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Adultos mayores en Puebla llegarán 1.7 millones en 2050; en su mayoría dependen de la red pública de salud

La atención a personas adultas mayores en Puebla se concentra en una red pública integrada por el Sistema Estatal DIF, IMSS ordinario, IMSS-Bienestar, ISSSTE e ISSSTEP, principalmente, que ofrecen servicios de estancia diurna, consulta médica, rehabilitación, atención geriátrica, apoyo psicológico y acompañamiento comunitario.

Ese entramado institucional opera en un contexto de crecimiento acelerado de la población de 60 años y más, pues el Censo de Población y Vivienda 2020 reportó 745 mil 419 personas adultas mayores en la entidad, mientras proyecciones oficiales refieren que para 2050 serían 1.7 millones, equivalente al 20.6 por ciento del total estatal.

En ese escenario, el Sistema Estatal DIF sostiene que la atención a este grupo es prioritaria dentro de su política asistencial.  En entrevista, César Rafael Hernández Castañeda, director de Asistencia Médico-Social, informó que el organismo cuenta con cuando menos 150 estancias de día en el interior del estado y con dos sedes de Casa del Abue en la ciudad de Puebla, una en el centro y otra en la zona sur, inaugurada en febrero de este año.

Mediante las casas y estancias se atienden a 10 mil 500 personas adultas mayores en todo el estado, además de 3 mil 263 usuarios en Unidades Básicas de Rehabilitación y en el Centro de Rehabilitación Integral del propio sistema.

A esa cobertura se suman 45 mil apoyos alimentarios dirigidos a personas adultas mayores en situación de vulnerabilidad. Según el funcionario, la estrategia del DIF busca articular servicios médicos, alimentación y actividades de integración social.

La lógica institucional consiste en atender no solo necesidades materiales, sino condiciones emocionales y de convivencia que suelen agravarse con el aislamiento, la dependencia física o la pérdida de vínculos familiares.

El municipio de Puebla concentra la mayor cantidad de personas adultas mayores en la entidad. Isabel Corona Gómez, jefa del Departamento del Adulto Mayor del DIF estatal, explicó que alrededor de 12 por ciento de la población de la ciudad corresponde a este grupo etario.

Esa concentración ha llevado al organismo a fortalecer infraestructura en la capital poblana, donde opera desde hace dos décadas la Casa del Abue centro. Este año, como ya se indicó, abrió una segunda sede en el sur y antes de que concluya 2026 prevé inaugurar una en el oriente, ubicada en la zona de Camino al Batán, en Lomas de San Miguel.

Las Casas del Abue operan de las 8 a las 16 horas y ofrecen una atención integral. De acuerdo con Corona Gómez, ahí se brindan servicios médicos, talleres, clases, pláticas y actividades físicas enfocadas en promover un envejecimiento digno, saludable y activo.

En Casa del Abue del centro se atiende diariamente a cerca de mil 100 personas, mientras en Casa del Abue del Sur la cifra ronda 300, con una proyección de crecimiento a 500 usuarios. La funcionaria resumió el propósito del programa al señalar: “Todo va encaminado a que generemos y fomentemos el envejecimiento digno, saludable, activo”.

La atención, según los propios responsables, se apoya también en especialidades médicas y en el seguimiento emocional de los usuarios. Hernández Castañeda explicó que en estos espacios se ofrece atención psicológica y médica, incluidas especialidades como ortopedia y oftalmología.

Añadió que muchas personas adultas mayores llegan con cuadros de depresión, soledad o desgaste emocional, y que actividades como baile, danzón o zumba forman parte de una estrategia de integración cotidiana que ayuda a mejorar su ánimo y su convivencia.

Otro componente de la atención pública se dirige a personas en condición de abandono o desamparo. Aunque el DIF no ofreció un dato puntual sobre cuántos usuarios viven abandono familiar, sí reconoció que buena parte de quienes acuden a sus programas arrastran aislamiento o desconocimiento de sus derechos.

Para atender casos de mayor vulnerabilidad, opera el albergue Vida Digna, con capacidad para 34 personas y una atención diaria promedio de 30. En ese espacio se ofrece alojamiento nocturno, atención médica básica, servicio de ducha, cena y desayuno.

Por otra parte, con base en la información disponible en sus portales, toda vez que aunque se solicitaron entrevistas, estas no fueron concedidas,  el IMSS ordinario cuenta con programas como PREA y GeriatrIMSS, enfocados en promover el envejecimiento activo y saludable entre sus derechohabientes. Entre los servicios enlistados figuran atención geriátrica, actividad física, talleres, capacitación de cuidadores y centros de día.

En el caso de IMSS-Bienestar, identifica como ejes de atención la cobertura integral y el programa Salud Casa por Casa, orientados a personas adultas mayores sin seguridad social.

Los servicios incluidos son atención primaria, visitas domiciliarias, control de enfermedades crónicas y medicamentos. A ello se suma la descripción institucional del sistema como una red de atención médica gratuita para población sin seguridad social, con centros de salud y hospitales. Esa institución ni la Secretaría de Salud tampoco programaron entrevista para precisar cuántas personas adultas mayores atienden en Puebla ni cómo proyecta su capacidad ante el aumento poblacional.

El ISSSTE, por su parte, presume una política integral de atención al adulto mayor. Su objetivo es favorecer la autonomía, el bienestar y la prevención entre personas mayores de 60 años. Los servicios enlistados incluyen Casas de Día, geriatría, gerontología, capacitación de cuidadores y actividades recreativas.

Por su parte, el ISSSTEP reporta programas de atención integral al adulto mayor para pensionados y jubilados del estado. Entre los servicios señalados están consultas a domicilio, atención odontológica, rehabilitación y apoyo psicológico. Se menciona también que tiene acciones específicas para personas adultas mayores en Puebla, incluidas las consultas domiciliarias, pero tampoco fue posible ampliar esa información con una conversación.

La suma de estos servicios muestra que la entidad ya cuenta con una oferta pública diversificada para personas adultas mayores, aunque distribuida entre distintos organismos y con alcances desiguales según el tipo de derechohabiencia o la región del estado.

Mientras el DIF concentra los servicios comunitarios y asistenciales, las demás instituciones operan esquemas vinculados con seguridad social, atención médica y seguimiento de padecimientos crónicos.

Esa estructura adquiere mayor relevancia si se considera que el propio DIF estima que hoy las personas adultas mayores representan alrededor de 21 por ciento de la población que atiende, proporción que crecerá en los próximos años conforme avance el cambio demográfico.

El dato central es que Puebla se encuentra ya ante un proceso de envejecimiento poblacional que dejará de ser una tendencia para convertirse en un rasgo dominante de su estructura social.

La proyección de 1.7 millones de personas adultas mayores para 2030 obliga a mirar no solo la existencia de programas, sino su capacidad de cobertura, continuidad y especialización.

En esa discusión se juega buena parte de la respuesta pública en materia de salud, cuidados y acompañamiento para un sector que en pocos años representará casi una tercera parte de la población estatal.

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