Hasta siempre, Harry

Dear Margaret, I feel deeply sad on the news of Harry departure. I hope and you find peace and comfort in your heart soon. God bless Harry, he will be missed, and his work and thoughts will be remembered by millions of students, colleagues and friends. Regards. Miguel (Mayo 2, 2016)

p-05bFue hace casi 10 años, en 2007, cuando recibí una invitación de un apreciado amigo y colega, Mauricio Terrones Maldonado, para asistir a una reunión en San Luis Potosí para platicar con el doctor Harold (Harry) Kroto, premio Nobel de Química 1996. Para mí sería una ocasión muy especial, pues ya con anterioridad había podido conocer en distintas ocasiones a sus otros dos colegas con quienes compartió el Premio Nobel por el descubrimiento del buckminsterfullereno, o C60. El hoy tan conocido “fullereno” o “futboleno”, por su semejanza geométrica a un balón de futbol. En 1998 había conocido a Richard (Ricky) Smalley durante un congreso de la Sociedad Americana de Química en la ciudad de Dallas, Texas, en donde me sorprendió gratamente su habilidad para comunicarse con una audiencia de más de 500 personas en una conferencia de una hora, empleando solamente un acetato y un plumón. Muy brevemente, pues la fama siempre genera asedio, platicamos sobre su descubrimiento. It was an amazing one, me contestó con una sonrisa. Poco después, en 1999, Robert Curl visitó la Universidad donde estudié mi doctorado (Texas Christian University) para impartir un seminario e igualmente tuvimos una muy breve charla sobre su papel en la investigación sobre fullerenos. Dentro de mí, me sentí en ese momento como el niño que por fin completa un álbum de estampitas coleccionables. Lamentablemente no pude asistir por cuestiones personales, pero mantuve la esperanza que no sería la última vez de que el destino nos acercara.

Años más tarde, tuve el inmenso honor de luchar al lado de Harry en una pelea injusta, mediática y sumamente complicada, cuando la dirección del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT) despidió sin una justificación creíble y válida a Mauricio Terrones y a su hermano Humberto, desintegrando con esa terrible acción a uno de los 10 grupos de investigación más productivos y vanguardistas en la Nanociencia y Nanotecnología en el mundo. Mientras Harry encabezaba una protesta internacional que se compartió públicamente en revistas como Nature y en distintos medios para exigir la reinstalación de los hermanos Terrones, varios colegas y un servidor hacíamos lo propio en el país, contactando a colegas de diversas instituciones para solicitar apoyo. Dos cosas aprendí en esta experiencia que se prolongó de 2009 al presente: 1) la comunidad científica no es tan impecable y santa como pensaba al inicio de mi carrera; 2) la gente honesta se mete en problemas cuando denuncia públicamente lo que está mal. Así les pasó a Mauricio y Humberto, y así ocurrió también con Harry quien fue desacreditado por numerosos “colegas” mexicanos que le pedían silencio y “no meterse en cosas que no entendía” (como también a mí me exigieron). Hoy Humberto es el Rayleigh Endowed Chair Professor en Rensselaer Polytechnique Institute, en Nueva York, mientras Mauricio trabaja en Penn State University y recientemente recibió un reconocimiento por sus importantes contribuciones a la ciencia. Dejaré al lector imaginar de qué lado está la razón y la justicia de este conflicto.

p-05aEn 2010 contacté a Harry (y desde ese momento el diálogo continuó a través de Margaret, su esposa y manager), para invitarle a dar una charla en Puebla, en particular en la UDLAP. Su ocupada agenda de trabajo y visitas por todo el mundo, hacían complicado fijar una fecha próxima. Los correos y mensajes se multiplicaron durante los siguientes años y luego, Harry y Margaret visitaron México en mayo de 2013, en específico la Universidad Iberoamericana y Mauricio me invitó a acompañarles a la conferencia que impartió. Muy afortunado fui de poder compartir, previo a la conferencia, una comida con Harry, Margaret, Mauricio y Felipe Cervantes Sodi (un exalumno de Mauricio, hoy profesor en la Ibero). Platicamos muy informalmente sobre su vida en Sussex, sus opiniones sobre la ciencia, la educación, el conflicto nunca arreglado en el IPICYT, el deporte, el arte, la religión. Fue una charla amena y muy interesante en donde Harry mostraba siempre un muy particular sentido del humor, muy humano y muy agudo, y una posición crítica sobre la importancia de hacer lo justo, de involucrarse en la búsqueda de soluciones a lo que no era correcto. Entendí mejor a la persona detrás del científico. Comprendí que un gran investigador no es solamente aquel que sacrifica su vida por la ciencia y se entierra en miles de publicaciones y resultados científicos, sino que un gran investigador es aquel que usa su mente y su influencia científica para opinar y proponer soluciones a los grandes problemas de la sociedad. Y Harry estaba particularmente preocupado por el futuro de la humanidad e identificaba a la educación como una herramienta para conseguir el cambio necesario. Una salida para liberar a la gente de las muletas mentales y emocionales que le impiden a la sociedad avanzar. Ateo ferviente y de batalla, fue muy entretenido verle discutir en una institución de profundo pensamiento religioso (jesuita a fin de cuentas), sobre ciencia y religión, y a la vez fue muy reconfortante escuchar opiniones y puntos de vista respetuosos y tolerantes.

Cuando en 2015 casi teníamos arreglada su visita a Puebla, su salud empezó a deteriorarse rápidamente. Dejaron Florida, en donde se habían instalado después de que Sussex decidiera cerrar el Departamento de Química en que por décadas trabajó, y regresaron a Inglaterra (y a Sussex, donde irónicamente ya habían reabierto el Departamento de Química luego de una década), solo para ir consumiéndose lentamente de una enfermedad neurodegenerativa que lo postró en una silla de ruedas, pero que nunca minó su sonrisa y su agudo sentido del humor. Limitado físicamente, siguió compartiendo ideas y su energía hasta sus últimos días.

Como un niño que nunca dejaba de sorprenderse (en mayo de 2012, la publicación de la confirmación de la existencia de fullerenos en el espacio exterior y de los mecanismos que emplean éstos para capturar los átomos de carbono en nubes moleculares fue un descubrimiento que le llevó a afirmar que sospechaba que tal vez eran los fullerenos responsables del transporte del carbono en el Universo y, quizá, parte del origen del carbono en la Tierra que hoy forma parte de los organismos vivos, incluyéndonos a nosotros), Harry dejó de existir físicamente el 30 de abril de 2016. Sus átomos de carbono se reintegran ahora al Universo que los formó y sus ideas y pensamientos seguirán viviendo entre millones que tuvimos la oportunidad de escucharle, de ser tocados por su espíritu.

Dear Miguel,

Thank you so much for taking the time to write to me and I am so sorry that we never managed to get to Puebla. Harry’s health has been

deteriorating for some time and this is why we returned to the UK sooner than planned. He always tried very hard to take on as much as he could but in the end he had to reduce his schedule. He showed a lot of courage in facing this very cruel disease and kept his sense of humor until the end.

I am missing him greatly. With many thanks for your comforting words,

Margaret (Mayo 5, 2016)

 

miguela.mendez@udlap.mx