Nocua Tonahli, el Sol es mordido

Cuando se eclipsa el Sol párase colorado, parece que se desasosiega o se turba el Sol, o se remece o revuelve y amarillécese mucho. Cuando esto ve la gente, luego se alborota y tómales gran temor…  Libro VII Códice Florentino

 

La fotografía muestra el disco del Sol muerto de Teotihuacan, que de acuerdo con Jesús Galindo, podría indicar un eclipse de Sol. El disco de piedra fue hecho por los teotihuacanos, y su apariencia radial podría sugerir algún astro, tal vez al Sol agonizante, una visión muy peculiar, ya que la mayoría de las civilizaciones antiguas creían que el Sol era devorado por alguna otra deidad.

La fotografía muestra el disco del Sol muerto de Teotihuacan, que de acuerdo con Jesús Galindo, podría indicar un eclipse de Sol. El disco de piedra fue hecho por los teotihuacanos, y su apariencia radial podría sugerir algún astro, tal vez al Sol agonizante, una visión muy peculiar, ya que la mayoría de las civilizaciones antiguas creían que el Sol era devorado por alguna otra deidad.

La palabra Eclipse proviene del término griego ekleipsis que significa faltar o desaparecer. Se produce un eclipse de Sol cuando la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, proyectándose sobre nuestro planeta la sombra lunar y observándose, en pleno día, que la Luna oculta a nuestro astro, ya sea de manera total o sólo parcialmente.

Aunque en su trayectoria alrededor de la Tierra, casi cada mes, la Luna está en la misma dirección que el Sol, no se produce un eclipse cada Luna Nueva, ya que el plano de la órbita está ligeramente inclinado (5 º), y algunas ocasiones nuestro satélite pasa por el Norte o por el Sur del Sol.

Dependiendo de la fracción del disco solar que cubre la luna es que tenemos diferentes tipos de eclipses solares: total, anular, parcial y un eclipse poco común, llamado eclipse híbrido, ya que en partes de la trayectoria es anular y en otras es total.

Sn duda, los más espectaculares son los eclipses totales, como el del 11 de julio de 1991, que incluso fue llamado el eclipse del siglo y cuya franja de totalidad cruzó una gran parte del territorio mexicano. En estos eclipses el cielo se oscurece, las aves buscan sitio para dormir, se produce el efecto llamado anillo de diamantes, aparece la corona, y vemos las estrellas en pleno día.

Otro eclipse total famoso sucedió el 29 de mayo de 1919, ya que sirvió para probar la Teoría de la Relatividad de Einstein, comparando la posición de las estrellas durante el eclipse con su posición normal.

Durante mucho tiempo, y un poco todavía en la actualidad, esta desaparición momentánea del Sol, a veces se considera como un evento de mala suerte, que atrae sucesos funestos. En muchas culturas ha sido así, incluyendo México. Fray Bernardino de Sahagún, en la Historia general de las cosas de Nueva España describe el miedo que producían los eclipses entre los aztecas:

 

“Cuando el Sol comenzaba a desaparecer los débiles y los cautivos eran sacrificados para ofrecer su sangre, y en todos los templos había cantos y gritos de guerra. Se temía que el Sol muriera y el mundo quedara en tinieblas para siempre. Los demonios de la oscuridad vendrían y se comerían a los hombres. Cuando la Luna era eclipsada con su cara oscura y cenicienta las mujeres temían que sus hijos por nacer se convirtieran en ratones”.

 

Sabemos actualmente que los eclipses no traen desgracias, las mujeres embarazadas no tendrán hijos con labio leporino, ni con ningún otro tipo de malformación. Los eclipses, como ya mencionamos, se deben a las posiciones Sol-Luna-Tierra.

Desde hace muchos años tenemos la capacidad de predecir los eclipses, y saber cuando sucedieron los anteriores, ya que podemos calcular con gran precisión las órbitas de la Tierra y de la Luna, determinando así las posiciones exactas de sus sombras para cualquier instante, y registrando los momentos en que las sombras se proyectan sobre el otro astro, generando uno de los fenómenos astronómicos más espectaculares que podemos disfrutar.

Así es como sabemos que el próximo 21 de agosto tendremos oportunidad de observar un eclipse parcial en territorio mexicano, un eclipse cuya totalidad cruzará en esta ocasión todo el territorio de Estados Unidos. Será, sin duda, uno de los más observados en la historia. Desde hace varios meses el hospedaje está agotado en todos los estados que están localizados en la franja de totalidad.

Llamamos magnitud del eclipse al porcentaje del diámetro del Sol que es cubierto por la Luna en el máximo. La duración del eclipse, así como su apariencia dependen de la posición geográfica de cada ciudad.

Aun cuando en México solo tendremos un eclipse parcial, es un fenómeno peculiar e interesante, por lo que en muchos estados se están preparando para la observación. En Puebla ya se está reclutando a voluntarios con telescopios y en muchos de los comités locales de la Noche de las Estrellas están preparando actividades en sus respectivas sedes.

Hay una recomendación muy importante: nunca se debe ver directamente al Sol sin la protección apropiada, a menos que haya un eclipse total, ya que el Sol queda completamente oculto. Pero mientras una parte del Sol siga siendo visible (como en los parciales) su radiación ultravioleta produce daños irreversibles a la vista.

La mejor manera de verlo es mediante proyección a través del telescopio o los binoculares sobre una pantalla blanca de cualquier tipo. Otra manera es observar las sombras bajo un árbol.

No se debe observar el Sol a través de las nubes, tampoco reflejado en el agua. Ni los cristales ahumados ni las películas veladas protegen de forma segura contra la radiación UV.  Tampoco utilice gafas o lentes para el Sol (aunque sean UV PROTECTED). No utilice  filtros de densidad neutra, ni polarizados.

Desde el INAOE estamos invitando a astrónomos aficionados y profesionales para que nos ayuden  a mostrar el eclipse desde sitios diversos, en los que colocaremos algunos telescopios, ya que aunque estamos acostumbrados a reunirnos en un solo sitio con muchos telescopios, como lo hacemos en la Noche de las Estrellas, resulta que el día del eclipse será el primer día de clases, lo que dificultará que estudiantes se muevan a alguna sede en especial, por lo que queremos estar en parques, explanadas, atrios de iglesias, cerca de edificios públicos, cerca de escuelas y en otros puntos de tránsito o afluencia de mucho público, de tal manera que más gente tenga la oportunidad de observar este fenómeno natural tan espectacular que ha impresionado, y marcado, a todas las culturas, como la de nuestros ancestros.

En este mismo espacio informaremos sobre la lista de sitios donde estaremos colocados. No se lo pierdan.

 

 

rmujica@inaoep.mx