que los trabajadores dependían de sus empleadores para muchas de las actividades del día a día y vivían en espacios aislados del resto de la sociedad canadiense, con pocas opciones de recreación.

Este estudio resulta relevante porque nos ofrece un acercamiento etnográfico a las comunidades tlaxcaltecas “de origen” de los migrantes internacionales, comunidades por demás precarizadas en donde la migración a Canadá se combina con la migración (regular e indocumentada) a Estados Unidos y a otros lugares del país. Más allá de las cifras que proporcionan los informes gubernamentales y la narrativa que apuesta por la “migración ordenada”, los migrantes tlaxcaltecas son representados como trabajadores “atrapados en un ciclo migratorio para el cual no existe salida fácil” ya que su participación anual en el programa se vuelve necesaria para su reproducción (p. 14).

Entre los hallazgos encontrados, resulta interesante que los trabajadores tlaxcaltecas entrevistados expresaron admiración por elementos de orden, limpieza y uso de tecnología en los campos de trabajo canadiense, pero también resaltaron las expresiones de racismo, la forma de vida individualista, los altos costos de la vida, y la mala calidad de la comida como elementos criticables (p. 88). El aislamiento que experimentan los trabajadores los orillaba a trabajar más horas de las establecidas en los contratos y a mostrarse disponibles a los empleadores. La investigación mostró que varias personas que habían salido del programa señalaron el aburrimiento, el confinamiento y la ausencia de libertad de movimiento como los principales factores de su decisión.

El trabajo por contrato temporal funciona entonces como un mecanismo de extracción de valor que resulta considerablemente rentable para los empleadores de la agroindustria canadiense, quienes aprovechan al máximo la condición de temporalidad de los trabajadores agrícolas en los campos canadienses. Al respecto, es importante mencionar que el ingreso de mexicanos que llegan cada año para trabajar a través del PTAT supera por mucho al número de inmigrantes mexicanos que ingresan a Canadá con una residencia permanente (Van Haren y Masferrer, 2019). Es decir, los regímenes de trabajo por contrato convienen a los países de acogida, quienes ponen las condiciones en que se realizarán las contrataciones y se desvinculan de los trabajadores al término de la temporada. Además de ello, el trabajo temporal no se considera como incentivo ni garantiza la obtención de un estatus de residente permanente, si es que el trabajador quisiera vivir en Canadá.

Binford y sus colegas sugirieron que los sistemas de trabajo por contrato como el PTAT continuaría expandiéndose debido a un juego llamativo de “ganar-ganar” de todos los actores involucrados (empleadores y gobiernos, sobre todo). No obstante, en este ganar-ganar habrá que preguntarse por los propios trabajadores participantes, quienes se ausentan de sus lugares de origen, y dejan de cumplir con los roles familiares y comunitarios al irse al trabajo en las granjas. El aislamiento y la persistente soledad cobra factura en la valorización que los migrantes temporales hacen de su vida y de la familia que dejan en México ¿Cuáles son los costos sociales de estos regímenes de trabajo y de migración internacional en los lugares de origen? ¿Qué significa para las comunidades rurales tlaxcaltecas ser parte de estas “circularidades migratorias” a Canadá? ¿Cómo se relaciona la migración tlaxcalteca a Canadá con otras formas de migración por contrato a otros destinos y otras experiencias migratorias? Me parece que, a más de cincuenta años de funcionamiento del PTAT y a veinte años del estudio pionero de Binford y sus colegas (2004) para el caso tlaxcalteca han proliferado más preguntas que respuestas. Al respecto, es más que necesario ampliar la investigación social que evalúe, desde una mirada histórica y crítica, las implicaciones de los regímenes de movilidad laboral en las trayectorias vitales y sociales de las personas migrantes. La migración de los tlaxcaltecas a Canadá muestra vacíos que podrían decirnos mucho sobre las comunidades rurales y sus dinámicas. La migración a través del PTAT es una revisión pendiente que vale la pena retomar.

* [email protected]

Referencias

Binford, A. L., Carrasco Rivas, G., y Arana Hernández, S. (2004). Rumbo a Canadá: La Migración Canadiense de Trabajadores Agrícolas Temporales. Universidad Autónoma de Tlaxcala, Sociedad Cooperativa de Producción Taller Abierto.

Osorno Velázquez, R. del C. (2024). Rutas. Estudios sobre Movilidad y Migración Internacional. Migración Agrícola Temporal México-Canadá. 50 años del PTAT Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales. Publicación trimestral, año 5, numero 16, enero-marzo. Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas, Subsecretaría de Derechos Humanos, Población y Migración, Secretaría de Gobernación.

Van Haren, I., & Masferrer, C. (2019). Mexican Migration to Canada: Temporary Worker Programs, Visa Imposition, and NAFTA Shapes Flows. Migration Information Source, The online Journal of the Migration Policy Institute. https://www.migrationpolicy.org/article/mexican-migration-canada

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